Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Por: José Luis Cuéllar de Dios

Aprender de ellos

Un testimonio

Por: EL INFORMADOR

En Fundación Santa Marta, Escuela de Educación Especial que atiende a uno de los sectores de la población más desprotegidos: discapacidad más pobreza, se acostumbra pedir a los padres de familia un testimonio de lo que para ellos significa la presencia en el seno del hogar de un hijo con algún tipo de discapacidad. A continuación uno de ellos, que particularmente me ha llamado la atención en virtud de las peculiares condiciones culturales de quien lo aporta; un padre de familia sin mas escuela que la de la indiscutible y eficiente vida. De entrada lo aprecio como un testimonio hondo, íntimo y humilde: “Los primeros pensamientos que vinieron a mi mente cuando supe que mi hijo tenia una discapacidad fueron preguntas: ¿Qué pasará con su salud, con su vida, con su tipo de vida? Después de esas preguntas aparecieron otras ¿cómo influirá esto en el resto de mi familia, qué significa para mi otro hijo, qué significara para sus vidas? Con mi esposa nos preocupamos por cómo influiría en mi hijo mayor ¿Cómo aceptaría a su hermano, cómo se lo diría a sus amigos, qué significaría para mí, para mi trabajo, para mis amigos, cuánto tendré que trabajar, cuánto ahorrar para satisfacer sus necesidades especiales?
Han pasado algunos años, ahora les puedo decir que para nosotros tener un hijo con discapacidad ha significado una vida más rica, más completa, a veces más retadora, pero para nosotros, esa riqueza va apareciendo poco a poco. Mi hijo mayor está convencido de que la persona que más ha influido en su vida ha sido su hermano con discapacidad - de él he aprendido la paciencia y lo que es realmente importante- comenta el hermano mayor”.

Es evidente que en este caso, la tremenda conmoción que causa, invariable e inevitablemente, la llegada de un hijo con discapacidad fue absorbida con el paso del tiempo, un trayecto quizá por momentos penoso y cuesta arriba pero basada en soportes morales. El testimonio nos ayuda a reflexionar acerca de la mejor actitud para enfrentar el enorme reto que significa adoptar al hijo con discapacidad para adaptarse a sus especiales necesidades, adaptación que debe enfrentarse sin nostalgias, sin reproches, sin acusaciones.

De una cosa debemos estar seguros, los misteriosos y sutiles dones de maravilla y asombro que regala la cercanía con la discapacidad permite resistir los furiosos embates de la realidad al respecto. Si analizamos con atención lo que el multicitado testimonio contiene nos percataremos que se desechan los argumentos quejumbrosos y derrotistas para dar paso a un optimismo sin limites.

En lo personal me parece que el impactante duelo que asoma al lado de la noticia de que se ha recibido un hijo con discapacidad en el caso que nos ocupa se convirtió en una dichosa epifanía: la discapacidad transformada en pétalo de esperanza. Quizás sea valido asegurar que encontrar la felicidad a partir de la discapacidad sea una utopía realizada.
En términos filosóficos, algo así como entender las partes de un todo frecuentemente dispersas sin posibilidad de conjuntarse. Que maravilla pensar que todo esto se atribuye a la sabia incomprensión de la discapacidad. Amén de los amenes.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones