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Viernes, 24 de Noviembre 2017

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Mal parados

De que todas las empresas en México están padeciendo los efectos de la recesión que vivimos, agravada por la contingencia de la influenza A H1N1, no hay duda. Los lamentos y quejas forman parte de cualquier reunión de empresarios, grandes y pequeños. Las pérdidas son enormes y, lo peor, no hay forma de saber cuánto más va a durar esta dura prueba.

Una valoración divulgada ayer es preocupante. Consultores Internacionales asegura que sólo por la epidemia se perderán 950 mil empleos. Si eso ocurre, el golpe para los sectores productivos será durísimo.

En estas circunstancias, los Gobiernos federal y de Jalisco presentaron ayer nuevos apoyos a las actividades productivas, en su mayoría créditos. Ofrecieron 15 mil millones y 750 millones de pesos, respectivamente, para aliviar la carga. En ambos niveles de administración pública han evitado eximir del pago de impuestos o prestaciones sociales, por el que sólo dan un aplazamiento.

Hay que tomar en cuenta que la recaudación hacendaria es muy baja, de apenas 10% de la riqueza que se genera —la menor proporción de toda América Latina—, y que además es injusta, pues con una economía informal tan grande como la mexicana sólo contribuyen con el fisco seis de cada 10 personas con ingresos económicos.

Para colmo de males, la aportación de la industria petrolera se acaba, y arrastramos nóminas gubernamentales, federal, estatales y municipales, obesas y onerosas.

Sólo así puede entenderse que lo que se ha ofrecido como apoyos sea menos que lo que puede resarcir los daños en la planta productiva nacional por la crisis y la influenza.

Pero aún insuficientes, lo que se ha ofrecido no cae mal en las empresas. Ahora viene el reto de distribuirlos con justicia, cómo repartir los apoyos de manera equilibrada, si se van a operar por una burocracia gubernamental y una banca comercial sobre la que pende una gran desconfianza general.

Ya no se trata sólo de ofrecer ayuda, por limitada que sea, sino de que pueda llegar con oportunidad y eficacia hasta donde más se necesita para proteger empresas y empleos. Y eso está apenas por verse.

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