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Martes, 15 de Octubre 2019
México | El comisario Raúl Castillejos cuenta cómo coordinó el operativo el pasado 8 de enero

Policía relata cómo atraparon al 'Chapo' Guzmán

El comisario Raúl Castillejos, quien recibió un reconocimiento de Peña Nieto esta semana, cuenta cómo coordinó el operativo el pasado 8 de enero

Por: SUN

Castillejos pidió fotografías de Guzmán Loera para confirmar que fuera él, mismas que envió al comisionado Galindo. EFE / ARCHIVO

Castillejos pidió fotografías de Guzmán Loera para confirmar que fuera él, mismas que envió al comisionado Galindo. EFE / ARCHIVO

CIUDAD DE MÉXICO (17/JUL/2016).- El 8 de enero de este año, el comisario general de la Policía Federal, Raúl Castillejos, estaba en su oficina.

Eran las 9:30 de la mañana cuando una llamada lo cimbró: “Jefe… ¡Tenemos aquí a Joaquín Guzmán Loera!”.

En 23 años de carrera nunca había tenido un anuncio así. Pidió a sus agentes que le enviaran una fotografía para asegurarse de que era el “Chapo” y una vez confirmado inició el Operativo Tiburón Azul.

A los pocos minutos recibiría la imagen de Guzmán Loera con una playera sucia en el asiento trasero de una patrulla, y a su lado “El Cholo”, con el torso desnudo. Esta fotografía fue reenviada a Enrique Galindo Ceballos, comisionado general de la Policía Federal. La siguiente instrucción fue que se dirigieran al aeropuerto de Los Mochis.

Tres policías federales le retiraron una pistola a Orso Iván Gastelum. Él y el capo fueron esposados dentro del vehículo oficial mientras ofrecían sobornos y amenazaban.

—No sabes con quién te estás metiendo—, dijo el lugarteniente Gastelum.

—Sí lo sabemos y lo estamos buscando desde hace mucho tiempo—, respondió uno de los agentes.

—Si nos dejan ir, se olvidarán de trabajar toda su vida; si no nos dejan, habrán grandes consecuencias para la Policía Federal—, sentenció Guzmán Loera.

Los agentes no aceptaron. El comisario Castillejos Solís aún coordinaba el operativo desde la Ciudad de México.

“Activamos el llamado protocolo Tiburón Azul para capturar a Guzmán Loera. Se cerraron todas las carreteras; le marqué al coordinador estatal de Sinaloa (hoy fuera del país). Los tres agentes adscritos a la División de Caminos supieron a través de sus radios de la llegada de 30 camionetas que planeaban rescatar a Guzmán Loera y a su principal lugarteniente. Decidieron trasladarse al Motel Doux sobre la Carretera de Los Mochis-San Miguel y los resguardaron en una habitación, en espera de refuerzos. Llegó el coordinador de la Policía Federal de Sinaloa. La respuesta de todos los compañeros fue contundente”.

En el sitio, y con las patrullas de la Policía Federal escondidas o resguardadas para que no las identificara el crimen organizado, el comisionado Castillejos pide una segunda fotografía, aquella en la que se ve a Guzmán Loera sentado en la cama de un cuarto; también hubo una selfie de uno de los policías federales junto con Guzmán Loera. “Esta fotografía se eliminó por el riesgo que implicada para nuestro compañero”, narra Castillejos en entrevista con El Universal.

“Le llamé al jefe Enrique Galindo Cevallos, le dije que teníamos a Joaquín Guzmán Loera, me comenta que esto es algo muy delicado; pide una segunda fotografía para comprobar y es cuando los compañeros de la Policía Federal me envían esa segunda fotografía. Comencé a mover las coordinaciones de Nayarit, de Chihuahua, todas las que están aledañas a Sinaloa”.

Según la cadena de mando, el comisario general Raúl Castillejos Solís le avisó al comisionado General de la Policía Federal, Enrique Galindo, éste, al comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales, quien le avisó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y éste al Presidente Enrique Peña Nieto.

El apoyo de la Marina fue vital, señala Castillejos. “Tomo un helicóptero que me traslada al Aeropuerto de la Ciudad de México, pero por los tiempos (eran dos horas y media de trayecto) se comparte el operativo con la Marina, por lo que no es necesario trasladarme a Los Mochis. Recibí a mis compañeros aquí en la Ciudad de México”, asegura quien tiene bajo su mando a ocho mil 500 elementos de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal.

El comisario Castillejos hace una pausa y recuerda: “Lamentablemente la fuga de Guzmán Loera le pegó en el corazón al Estado mexicano. Todas las autoridades, todas las fuerzas del orden mexicano se unieron: Armada de México, Sedena, las policías Federal, Municipal y Estatal. Se activaron protocolos, un plan de acción a nivel nacional. Cada una de las siete divisiones de la Policía Federal diseñó su propio operativo.

Con un plan general de acción para cada división, comenzamos a hacer barridos, se colocaron puntos de revisión, contundentes y agresivos en todos los tramos carreteros, puntos de revisión obviamente muy sensibles con la ciudadanía en los aeropuertos y en las centrales camioneras. Tan sólo en Los Mochis, Sinaloa, teníamos siete puntos de revisión carreteros. Éstos siempre estuvieron vigentes. El detonante fue el 8 de enero de este año. Nos enteramos de un operativo en la madrugada por parte de la Secretaría de Marina, nos enteramos de que hubo un enfrentamiento armado y activamos nuestro Tiburón Azul. El coordinador estatal de Sinaloa en aquel entonces activa el operativo y se cerraron todas las carreteras. Hacemos exhaustiva; supimos que Guzmán Loera se fugó por una alcantarilla, tomó un vehículo Focus rojo y huyeron por la carretera. Fue cuando se encontró con la Policía Federal y lo detuvieron tres compañeros; se bajó el conductor, que ahora sabemos corresponde a Iván Gastelum, quien amenazó a los compañeros. Fueron arrestados y trasladados al aeropuerto de Los Mochis.

El comandante Raúl Castillejos Solís recibió en días recientes, con motivo del Día de la Policía Federal, un reconocimiento por parte del Presidente Enrique Peña Nieto, por la Operación Tiburón Azul, con la que se capturó al hombre más buscado del mundo. Dice tener la fortuna de conocer “a estos tres compañeros que son policías muy preparados, que saben hacer su trabajo, que actuaron con toda honradez y que saben perfectamente cómo asumir su compromiso. Avalo en todo momento la decisión que tomaron de meterse a aquel motel; era obvio que la delincuencia organizada les iba a arrebatar a Guzmán Loera y a Orso Iván Gastelum. Salvaron su vida y la detención fue contundente. Sabían a quién tenían entre manos y conocían su obligación como policías. Una suma de voluntades y aciertos hizo de esta captura algo perfecto. Su valor fue totalmente heroico porque estaban amenazados y sabían con quién se estaban enfrentado”, asegura.

Al día siguiente de la captura, los tres elementos de la Policía Federal salieron del estado de Sinaloa, fueron blindados por la institución y están bajo un código de silencio. “Están dentro de nuestra filas, pero en el anonimato, encubriéndolos desde el 9 de enero. El Código del silencio lo determina nuestro comisionado general cuando alguien hace una acción heroica, se trata de blindar lo más posible su nombre para que no queden vulnerables ante la delincuencia organizada. Es proteger al elemento con un número encriptado.

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