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Jueves, 21 de Junio 2018
México | Gullermo Zepeda Lecuon es maestro en Políticas públicas por el ITAM premio Nacional de Derecho y economía 1999, candidato Doctor.

Reforma energética: minimizar las pérdidas POR GUILLERMO ZEPEDA LECUONA

De aprobarse, sería, como la reforma hacendaria, un conjunto de cambios graduales que dejarían sin resolver problemas de fondo

Por: EL INFORMADOR

El contenido de la iniciativa de la eventual reforma energética parece quedar en segundo término. De aprobarse, sería, como la reforma hacendaria, un conjunto de cambios graduales (reforma corporativa a PEMEX, posibilidad de alianzas, reformas a nivel legal y no constitucional), que dejarían sin resolver problemas de fondo (como la corrupción en el manejo de PEMEX, el sindicato y los contratistas de la paraestatal).

Lo que queda en primer plano son los dividendos y las pérdidas políticas de este episodio. La gran apuesta de Felipe Calderón fue la reforma constitucional en materia de delincuencia organizada y justicia penal. Percibió que la reforma energética se estaba contaminando de las expectativas electorales hacia 2009, y que, muy posiblemente, no contaría con el apoyo del PRI, por lo que le dio largas al tema energético, en el que ya sufrió descalabros cuando era secretario del ramo. Además de que PEMEX hizo una inversión millonaria en publicidad sobre la exploración profunda de yacimientos, no calculó que López Obrador pondría el tema en el centro del debate, y que su Secretario de Gobernación recibiría fuertes golpes en relación a su gestión como subsecretario de energía.

Su diagnóstico no calmó las aguas y, en cambio, la oposición le ha exigido una iniciativa. Viendo el clima de linchamiento legislativo, el presidente cree que reducirá sus pérdidas si no presenta directamente él una iniciativa (como si una negativa al PAN no implicara una negativa al gobierno calderonista). El PRI, fiel de la balanza que va subiendo en las preferencias electorales, está aumentando los costos del presidente acusándolo (con rudeza innecesaria) de inactividad y de falta de determinación política. El dilema incómodo del presidente es cómo perderá menos, si mostrándose amedrentado y escudándose en su bancada, o tomando el desafío, presentar una iniciativa y trasladar al Congreso, particularmente al PRI, la responsabilidad y los costos de construir o abandonar el consenso. El presidente podría revertir una derrota política, sumando un ejemplo más a su historial exitoso de apuestas riesgosas.

EL INFORMADOR 01-04-08 IJALH

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