Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Sábado, 14 de Diciembre 2019
México | SERPIENTES Y ESCALERAS POR SALVADOR GARCÍA SOTO

¿El ocaso del poder presidencial?

La reciente aprobación del presupuesto federal 2010 sirvió para confirmar que los ejes del poder político en México se han movido en los últimos años

Por: EL INFORMADOR

La reciente aprobación del presupuesto federal 2010, con toda su estela de inconsistencias y opacidad, sirvió para confirmar que los ejes del poder político en México se han movido en los últimos años. Del país presidencialista a ultranza que fuimos, estamos pasando —en la práctica, no así en la reforma al sistema político— a una especie de régimen “semiparlamentario-federalista”, donde ocurre en los hechos una transferencia de poder del centro hacia los estados y del Poder Ejecutivo hacia el Legislativo. El poder casi absoluto que están tomando los gobernadores en sus estados, donde ya tenían un total control político y ahora, con los cambios aprobados en el Presupuesto 2010 se les da un total control económico de los recursos federales que llegan a sus entidades —eliminando parte de la fiscalización central de esos dineros—, lo que representa una nueva modalidad en México donde, por primera vez en la época contemporánea, hay mandatarios estatales más poderosos que el presidente de la República.

Del otro lado está el Congreso. Del papel protagónico que comenzó a jugar desde 1997, con la primera mayoría opositora, al papel central que jugó en la reciente definición del paquete económico del próximo año, lo que hay es un Congreso que le está quitando poder y facultades al presidente y toma, en la realidad, el papel que siempre le dio la Constitución, pero que el régimen priista se encargó de socavar en beneficio del presidencialismo omnímodo.

Si a eso se suman otros poderes de facto: los grandes empresarios, el narcotráfico, la televisión, que han reclamado sus espacios de decisión o imposición de sus intereses, sus privilegios o incluso a veces sus “leyes” informales que imperan en amplios territorios del país, el hecho real es que, todo ese poder que hoy se reparte en nuevos actores, formales e informales, legales o ilegales, es el que ha perdido la otrora omnipotente figura presidencial.

No fue gratuito que en la reciente lista de la revista Forbes, que consignó a los supuestos hombres más poderosos del mundo, no figurara ningún político mexicano, incluido el actual presidente, y sí en cambio aparecieran dos representantes de los poderes de facto: el millonario Carlos Slim Helú y el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La pregunta de fondo es si asistimos al agotamiento y colapso del régimen presidencial; si la realidad no ha rebasado ya la incapacidad de los actores políticos de ponerse de acuerdo en una reforma integral al sistema político que revise o redefina el presidencialismo y lo adapte a nuestra realidad actual. En los hechos, sin reforma constitucional de por medio y de manera desordenada y algo anárquica, tenemos un Poder Ejecutivo que se debilita mientras otros poderes, legales o ilegales, se reparten a golpes y dentelladas, los despojos del caduco régimen presidencial.

Temas

Lee También