México | La situación de los derechos humanos de las poblaciones callejeras 2012-2013 Mujeres de calle, sin derecho a hijos y discriminadas: CNDH Las personas del sexo femenino sin hogar son criticadas por sus adicciones a las drogas Por: EL INFORMADOR 4 de agosto de 2014 - 23:32 hs Guadalupe Escobedo Mérida posa con su segunda hija. Ella dejó las calles hace 19 meses y pone todo de su parte para salir adelante. ESPECIAL / CIUDAD DE MÉXICO (05/AGO/2014).- Guadalupe Escobedo Mérida dio a luz en la vía pública la víspera de la Navidad de 2012, auxiliada sólo por las personas con quienes vivía en la céntrica calle de Artículo 123, cerca de la Estación Juárez del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro. Ese día había sentido dolores en el vientre, pero no pensó que fueran contracciones; en lugar de eso, supuso que su dolor era estomacal, seguramente provocado por los alimentos del comedor comunitario al que había ido por la tarde. En algún momento de la noche, Guadalupe sintió su pantalón mojado y sin suponer que había roto la fuente, sólo atinó a pedir a uno de sus compañeros callejeros un pantalón prestado para cambiarse de ropa. Cuando estaba haciéndolo comenzó a parir. “Nomás lo que hice: me agarré bien duro de un puesto y del árbol”, recuerda. Mientras Guadalupe estaba en labor de parto pasó una patrulla, pero dice que los policías no quisieron detenerse. Fueron los policías a bordo de una segunda patrulla quienes, al verla pariendo, llamaron por radio a una ambulancia; pero para cuando ésta llegó, el bebé de Guadalupe ya había nacido. Guadalupe llegó a vivir a la calle desde que era niña y es incapaz de precisar cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Tampoco sabe cuándo nació ni cuántos años tiene y hasta ahora no tiene ningún documento que avale su identidad. En su rostro marchito es difícil adivinar su edad. Para proteger a la bebé del frío invernal, los compañeros de Guadalupe la envolvieron con una playera sucia, lo que le provocó una infección en la piel; también tuvo hipoxia (falta de oxígeno al nacer). Sin embargo, no tuvo secuelas ni otra complicación médica, a pesar de que durante el embarazo Guadalupe tuvo sífilis y se drogaba con solventes. Guadalupe cuenta que se enteró de su embarazo un día que terminó en el hospital, tras haberse peleado con otra mujer. El médico que la atendió y que le dio la noticia de que estaba embarazada, también le informó que tenía sífilis y la canalizó a la Clínica Especializada Condesa, un centro de atención del VIH/sida, así como de la salud sexual y reproductiva de mujeres en situaciones de alta vulnerabilidad. Ella se curó de la sífilis, pero durante su embarazo no dejó de drogarse, a pesar de las advertencias de que eso podría dañar a su bebé o provocarle un aborto. La Clínica Especializada Condesa diagnosticó su embarazo como de alto riesgo y en esa condición la canalizó al Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, un hospital público de alta especialidad que atiende embarazos de alto riesgo. Con información de Sinembargo.mx FRASE"El Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes me rechazó, me dio coraje porque sí tenía cita. Le enseñé el papel a la policía que me dieron en la Clínica Condesa. "Guadalupe Escobedo Mérida El difícil proceso de reintegrarse a la sociedad Desde antes de embarazarse, Guadalupe Esocbedo Mérida había tenido apoyo de El Caracol, una organización civil que trabaja con poblaciones callejeras. Cuando supieron que estaba encinta, los integrantes de la asociación le sugirieron que dejara la calle y buscara un albergue para vivir, pero ella se negó, cuenta Yesenia Espitia Pérez, acompañante educativa de la organización y quien ha asistido a Guadalupe en su proceso de integración social. Espitia Pérez explica así el trabajo que han desarrollado con Guadalupe desde su embarazo: “Siempre lleva un acompañante educativo. Ella solicita sola las cosas, a menos que veamos que se ponen rudos es como ya uno se mete, tratando de que ella vaya sola ejerciendo su maternaje y su ciudadanía para que en un momento que nosotros no podamos estar, ella sepa”. El día que Guadalupe acudió al Instituto Nacional de Perinatología, Espitia Pérez estaba con ella, pero dice que el guardia de la entrada no le permitió el acceso como su acompañante. No pasó de la recepción del Instituto, pues dice que la recepcionista y un policía que se encontraba ahí le negaron la atención médica. “Sí me dio coraje, porque sí tenía cita, le enseñé el papel al poli. ¿Por qué no me vas a dejar entrar si tengo cita?”, cuestiona. Ni ella ni Espitia Pérez saben por qué razón le negaron el servicio. El director de El Caracol, Luis Enrique Hernández Aguilar, considera que se trató de un acto de discriminación contra Guadalupe porque era una mujer callejera. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) señala en su informe “Situación de los derechos humanos de las poblaciones callejeras en el Distrito Federal 2012-2013″ que las mujeres callejeras enfrentan complicaciones para recibir atención médica durante sus embarazos o al concebir a sus hijos. Las mujeres de calle son discriminadas con base en los estereotipos negativos que hay respecto a las poblaciones callejeras, o recurrentemente se les niega la atención o los medicamentos con el argumento de que no tienen un documento de identidad. Sinembargo.mx NUMERALIAUna leve estadística de la población vulnerable 4,014 personas viven en la Ciudad de México en situación de calle. 547 son mujeres, el Instituto de Asistencia e Integración Social (IASIS) no contó cuántas de ellas estaban embarazadas o tenían hijos. 13 mil 373 menores de edad vivían en las calles de la Ciudad de México, según un censo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en 1995, por lo que se tienen reservas con los datos proporcionados por el Gobierno capitalino 273 muertes de personas en condición de calle tiene documentadas El Caracol, organización que lleva dos décadas en la atención y defensa de los derechos de poblaciones callejeras. TRAS EL PARTOAcusaciones y amenazas Lo que vino tras el parto para Guadalupe podría resumirse así: un intento de separarla de su hija y entregarla bajo custodia al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); acusaciones de malos tratos por parte del personal médico del hospital público al que la ambulancia la llevó tras haber parido en la calle; la negativa de esa institución de entregarle el acta de alumbramiento de su hija, porque ella no contaba con ningún documento que acreditara su identidad; la imposibilidad de registrar a su hija dada su falta de documentos; y una mala experiencia en uno de los albergues del Instituto de Asistencia e Integración Social (IASIS), instancia encargada de atender a las poblaciones callejeras. LOS CENTROS DE ASISTENCIA E INTEGRACIÓN SOCIALAlbergues ¿una mejor alternativa? En la Ciudad de México existen 10 albergues públicos para atender a la población callejera, llamados Centros de Asistencia e Integración Social (CAIS), que son administrados por el IASIS. El CAIS Villa Mujeres es el único que recibe a mujeres adultas con hijos menores de edad, explica el director del IASIS, Rubén Fuentes. En ese espacio las madres callejeras reciben el apoyo necesario para su “reinserción social”. Anteriormente el programa de reintegración social de poblaciones callejeras del IASIS se ofrecía en el CAIS Coruña, pero a decir de Fuentes lo trasladaron al CAIS Villa Mujeres porque mucha gente “confundía el servicio” y se apropiaba de las viviendas. “No hacían nada por trabajar, no hacían nada por su reintegración”, sostiene. Según el funcionario, en Villa Mujeres hay condiciones para ofrecer un mejor servicio a las mujeres que quieren dejar la vida en las calles. Critica que el apoyo del Gobierno se limita a llevar a las mujeres embarazadas o con hijos de las calles a los albergues, bajo la idea “asistencialista” de que lo único que necesitan es protección, pero en realidad no se les da un apoyo integral para garantizar el ejercicio de sus derechos. Además señala que los espacios donde se les mantiene están en malas condiciones. Mientras la bebé de Guadalupe permaneció internada en el hospital, ella ingresó al CAIS Coruña, cuando en éste aún estaba vigente el programa de reintegración. Cuando su hija fue dada de alta, permaneció unos días más en ese lugar, antes de irse a vivir a una casa hogar para madres solteras, que El Caracol le ayudó a conseguir, y donde vive actualmente. Sin embargo, Guadalupe tiene malos recuerdos de su paso por el CAIS Coruña. “Estaba muy chico el espacio y me tocó dormir en la mera entrada, entonces todo el frío le entraba (a su hija). Luego no tenía luz, no veía si le hacía bien los biberones, no veía si la cambiaba. Y estaba muy chiquito el espacio”. Sinembargo.mx Falta de Identificaciones, el último obstáculo para recuperar a su hija Guadalupe Escobedo Mérida relata angustiada: “Para que me la dieran, ¿sabes qué me pedían? Me pedían mi CURP, me pedían mi credencial (de elector), me pedían dos testigos, porque si no tenía mi credencial y no tenía mi acta, no me iban a dar a mi hija”, sobre la última traba que enfrentó para poder estar con su hija. Aunque le entregaron a la bebé, el hospital no le dio el acta de alumbramiento porque ella no tenía ningún documento de identidad. En la población callejera la falta de documentos es común, y en el caso de Escobedo no tiene ningún documento, y es un punto que señala el informe de la CDHDF. — ¿No tendría que ser la Secretaría más sensible frente a esta realidad?, se le pregunta a José Alfredo Jiménez Douglas, director general de Servicios Médicos y Urgencias de la Ssa capitalina. — “Algo es sensible y algo es normativo. Sí son sensibles, por supuesto, pero hay una normatividad que hay que cumplir”, y agrega que dicha normatividad no la establece la Ssa, sino el Registro Civil. Para alguien como Guadalupe, que no tiene ningún documento personal, el acta de alumbramiento de su hija era necesario para poder registrarla. Una vez que tuviera el acta de nacimiento de su bebé, podía presentarla como documento para obtener ella su propia acta, como le explicaron en el Registro Civil. Ante la negativa del hospital para entregar el acta de alumbramiento, le recomendaron al equipo del Caracol que mejor tramitara primero el registro de Guadalupe. Recuperó a su segunda hija, pero tardó un año en los trámites”. Sinembargo.mx Las mujeres callejeras son consideradas sucias por su aspecto y sus prácticas, por vivir en espacio público; se drogan, relaciones sexuales riesgosas y son promiscuas y eso las hace despreciables Nisaly Brito Ramírez, investigadora de temas vinculados con poblaciones callejeras, género, derechos humanos y exclusión social y directora de Commentas. Temas CNDH Estados Discriminación Lee También Trump amenaza con "incremento masivo" de aranceles a China El efecto Donald Trump Mundial Sub-20: EU golea a Italia y enfrentará a Marruecos ALERTA en Jalisco por formación de ciclón "Raymond" Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones