México | Secuelas de la lucha contra el narcotráfico Niños, la herida más abierta de la guerra Expuestos a la violencia directa o indirecta, los menores integran el grupo más afectado Por: EL INFORMADOR 11 de febrero de 2013 - 02:13 hs En diciembre de 2010 el Ejército detuvo a ''El Ponchis'', acusado de degollar a los adversarios del cártel de los Beltrán Leyva. EFE / TAMPICO, TAMAULIPAS (11/FEB/2013).- El parque de la Petrolera, desde siempre fue un punto de reunión donde los niños y jóvenes llegaban apenas salían de la escuela. Con sus dos canchas de basquetbol, pista para patinar, columpios y subibajas, los pobladores de Tampico olvidaban que vivían en una ciudad en vías de crecimiento con pretensiones de metrópoli. Eso fue antes de que la violencia estallara, a principios de 2010, por la ruptura entre los cárteles del Golfo y Los Zetas. Apenas son las cinco de la tarde, pero ya están casi desiertas las canchas del parque de la Petrolera. Tres jóvenes juegan basquetbol en un campo de asfalto mientras una mujer entre los 35 y 40 años con un suéter rosa y audífonos pasea a su perro labrador. Por más que uno haga el intento de encontrar niños, todo resulta en vano. La violencia obligó a los padres de familia a no dejar salir a sus hijos menores por temor a que estén en el lugar equivocado cuando se desate una balacera entre los cárteles rivales con el Ejército. No es un temor infundado: la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) afirma que en 2006 al primer semestre de 2010, 90 niños murieron en situaciones relacionadas con la guerra contra el narcotráfico a causa del fuego cruzado o retenes militares. La mujer que paseaba al perro ya se fue. Han llegado tres niños despeinados con una desvencijada pelota de futbol. Eligen un lugar entre los árboles, lejos de las canchas de basquetbol y comienzan a aventarse el balón. A unos cuantos metros de ellos, se asoma la mirada supervisora de sus padres. Los niños ven con desconfianza. Especialmente el que usa unos tenis color verde fosforescente. No quiere hablar. Su padre lo convence y le dice que no tenga miedo, que no va a pasar nada. – Me vas a decir las primeras palabras que se te vengan a la mente cuando te diga una palabra, ¿estás listo? – Sí. – ¿Paz? – Tranquilidad… respeto. – ¿Violencia? – Balacera, golpes. – ¿Pistola? – Muerte. Así respondió Marco de 11 años, todo el tiempo vio hacia el piso, sin levantar la cabeza. Sólo titubeó un poco antes de responder la palabra “muerte”. Su papá estaba sentado a su lado, con el brazo alrededor de él. Dijo que a pesar de la inseguridad que se vive ahí día con día, intenta sacar a su hijo de vez en cuando para que tenga una vida normal, pero él es de los pocos padres que lo hacen. A los amigos de Marco no los dejan salir a jugar por temor a las balaceras. Algunos de sus compañeros de clase han dejado de ir a la escuela porque se cambiaron de ciudad por la inseguridad. En algunas escuelas, como medida de seguridad, la materia de deportes se convirtió en una clase donde se les enseña a los alumnos qué se debe hacer en caso de que una balacera se suscite en las inmediaciones. A Luis David, un estudiante de sexto de primaria de una escuela privada, le han enseñado cómo actuar cuando hay balaceras a base de pitidos de silbato: “El primer silbatazo es para que nos aventemos al suelo, el segundo es para que nos tapemos la cabeza y el último es para que nos levantemos”. Un militar acepta hablar, pero pide que se respete su anonimato. “Los niños de las zonas conflictivas a las que vamos, ya no salen, ya no juegan en las calles. Sólo de vez en cuando, cuando los papás los mandan a comprar cosas a la tienda. Pero, eso no es lo grave. Ha subido el índice de delincuencia juvenil. En Ciudad Juárez, por ejemplo, nos ha tocado agarrar sicarios de 13, 14 años. Les pagan mil o dos mil pesos por andar matando. Eso pasa por la misma violencia, los chamacos se ponen a imitar lo que ven”. La incorporación de niños al crimen organizado se ha incrementado en ciudades como Chihuahua, Reynosa, Monterrey, Ciudad Juárez y Zacatecas. De acuerdo con los estudios realizados por la Redim se estima que entre 25 y 35 mil niños y niñas son usados por los cárteles del narcotráfico para desempeñarse en roles de halcones, narcomenudistas y sicarios. “Cuando llegamos a donde hay muertos, la gente se acerca a ver. Y si va pasando una mamá que trae a sus hijos, pues se acercan y ahí están los niños viendo todo. Se acostumbran a la violencia. Luego los más chamacos se emocionan con nuestras armas, gritan: ¡Mira la metralleta! Y las andan queriendo tocar”. SINEMBARGO.MX PARA SABERUn fenómeno no estudiado Sobre la ausencia de estudios para evaluar el impacto de la violencia en los niños, el experto Daniel Joloy considera que se trata de un fenómeno reciente, de 2006 a la fecha. Y son grupos de la sociedad civil los que poco a poco abordan el tema. OLVIDADOS Daniel Joloy coautor del libro Niños y niñas: las víctimas olvidadas en la guerra contras las drogas en México y coordinador de Incidencia Internacional de la Comisión Mexicana de Defensa y Protección de los Derechos Humanos, piensa que los niños integran a uno de los grupos poblacionales que más ha sido afectado por la guerra contra el narcotráfico y que más invisibilizado se encuentra. Desde 2006 hasta ahora, los niños de México estuvieron expuestos a una forma de violencia peculiar, ya sea de manera indirecta o con la invitación expresa de integrar grupos criminales. Por parte del Estado no se nota ningún esfuerzo de una política pública que ataque esta herencia de la guerra. Joloy prevé que los niños van a seguir repitiendo los síntomas de la violencia en su entorno social más cercano de manera cíclica. “Esto sucederá con mayor frecuencia en lugares en los que los menores viven al margen de la sociedad, en un contexto de tejido social que ha sido roto. Serán más violentos quienes no cuenten con la oportunidad de la educación formal”. Temas Narcotráfico Crimen Organizado Narcotraficantes Lee También Pacificar: verbo en disputa Uno a uno los limoneros asesinados en Michoacán Bernardo Bravo había denunciado extorsiones y amenazas Lemus responde a Riva Palacio Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones