Viernes, 10 de Octubre 2025
México | Contrastan visiones

Gobernación niega existencia del narcoterrorismo

Estados Unidos ratifica el apoyo que da a las Fuerzas Armadas mexicanas para su entrenamiento contra este tipo de violencia

Por: SUN

Sicarios de Tamaulipas emplean como parte de sus estrategias el disfrazarse de soldados, e incluso clonan vehículos. EL UNIVERSAL  /

Sicarios de Tamaulipas emplean como parte de sus estrategias el disfrazarse de soldados, e incluso clonan vehículos. EL UNIVERSAL /

CIUDAD DE MÉXICO (23/JUL/2010).- La Secretaría de Gobernación (Segob) aseguró que ante el acoso que ha sufrido la delincuencia en el país, han dado un paso atrás para atacar de manera cobarde para enfrentar con métodos violentos de larga distancia al Gobierno federal.

“Su forma de reaccionar a ese acoso es a través de métodos violentos de larga distancia”.

Rechazó que la ofensiva del crimen organizado haya llegado en el país a los límites del narcoterrorismo, pero consideró que han tratado de generar márgenes de acción, con la intención de que se replieguen las fuerzas federales.

En conferencia de prensa, el subsecretario de Gobierno de la dependencia, Roberto Gil Zuarth, aceptó que ante dichos ataques, “nuestra posición es para fortalecer la capacidad de inteligencia y operativa del Gobierno federal para combatir de frente al crimen organizado”.

Rechazó que se haya llegado a escenarios de narcoterrorismo porque “más allá de los adjetivos, debemos interpretar la realidad”, donde la delincuencia busca abrirse espacios para seguir con sus actividades.

“Para utilizar esos adjetivos (narcoterrorismo), se requieren elementos fundamentales, como la sistematicidad en ese tipo de métodos, que se utiliza como fin en sí mismo para provocar terror.

“Lo que estamos observando en estos contextos es a delincuentes que quieren márgenes de acción para sus actividades, tratando que las instituciones se replieguen, nuestra posición es de fortalecer la capacidad de inteligencia operativa de todas las fuerzas federales para seguir enfrentando frontalmente al crimen organizado y cerrar espacios”.

La reacción del subsecretario tiene su origen en la serie de informes del Gobierno de Estados Unidos en donde se refieren a los apoyos que dan a México precisamente para combatir el narcoterrorismo cuya presencia en el país dan por hecho.

Incluso, ayer mismo el embajador estadounidense, Carlos Pascual, dejó claro que su Gobierno mantiene el apoyo a las autoridades mexicanas, con información y capacitación, para combatir al crimen organizado que opera en territorio nacional.

Al ser cuestionado en entrevista sobre el entrenamiento estadounidense a tropas mexicanas contra narcoterrorismo, Pascual respondió que “desde un principio” el programa binacional comprende compartir información, experiencia y entrenamiento “para crear las capacidades aquí en México”.

Este jueves, Estados Unidos confirmó el apoyo a México en misiones de narcoterrorismo. El subsecretario adjunto de la lucha contra el narcotráfico del Pentágono, William F. Weschler, hizo alusión a la asistencia y entrenamiento que se viene ofreciendo a las Fuerzas Armadas de México en tácticas antiterroristas, en apoyo a la lucha del Gobierno del Presidente Felipe Calderón contra los cárteles.

Narcos buscan ingresos en el tráfico de indocumentados

La creciente participación de los cárteles de la droga en el tráfico de indocumentados, a través de la frontera entre México y Estados Unidos, se ha convertido en una fuente adicional de ingresos para el crimen organizado y en una amenaza para la seguridad nacional de ambos países.

Según el reporte difundido ayer por la Oficina de Fiscalización Gubernamental del Congreso (GAO), la creciente participación de los cárteles de la droga en el tráfico de indocumentados está vinculado a un aumento de la violencia entre grupos que se disputan las rutas para el trasiego de drogas y personas, principalmente en los sectores de Tucson y Phoenix.

“Asaltos y secuestros están vinculados con este fenómeno, principalmente en el Estado de Arizona”, asegura el reporte que advierte sobre la creciente violencia de algunos traficantes contra agentes de la patrulla fronteriza y sobre la amenaza que representan estas organizaciones criminales entre las comunidades fronterizas de Estados Unidos.

El reporte, sin embargo, se queda corto a la hora de valorar o informar sobre la violencia contra ciudadanos o inmigrantes mexicanos que han muerto víctimas de la brutalidad de los agentes fronterizos.

Delincuentes clonan vehículos del Ejército


Grupos de sicarios de Tamaulipas emplean como parte de sus estrategias el disfrazarse de soldados o marinos, e incluso clonan vehículos para hacerse pasar como miembros del Ejército o la Armada, de acuerdo con informes oficiales de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar).

Utilizando uniformes similares a los de los militares, los sicarios de los grupos rivales del cártel del Golfo y “Los Zetas” logran pasar desapercibidos y pueden desplazarse por las carreteras de Tamaulipas para cometer ejecuciones o secuestros, revelan informes de ambas dependencias.

Análisis

Puras vueltas

No hay por qué darle tantas vueltas, ni buscar definiciones jurídicas. Quien genera miedo en la sociedad, para conseguir sus muy particulares fines, sean éstos políticos, económicos o criminales, es un terrorista. Por lo general, la manera más certera —aunque no la única— de paralizar a una sociedad es atentando aleatoriamente contra blancos civiles.

Contra lo que el discurso oficial pretende hacernos creer, el terrorismo generado por miembros del crimen organizado no es nuevo, ni se inició la semana pasada. Acaso el hecho fundacional fue cuando rodaron seis cabezas en un bar de Uruapan, hace tres años. Después vinieron la filmación de ejecuciones subidas a YouTube.

Al principio las víctimas eran integrantes de bandas enemigas; pasaron a ser policías, periodistas y más tarde ciudadanos comunes y corrientes. “Vean lo que somos capaces de hacer; con que nos tengan miedo basta”, es el mensaje para inhibir la acción de la autoridad y de la sociedad.

Ya no hubo duda de la naturaleza del enemigo tras el atentado con granadas en la ceremonia del Grito, en Morelia, de 2008.
Las cosas no han mejorado. Ahora, cada vez es más fácil tener noticia de balaceras en plena calle, junto a escuelas, en horas de trabajo, en avenidas transitadas. No se salvan bautizos, bodas y eventos sociales, como en los casos de Villas Salvárcar, de Juárez, o en la boda en la Quinta Italia, de Torreón, la semana pasada, donde sendos comandos armados rafaguearon a los asistentes sin consideración alguna. Mataron hasta a los músicos.

En un desesperado intento por minimizar los hechos, autoridades de los tres niveles de Gobierno aseguran que, técnicamente, no hay terrorismo, que los ataques están dirigidos a cárteles enemigos, a policías y soldados, pero no a la sociedad civil y que por lo tanto la definición no cuadra con los parámetros internacionales del fenómeno.

Falso. Hay una clara conciencia de parte de los criminales que un zafarrancho público deja muchas balas perdidas y el riesgo de que haya inocentes muertos eleva el costo político a las fuerzas del orden.

La ETA, el Sinn Fein irlandés, las FARC de Colombia, Al Qaeda, Hamas en Palestina tienen motivaciones políticas para realizar sus atentados en contra de población civil inocente. Que los cárteles mexicanos de la droga quieran mantener incólume su imperio económico atemorizando a la población los equipara con aquellos que operan así en el resto del mundo.

No es alarmismo. Es realismo, pues hay que saber de qué tamaño es el problema que enfrentamos para poder diseñar la mejor estrategia para combatirlo.

Alejandro Jiménez  / El Universal

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