Lunes, 13 de Octubre 2025
Jalisco | Arranca operativo para vigilar locales comerciales

Sancionan a negocios por ruido; faltan los camiones

La Policía Vial debería castigar a los choferes particulares y del transporte público, señala el jefe municipal de Inspección

Por: EL INFORMADOR

Alcalde-16 de Septiembre es la avenida más ruidosa de la ciudad; los especialistas advierten que el ruido puede ser nocivo. EL INFORMADOR /

Alcalde-16 de Septiembre es la avenida más ruidosa de la ciudad; los especialistas advierten que el ruido puede ser nocivo. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (23/MAY/2013).- El Ayuntamiento tapatío comenzó hace dos semanas un operativo para que se regulen las emisiones sonoras de los locales que se asientan en el municipio. Hasta el momento ha visitado 92 locales y ha impuesto 14 multas y una clausura. Sin embargo, el problema de fondo es la regulación sonora de los automotores.

Salvador Orozco Santillán, director de Inspección y Vigilancia del Ayuntamiento de Guadalajara, admite que el municipio carece de las facultades para sancionar a los vehículos que transiten por su territorio y que, ya sea con su motor o sus estéreos, sobrepasen la norma oficial sobre la emisión sonora.

“Nosotros no tenemos competencia en los móviles; eso le corresponde al Estado, en este caso, a la Secretaría de Movilidad”. Sin embargo, el funcionario señaló que él mismo ha padecido la laxitud con la que la Policía Vial (que, para el caso, ya corresponde a la Fiscalía General) es omisa: “Cuando los camioneros se mientan la madre, todo mundo escucha a cuatro cuadras a la redonda. No sé por qué tienen que hacer de su acto un evento cultural tan grande”.

Cuestionado sobre por qué no se sanciona a los locales que usan bocinas en la vía pública para atraer a sus clientes, señaló que los dueños de negocios tienen la obligación de hacer mediciones de sus emisiones sonoras, “pero esas emisiones deben ser medidas con aparatos calibrados por la autoridad”.

Sobre el caso específico de los negocios localizados en la Avenida Alcalde —la más ruidosa entre las calles del centro de Guadalajara, según un estudio del Instituto de Información Territorial del Estado de Jalisco—, Orozco Santillán dijo que no tiene datos sobre sanciones, pero comentó que las zonas más críticas en este tema son el corredor de Avenida Chapultepec, el Centro Histórico y la Avenida Federalismo.

¿Y QUÉ HACER?
Para cuidarse del ruido excesivo


65 decibeles es el rango máximo promedio de sonidos que tolera el oído humano.

100 decibles o más son ruidos que pueden desencadenar daño temporal o, incluso, permanente.

Usar tapones auditivos protectores es la primera recomendación para quienes están expuestos a altos niveles de ruido. También es preciso realizarse una revisión anual y utilizar menos los audífonos.

Fuente: Alfredo Delgado Flores, otorrinolaringólogo.

LA VOZ DEL EXPERTO

Desde presión arterial hasta hipoacusia
Alfredo Delgado FLores
(otorrinolaringólogo)

Las personas que se enfrentan a altos niveles de ruido pueden sufrir presión arterial y enfermedades como colitis y gastritis; también padecer hipoacusia, es decir, disminución en la audición, relata el médico Alfredo Delgado Flores.

“Exponerse al ruido provoca problemas físicos, de tipo fisiopatalógico y enfermedades relacionadas con afecciones psíquicas. En cuanto a los padecimientos físicos, están la hipoacusia y la sordera; dentro de las reacciones fisiopatológicas, está la alteración de la presión arterial, gastritis, colitis, dolores de cabeza, aumento de la fatiga, y en los problemas tipo psiquiátricos relacionados con el estrés sería la alteración del sueño, una disminución de la atención y la neurosis, que ocasiona volverte agresivo”.

Para quienes padecen el ruido de la calle, el especialista explica que no necesariamente sufren un alto grado de afección, ya que hay otros grupos, sobre todo quienes trabajan en empresas como las hidroeléctricas, que se ven más vulnerables ante esta problemática. “También en siderúrgicas, en la construcción, personas que trabajan con martillos neumáticos se enfrentan al ruido intenso”.

CRÓNICA
“Tú le subes, yo le subo y es cosa de nunca acabar”


Hace más de 12 años que este hombre trabaja en la calle de Juan Manuel en el Centro Histórico como vendedor de revistas y periódicos, así que sabe de lo que habla cuando afirma que el ruido no sólo es culpa del tráfico: “Últimamente hay aquí muchas tiendas de ropa y de ésas de a tres pesos, que ponen música a todo volumen, ‘tú le subes, yo le subo y es cosa de nunca acabar’; ya le dije a mis compañeras (de una farmacia de enfrente) que, si necesito un aparato auditivo, ellas me van a cooperar”.

Transitar por esta calle es toda una experiencia para la gente, sobre todo entre las 16:00 y 18:00 horas, explica, “pues con todos los locales que hay aquí el ruido nunca para. Además por aquí bajan los camiones y parece que traen el claxon como para desaparecer a los carros”. Comparte que de alguna manera ya está acostumbrado a los gritos, pues no hay otra forma de comunicarse: “Ya se me hace normal que un cliente llegue gritándome por cómo está el ruido; sí me duele la cabeza a veces”.

“Sólo descansé el día que hubo paro de camiones”

María Antonieta Negrete es estilista y tiene su estética en la calle Reforma y la Avenida Alcalde; se enfrenta al ruido a diario: “Desde octubre, que trabajo aquí, siempre es lo mismo: el ruido está todo el día, sólo baja en lo que está fluido el tráfico o el semáforo en verde, porque ya en rojo es una pitadera”.

La estilista se ve obligada a cerrar las puertas de su local cada que llega un cliente “porque el ruido no me deja trabajar, ni escuchar a la persona que está hablándome; también por esto tengo la televisión con el volumen alto, porque no se entiende nada, sólo descansé el día que hubo paro de camiones. El vecino de enfrente puso un corredizo de cristal, para evitar el esmog y el ruido”.

María de Jesús, comerciante ambulante que vende aguas frescas, dulces y frituras cerca de la Escuela Primaria Niños Héroes y el Templo de San José, también en la calle Reforma, dice que el ruido siempre es constante, pero ya está acostumbrada y no se siente afectada. “A la hora que salen los niños de la escuela es cuando se escucha más barullo, pero es a todas horas; uno se acostumbra: trabajo desde las 12:30 y puedo decir que la calle de Juan Manuel está peor”.

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