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Jueves, 23 de Noviembre 2017
México | El terremoto de hoy hizo recordar a los afectados lo ocurrido hace casi 32 años

Millones de mexicanos reviven la tragedia de 1985

El terremoto de esta madrugada hizo recordar a los afectados lo ocurrido hace casi 32 años
Pacientes y médicos de un hospital de Ciudad de México permanecen fuera de sus hogares tras el temblor. EFE / M. Guzmán

Pacientes y médicos de un hospital de Ciudad de México permanecen fuera de sus hogares tras el temblor. EFE / M. Guzmán

CIUDAD DE MÉXICO (08/SEP/2017).- El terremoto del 19 de septiembre de 1985 marcó un antes y un después en la sociedad mexicana. Aquella tragedia, que dejó más de 10 mil muertos, vino a la cabeza de millones de mexicanos cuando la tierra se sacudió con gran fuerza.

Aquel día de septiembre de hace casi 32 años, a las 7:17 de la mañana, la mayoría de las personas estaban preparándose para ir a trabajar o a los centros escolares cuando les sorprendió el terremoto de magnitud 8.1 en escala de Ritcher que asoló la capital del país.

Miguel Ángel Ortíz estaba en la escuela Conalep de la calle Humbolt de la Ciudad de México cuando la escuela se le cayó encima, atrapando y matando a decenas de compañeros. Él estuvo un día enterrado hasta que lo rescataron.

"En momentos así uno se acuerda mucho de lo vivido en aquel entonces, nos preocupamos mucho", contó a Efe minutos después del terremoto registrado casi a la medianoche, de 8.2, que lo sorprendió en su casa de la Ciudad de México, en la cama, e hizo que se levantara sobresaltado.

Abel Torres también estuvo enterrado bajo las ruinas de la escuela, en su caso 72 intensas y dramáticas horas, y cada vez que hay un sismo se acuerda de lo vivido.

"Esta vez yo no lo sentí tan fuerte porque estoy en una zona de la ciudad muy sólida, pero no deja de asustar un poco, ha sido muy largo y fuerte, lo he notado durante más de treinta segundos", narró a Efe.

Él escuchó la alarma sísmica que lo alertó y, como mandan las instrucciones preventivas, se situó debajo del marco de la puerta, respiró y esperó a que la tierra dejara de temblar. Después, el protocolo de rigor, llamar a los familiares para comprobar que todos estén bien.
 
Rodrigo Pérez, quien vive en el sur de la capital mexicana, también escuchó la alerta, igual que la tarde de ayer, cuando sonó, pero fue una falsa alarma.

El sistema de alerta fue instalado en postes de numerosas calles capitalinas para prevenir daños mayores y son muchos los ciudadanos que se quejan de su falta de efectividad o de sus fallos que hacen que después, cuando suena, la gente no la tome tan en serio.

"Ya hace mucho tiempo que no temblaba, era lógico que iba a temblar pronto. Me puse tan nervioso que no encontraba la llave", explica a Efe. Sintió que crujieron las paredes de su casa y que la estructura se movió muy fuerte durante "un tiempo muy largo".

Pérez también vivió el temblor del 85 (que según cifras extraoficiales dejó 45 mil muertos), aunque no lo sintió porque, a sus siete años, iba en el autobús escolar y los amortiguadores pararon el efecto. "Solo recuerdo que la gente salía como loca de los coches y que gritaban", cuenta.

Desde entonces los ciudadanos de la capital "cambiaron la mentalidad", aunque hoy es necesario que no pierdan la guardia, apunta. "Hay que estar entrenado, alerta cuando escuchas la alarma, no pensar que es un juego y salir", reflexiona.

Los ciudadanos de la capital mexicana están acostumbrados a los temblores periódicos y por eso hoy no cundió el pánico en el Auditorio Nacional, donde se presentaba el cantante Alejandro Fernández.

Al sentir que la estructura del templo de la música de Latinoamérica comenzaba a moverse fueron muchos los que se levantaron de su asiento y salieron del recinto en forma controlada.

"Sonaba la última canción y en ese momento se empezó a sentir el temblor, que todo se estaba moviendo y que duraba mucho tiempo, por lo menos un par de minutos, por lo que la gente se empezó a levantar y salir", explica Mario Almaguer, asistente al evento.

El Paseo de la Reforma donde está ubicado el Auditorio, así como numerosas avenidas de la capital, comenzaron a llenarse de gente asustada, comentando lo sucedido, mientras que los medios de comunicación no paran de publicar vídeos que atestiguan los fuertes movimientos.

Esta será una noche larga para Samadeni Montero, quien vive en el municipio de Pijijiapan, a 80 kilómetros de la ciudad de Tonalá (Chiapas), que ha sido de las más afectadas. Horas después del gran terremoto no ha parado de temblar y ella ha salido al patio de la casa con su familia.

"Estaba dentro de la casa acostada y empezó a sentirse el movimiento, pensamos que iba a ser pasajero, pero se puso más y más fuerte y lo primero que hice fue agarrar a mi niña", señala.

"Los cables comenzaron a moverse, se fue la luz y el cielo se puso muy feo, como rojo", cuenta a Efe todavía asustada esta mujer que hoy planea dormir al raso, esperando que la tierra se tranquilice.

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