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Viernes, 13 de Diciembre 2019
México | SERPIENTES Y ESCALERAS POR SALVADOR GARCÍA SOTO

¿Quién ayudó a Plascencia?

Raúl Plascencia Villanueva tiene que sacudirse pronto, si es que puede, la etiqueta de ‘‘delfín’’ de José Luis Soberanes

Por: EL INFORMADOR

Sentado ya en la presidencia de la CNDH, con el ojo encima de muchos grupos y organizaciones que esperan sus primeras acciones para cuestionar y exhibir sus presuntas alianzas con grupos de la ultraderecha, Raúl Plascencia Villanueva tiene que sacudirse pronto, si es que puede, la etiqueta de “delfín” de José Luis Soberanes.

Aunque algunos no le dan el beneficio de la duda y aseguran que pactó con grupos extremistas como Pro-Vida o confesionales como la Iglesia Católica, Plascencia tiene una oportunidad de demostrar si puede construir una presidencia propia y sin compromisos inconfesables o maximatos políticos.

Porque el próximo ombudsman nunca fue el favorito y su elección fue más producto de los jaloneos y desacuerdos entre fracciones del Senado, que de un consenso que considerara al suyo como el mejor perfil para la comisión.

Plascencia apareció siempre como candidato de “la continuidad” y ningún grupo político estaba por eso. El PRI y el PRD pactaron cerrarle el paso a Raúl Plascencia, que si bien tenía la simpatía de los sectores más de derecha en el blanquiazul, tampoco era la primera opción del PAN y del Gobierno que hubieran preferido a Javier Moctezuma.

Manlio Fabio Beltrones buscó impulsar a Mauricio Farah —con quien trabajó su hija y luego su yerno—, pero sabedor de que los priistas no tendrían los votos para sacarlo —tres cuartas partes de 120 senadores—, mantuvo a Farah como carta visible pero impulsó en la negociación final a Luis Raúl González Pérez.

El senador Fernando Castro Trenti habló con Carlos Navarrete para pedirle que PRI y PRD unieran votos y apoyaran a González Pérez, en la lógica de que ellos no sacarían a Emilio Álvarez Icaza, que estaba “vetado” por la mayoría de panistas, ni el PRI podría impulsar sólo al abogado de la UNAM. El pacto se hizo y priistas y perredistas buscarían cerrarle el paso a Plascencia y con él a los grupos de ultraderecha, para impulsar, decían, a un “candidato de centro”.

La mañana del 5 de noviembre, horas antes de la votación en el pleno, Castro Trenti buscó a Navarrete por instrucciones de Manlio para “amarrar” el acuerdo por González Pérez. “Nos vamos con Emilio”, respondió a las 8 am Navarrete. Cuando el priista preguntó por qué rompían el acuerdo, Navarrete dijo: “Pablo (Gómez) dice que no podemos darles el cargo a los barones de la UNAM”.

Así, las cosas se acomodaron a favor de Plascencia; al ver que no podrían sacar a su candidato los priistas se dividieron. Los menos decidieron votar por Álvarez Icaza y la mayoría optó por alinearse hacia la derecha. Cuando se le preguntó a un senador del PRI por qué en todo caso no se cargaron hacia Álvarez Icaza, respondió: “Nunca iba a ganar sin los votos que el PAN no le daría y apoyarlo era desperdiciar el voto y abrirle el paso a Plascencia”. Eso hizo al final la bancada perredista.

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