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Viernes, 16 de Noviembre 2018
Jalisco | El decreto traería mayores regulaciones ambientales para la urbanización del sitio

En estudio, declaratoria de protección para El Bajío

La Villa Panamericana se localizaría dentro de un área natural protegida de carácter estatal, y bajo la categoría de protección hidrológica

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La zona de El Bajío, en donde se construirá la Villa Panamericana y otros proyectos de gran envergadura, como el Centro JVC y la Ciudad Judicial, está en proceso de ser declarada área natural protegida de carácter hidrológico por parte del Gobierno del Estado de Jalisco.

La Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) le solicitó a un grupo de investigadores de la Universidad de Guadalajara y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores  de Occidente (ITESO) que elaboraran los estudios técnicos justificativos para el decreto de protección, los cuales fueron concluidos y entregados en mayo de este año.

Fue la propia titular de la Semades, Martha Ruth del Toro Gaytán, quien dio a conocer en 2008 el proyecto de área natural estatal, cuyo principal objetivo es la recuperación y preservación del acuífero de Atemajac, al que llamó “el mayor bien ambiental de toda la Zona Metropolitana de Guadalajara”.

Y puntualizó: “Hay unas zonas que son quizá las más valiosas, que son las de El Bajío, que no tienen todavía ninguna perturbación humana y deberíamos preservarlas en el plazo muy corto, porque simplemente aquí no hay de otra, o lo protegemos o lo perdemos, no hay opción” (EL INFORMADOR  27/10/2008).

De esta forma, en los estudios técnicos están consideradas para el decreto tanto el área que comprende la Cuenca Hidrológica de Atemajac, como la referida de El Bajío, ambos polígonos representan juntos una extensión de 40.3 kilómetros cuadrados, o cuatro mil 30 hectáreas. El primero es el más amplio, con 30.8 kilómetros cuadrados –tres mil 80 has. –, el segundo es menor, con 9.56 kilómetros cuadrados  –956 has. – (ver gráfico).

El Bajío


Para conocer más acerca del proyecto de área natural protegida de carácter hidrológico, EL INFORMADOR consultó a Luis Valdivia Ornelas, uno de los investigadores del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial de la UdeG que participaron en los estudios técnicos justificativos.

El Bajío es una zona deprimida con condiciones geológicas y topográficas que le confieren una alta permeabilidad, pues combina el ser una cuenca cerrada que no puede drenar el agua que retiene, con su capa de suelo abundante en pómez que facilita la infiltración del líquido hacia al subsuelo; en otras palabras, el agua que se dispersa en su superficie sólo tiene dos opciones: infiltrarse o evaporarse.

En total comprende 27.96 kilómetros cuadrados –dos mil 796 has. –, de los cuales, 18.40 –mil 840 has.- ya están protegidos dentro del decreto del Bosque La Primavera (ver gráfico). Esto es positivo, explica Valdivia Ornelas, pues se trata precisamente de las dos cuencas (Boca del Arena y El Arena) de las que provienen los escurrimientos que llegan a la zona hundida de El Bajío. Esta área en desnivel mide 9.56 kilómetros  –956 has.–, que son los que se intenta proteger ahora que ya presenta 35% de urbanización.

La capacidad de infiltración de El Bajío se vio reducida desde la década de los setenta, explica el investigador, periodo en el que comenzaron las actividades extractivas de arena de río en bancos de material, lo que originó un gran conjunto de socavones que impactaron las condiciones naturales del sitio.

Lo interesante es que los estudios señalan que el agua que se infiltra en El Bajío alimenta al acuífero de Atemajac y viene a aflorar en manantiales como los que se encuentran en los dos polígonos de Los Colomos, el de Guadalajara y el de Zapopan, y que fueron de gran relevancia para dotar de agua a la ciudad a principios del Siglo XX.

Por esta interconexión es que la propuesta de área natural protegida bajo la categoría de protección hidrológica integra a El Bajío con la Cuenca de Atemajac: “El sistema de cauces (de Atemajac) reconoce a El Bajío como la zona de infiltración”, señala el investigador.

El Bajío y la Villa


La Semades invitó a los investigadores que elaboraron los estudios técnicos justificativos del decreto de protección para que analicen el proyecto de la Villa Panamericana y participen como un grupo de seguimiento en la ejecución del mismo, con el fin de establecer medidas de mitigación que reduzcan su impacto en las condiciones del sitio. 

“Es una zona que es cerrada y, por lo tanto, el agua no puede salir por superficie, entonces toda el agua va a tener que infiltrarse, ahí es fundamental establecer una política de manejo territorial integral en todo El Bajío”, dijo Valdivia Ornelas.

El decreto de protección le brindaría un carácter legal –y, por tanto, obligatorio – a estos requerimientos o exigencias en aspectos hidrológicos para los desarrollos inmobiliarios actuales y próximos en el sitio.
 
Área natural urbana

El polígono propuesto para el decreto de protección estatal (comprendiendo la Cuenca Hidrológica de Atemajac y El Bajío) encierra un área urbanizada en 90%, por ello las políticas que se implementarán harán una distinción entre las zonas alcanzadas por el desarrollo urbano y las que no.

“Se están identificando las zonas que todavía tienen menor densidad poblacional, que todavía son áreas verdes, y esos serían los polígonos de mayor atención”, ha dicho con anterioridad Antonio Ordorica Hermosillo, director de Planeación Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Semades (EL INFORMADOR 4/5/2009). 

Esas zonas de mayor atención son el polígono de Los Colomos, en Zapopan, también conocido como predio de La Campana, en Acueducto; “La Coronilla”, un lunar sin urbanización entre las avenidas Patria, Acueducto y Periférico; y, finalmente, la propia zona de El Bajío (ver gráfico).

En aquella ocasión, Ordorica Hermosillo explicó que para las áreas urbanizadas el decreto traería mayores regulaciones en cuanto al manejo de las aguas pluviales y residuales de los desarrollos, en cambio, las áreas libres de concreto serían sujetas a medidas para su preservación e infiltración del agua.

Lo que viene

La Semades se ha pronunciado sobre la factibilidad de edificar la Villa Panamericana con adecuaciones técnicas a favor de las condiciones naturales de El Bajío; sin embargo, no ha precisado cómo afectará la inclusión de ese desarrollo en los trabajos para la declaratoria de área natural protegida de la zona. Se solicitó una entrevista, pero no fue concedida.

La última información que brindó la Secretaría en este tema refería que los estudios técnicos justificativos de los investigadores serían turnados a la Secretaría General de Gobierno para su análisis jurídico, luego sigue la consulta pública y, de avanzar, el propio gobernador Emilio González Márquez estaría en condiciones de emitir la declaratoria de protección.

El investigador Valdivia Ornelas concluyó: “Ya se había olvidado El Bajío, con o sin la Villa esa zona ha seguido creciendo en los últimos años y tenemos algunos impactos muy serios de algunos desarrollos que se han dado en los últimos años y no se había puesto a discusión ese tema; qué bueno que la Villa ha sido el detonante para voltear y ver esa zona como una muy importante y de interés para la sociedad en general”.

En la promoción de este decreto de carácter hidrológico destaca la gestión que han realizado organizaciones sociales como Ciudadanos por Los Colomos, con integrantes como Virginia Acosta, y su interés por la protección del predio de La Campana.

La propiedad de ese terreno se encuentra en litigio entre el Gobierno estatal y la representación legal de la Compañía Industrial de Guadalajara (Cijara), pero podría consolidarse como un nuevo bosque urbano, según los planes de ese grupo ciudadano y el Ayuntamiento de Zapopan.

Alternativas técnicas que asegurarían las capacidades de infiltración de El Bajío

El Socavón: Primero y más importante, es la implementación de una política de restauración y restitución del suelo en el conjunto de socavones originados por los bancos de materiales ahora inactivos, y que podrían representar un área de 30 hectáreas.

La mayor parte del agua que llega al socavón se evapora, y la que se infiltra se hace de manera puntual e intensa, lo que es inconveniente, pues estas corrientes podrían generar oquedades subterráneas. Si se interviene este conjunto de socavones podría consolidarse como una zona de infiltración de gran relevancia.

Urbanización controlada: Es necesario que se establezcan máximos posibles de urbanización en El Bajío, es decir, no se debe de urbanizar en su totalidad para evitar una alteración dramática en los servicios ambientales que provee para la ciudad y el acuífero de Atemajac.  

Presas de retención: La topografía de El Bajío vuelve factible la creación de presas de retención que favorezcan la infiltración del agua que llega a la zona, y que a la vez permitan controlar los escurrimientos superficiales por las calles del lugar.

Infiltración de agua sin contaminantes: Todas las adecuaciones técnicas que se implementen en El Bajío para estimular la infiltración del agua al subsuelo, deben venir acompañadas de complementos para librar al líquido de contaminantes, como el alquitrán. Existen sistemas de drenaje para aguas pluviales que permiten a través de cajas de almacenamiento la alimentación de los acuíferos.  


Acciones necesarias


Recuperación de cauces: El Río Atemajac, que corre en medio de la Avenida Patria, es el cauce principal de la Cuenca Hidrológica de Atemajac y colecta el agua de otros cuatro arroyos cercanos que persisten: El Arroyo Los Girasoles (en la zona del Trompo Mágico), el Arroyo Los Coyotes (cerca de la Universidad Único), el Arroyo El Chochocate (en Los Colomos) y el Arroyo La Campana (en el predio del mismo nombre, en Acueducto antes del Periférico).

Es recomendable implementar acciones en el Río Atemajac y las otras cuatro microcuencas tendientes a la restitución de algunas de las condiciones originales que presentaban, como secciones de sus cauces mucho más amplias que permitían conducir un volumen mayor de agua, así como la sinuosidad que desapareció cuando fueron rectificados al ser intervenidos con fines urbanísticos, otorgándoles en sus trazados líneas rectas y ángulos rectos.

La integración de áreas verdes (parques lineales) y la habilitación de represas disminuirían la velocidad con la que actualmente los cauces conducen los escurrimientos, así se evitarían inundaciones e incrementaría la infiltración.

Reforestación de zona de manantiales: Las áreas donde se encuentran pozos o manantiales, como en el polígono de Los Colomos, en Zapopan, deben reforestarse para combatir los procesos de erosión que se están registrando en estos momentos, y, de esta forma, mantener en buenas condiciones sus suelos.

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