Sábado, 20 de Julio 2024
Jalisco | Reloj de asfalto, por Jorge Zul de la Cueva

Tiranos con cuentos reformistas son lobos vestidos de abuelita

Mientras Latinoamérica despierta lentamente de la pesadilla de dictaduras, nosotros parecemos cada día más dispuestos a repetir sus errores

Por: EL INFORMADOR

Desde el sitio http://www.petitiononline.com/LSNMex/ se lee una explicación sucinta y clara de la reforma que intenta aprobarse en estos días: “Los grupos parlamentarios del PAN y el PRI emitieron un proyecto de dictamen en la Cámara de Diputados para reformar la Ley de Seguridad Nacional. Este proyecto modifica lo referente a dicha reforma en el sentido de que el Presidente solicite la intervención de las fuerzas armadas en contra de movimientos de carácter político, electoral, social o del trabajo, cuando lo considere una amenaza a la seguridad interior”.

Esta reforma también brinda atribuciones a militares, Marina y CISEN para realizar tareas de espionaje. La Ley sitúa en la misma clasificación al crimen organizado y a los movimientos de carácter político, social y electoral. Permite que el Ejército revise las pertenencias de los particulares en las calles y que para requerirles información utilice “cualquier herramienta que resulte necesaria”. Prevé informantes anónimos del ejército y usar “cualquier método de recolección de información”. Esto significaría una “suspensión de garantías sin la necesidad del decreto de estado de excepción”.

Pareciera que México no sabe del tiempo, está perdido en una isla, es ajeno a la historia y desarrollo de sus vecinos del Sur.

Mientras Latinoamérica despierta lentamente de la pesadilla de dictaduras (las más, como la del chileno Pinochet, auspiciadas por los norteamericanos generadores de repúblicas bananeras y felices manipuladores de gobiernos marioneta para su beneficio económico) y trabajan duramente para poner candados y evitar excesos militares, nosotros parecemos cada día más dispuestos a repetir sus errores.

Al respecto de esta reforma a la ley de Seguridad Nacional, Francisco Macías, titular de la dirección ejecutiva del CEPAD (Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo), un organismo de la sociedad civil dedicado a la defensa de los derechos humanos, externa algunas ideas:

“La principal preocupación es que contradice a la reciente reforma constitucional que se hizo en materia de derechos humanos, una reforma que busca restringir el uso de las fuerzas armadas.

“Uno de los riesgos notables es que se está criminalizando la protesta social, el Estado Mexicano tiene una serie de observaciones internacionales sobre el uso de la fuerza” y ahora está buscando hacer legal el uso discrecional del Ejército mediante una ley ausente de protección a los derechos humanos.

Esta Ley de Seguridad Nacional, considera Macías, trabaja en una lógica de tiempos de la guerra fría, “es una idea de seguridad caduca. Hoy debemos hablar de seguridad humana, que es la protección de las libertades de las personas. Ése es el papel del Estado. Pero con esta ley el ciudadano que protesta es el enemigo; estamos viviendo una situación límite, pero esto no debe restringir o condicionar derechos fundamentales”.

“Los pueblos que están dispuestos a sacrificar algo de libertad a cambio de seguridad, perderán ambos y merecerán ninguno”, Benjamin Franklin.

Hola México, bienvenido a la pesadilla del terror, de la persecución, del crimen de pensamiento.

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