Viernes, 17 de Enero 2020
|

Carambola de tres bandas

Por: EL INFORMADOR

Del ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León suele hablarse poco. Su condición única de ex mandatario mexicano que vive en el extranjero lo margina de la cotidianidad noticiosa nacional. Sin embargo, sus eventuales apariciones en la escena pública suelen generar olas y controversias.

Este año ha sucedido en dos ocasiones; en enero, cuando en el Foro de Davos resaltó el enorme costo que le representó a México el rescate bancario del Fobaproa, en 1995, y en febrero, cuando propuso la legalización del consumo de marihuana para quitarle recursos y poder al narcotráfico.

Ayer volvió a ocurrir. Orador estelar de la convención anual de los aseguradores en el país, Zedillo subrayó que el petróleo inevitablemente dejará de financiar buena parte del presupuesto nacional, porque su precio sigue bajo pero, sobre todo, porque las reservas del hidrocarburo se agotan. Ante estas circunstancias, abogó por nuevas reformas de fondo, en materias fiscal y laboral.

Lo que dijo tiene traducción: ante la falta de ingresos petroleros, no queda más que subir la recaudación fiscal y flexibilizar la contratación laboral, para generar más competitividad en los sectores productivos y más recursos gubernamentales para las necesidades del país.
Pero hubo una “segunda banda” en esta “jugada”, cuando Zedillo pidió a la clase política diálogo, acuerdos y hasta valor para aplicar medidas “difíciles e impopulares”, algo que hasta ahora no ha ocurrido, más allá de cuestiones más bien simbólicas.

Y hubo más. En menos de una semana la sociedad ha conocido declaraciones que se prestan a la polémica de tres ex presidentes. Las primeras fueron de Miguel de la Madrid Hurtado, que aunque luego las desautorizó, reforzaron las sospechas populares sobre la ambición y corrupción de su sucesor; seguidas por una carta de Carlos Salinas de Gortari deplorando la divulgación de las palabras de su antecesor, de quien aseguró que había perdido capacidades mentales.

En este contexto, es improbable que Zedillo no hubiera considerado la posibilidad de que cuando señala que el Estado de derecho es el punto débil –el talón de Aquiles, dijo— de México, haya aludido, también, a sus dos inmediatos antecesores.

Temas

Lee También