Domingo, 26 de Enero 2020
Jalisco | Por: Juan Palomar Verea

Los indispensables árboles

LA CIUDAD Y LOS DÍAS

Por: EL INFORMADOR

Recientemente, un arquitecto hacía atinadamente la reflexión acerca de cómo las ciudades en tiempos pasados, cuando su escala era relativamente pequeña, no solían tener mayor arbolado en sus calles. El campo, y sus ventajas, estaban a unas cuantas cuadras en cualquier dirección. Es hasta el advenimiento de las grandes ciudades cuando, en general, surge la idea, y la necesidad, de contar con la presencia natural en entornos lejanos a la naturaleza.

Una investigación llevada adelante por una seria institución estadounidense llegó a la conclusión de que un buen ejemplar de árbol urbano representa, en términos monetarios, un valor de 18,000 dólares. Dicho esto considerando los múltiples beneficios que aporta la masa arbórea a un contexto citadino. Repasando: purifican el aire, refrescan y moderan el clima, detienen o aminoran los terregales, dan indispensable sombra, corrigen o disimulan la tan abundante lamentable "arquitectura", embellecen radicalmente sus entornos.

Es difícil encontrar argumentos serios, hoy en día, para oponerse al incremento del arbolado en ciudades como Guadalajara. Por supuesto que los árboles tienen enemigos: los espectaculares, los "estacionamientos" en las servidumbres de las construcciones, las podas inmisericordes de la CFE o de los cableros, la gente a la que le da flojera barrer lo que le parece "basura", los comerciantes o arquitectos que quieren que su negocio o su nueva "creación" luzcan... Pero basta saber los niveles de contaminación que aquejan a la ciudad, comprobar como las llamadas "islas de calor" crecen cada año, considerar el deplorable aspecto de muchas perspectivas urbanas, o el solazo que hace en mayo, para desear que la urbe cuente con una mucho mayor forestación.

Esa forestación, lo hemos visto a través de penosas experiencias, debe ser adecuada, y de calidad. Recuérdese la malhadada moda de los alamillos y los ficus, especies que fueron en un tiempo plantadas a Dios dar por su rendimiento "político" y que resultaron un serio problema. Recuérdese la gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo desperdiciados sembrando arbolitos de poca talla que, en muchos casos, no prosperaron o fueron vandalizados.

Vale la pena detenerse a pensar cuánto cuesta un solo paso a desnivel contra lo que vale una buena campaña, o medida, de reforestación. Los pasos a desnivel generan más tráfico, más contaminación, más coches y...más pasos a desnivel. Sin duda hay a quienes esto les convenga. Pero a la gran mayoría de la población, que no tiene auto, y que padece los rigores del clima y los efectos del deterioro ambiental, le conviene mucho más que haya árboles, buenos y frondosos árboles, plantados adecuadamente. Aunque sea necesario hacer la muy rentable inversión que esto requiere.

Parecieran obviedades. Pareciera que entre nosotros debiera existir un claro consenso, un reclamo generalizado, por el respeto y el incremento del arbolado citadino. Sin embargo, es necesario insistir, establecer un acuerdo expreso y efectivo que logre valorar definitivamente la importancia para la comunidad de contar con un arbolado adecuado, asumiendo las consecuencias y los costos de esta decisión colectiva.


jpalomar@informador.com.mx

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