Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | José Luis Cuellar de Dios

Aprender

Amor fraterno

Por: EL INFORMADOR

¿Cuántos hermanos (a) de personas con discapacidad están dispuestos a convertirse en sus futuros cuidadores? La pregunta impresiona, abruma y alarma. En nuestro ciclo de vida normal no se encuentra este plan. Evidentemente el cuestionamiento es altamente retador y en el se encierra una compleja respuesta debido al formidable reto que implica responsabilidad.

>

Estudios recientes, serios y profesionales, se han dedicado a investigar este fenómeno para dar luz al intrincado asunto. Muestras sobre grupos polifacéticos, tests, formularios, análisis, evaluaciones, estadísticas, han arrojado las primeras recomendaciones, respuestas y conclusiones al respecto.

Durante años se enfatizó el estudio sobre el impacto causado por el nacimiento de un hijo con discapacidad en el entorno de la madre, el padre y la familia como conjunto. Cuando llegó el tiempo de tomar en cuenta al hermano, se asomó la complejidad del caso: diferentes características demográficas entre parejas de hermanos, diferencias de edades, de sexo, núcleos familiares escasos o numerosos, niveles socioeconómicos de la familia bajos o altos, diversidad en los grados de escolaridad de los miembros de la misma y más y más condiciones han sido analizadas y recopiladas para apoyo de los hermanos.

El resultado de los estudios está al alcance de los interesados impresos en diversos libros. Por supuesto que es casi obligación de la familia acceder a ellos para consultarlos y aclarar o eliminar dudas. No es la intención de esta colaboración, ni el espacio es propicio para detallarlas, sin embargo, sí puedo resumir algunas reflexiones propias acerca de estos resultados que quizás contengan la esencia del tema.

Ante todo llama la atención la semejanza de los resultados, esta feliz semejanza cuenta con un reconfortante común denominador: los hermanos de personas con discapacidad poseen, inexplicablemente a la luz de la razón, la energía suficiente para potenciar sentimientos de empatia, tolerancia, respeto, sacrificio y sobre todo amor fraterno. Tal parece que la vocación de apoyo como mandato perentorio aparece un buen día en forma fulminante e inesperadamente.

Baste, como ratificación de lo anterior, lo que dos de los más distinguidos y dedicados investigadores del tema como son Burton y Parks han comprobado: “los hermanos en edad universitaria de personas con discapacidad tienen un “locus” de control más alto que sus iguales, una autoestima mayor y una mejor autosuficiencia”. Algo así como para terminar diciendo que no existe discapacidad que soporte la fuerza del amor fraterno. Amén de los amenes.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones