Lunes, 13 de Octubre 2025
Jalisco | Wario y Eugenio R. emprendieron juntos un camino desconocido seguramente para andarlo

Al partir Víctor Wario

En una época de tumultuosas soledades y comunicaciones cada vez más vedadas a lo afectivo, la palabra volvía a ser puente en Mi Blog Amarillo

Por: EL INFORMADOR

El periodista y columnista Víctor Wario falleció la mañana de este viernes.  /

El periodista y columnista Víctor Wario falleció la mañana de este viernes. /

GUADALAJARA, JALISCO (18/NOV/2011).- Víctor Wario y Eugenio R. se despidieron al mismo tiempo, emprendieron juntos un camino desconocido seguramente para andarlo y descubrirlo en todos sus secretos entre bromas y conversaciones interminables, ¿quién podría contradecirlos?; un viaje acompañado siempre se disfruta más.

Se fueron, pero no olvidaron dejar una nota tan cálida como profética, tanto, que más parece una carta de navegación: "Mis reflexiones ahí quedan y te las comparto. Entre la grisura otoñal y los aires helados se abre otra vez un horizonte que promete ser luminoso". No hay horizonte más radiante, ni destino más esplendoroso.

Víctor Wario, el periodista experimentado y connotado de las letras impresas y las ondas de radio, decidió ser para la virtualidad Eugenio R. Llegó Mi Blog Amarillo que nació de la paradoja de una enfermedad que, lejos de postrarlo, lo llevó a explorar nuevas vías de creación y comunicación que dieron lugar a una comunidad, un espacio para el intercambio de pensamientos, experiencias y sentimientos.

Si Mi Blog Amarillo fue innovador para la localidad y sus medios de comunicación por el contenido que publicaba (el acompañamiento de un hombre en la búsqueda de la vida), no lo es que de las situaciones existenciales más extremas, de lo más fronterizo que nos es dado conocer, surja una reflexividad tan íntima y profunda que no puede más que distanciarse de la vacuidad que comúnmente nos arropa.

La pausa profesional que había hecho Víctor y el inevitable alejamiento de lo que podría denominarse la vida pública de la localidad, hacía que hablara de todas estas cosas que nos esforzamos por darles importancia en los medios de comunicación y la esfera gubernamental, y que terminan por ser no más que pequeños actos de una obra teatral sobre el absurdo.

Estaba consciente del reto que le representaría el blog, nunca había gustado de escribir de sí para una exposición de esta naturaleza, pero las señales llegaron pronto. Se sorprendía de la manera en que personas a las que desconocía por completo, a las que nunca había visto, compartieran con él sus vivencias, que se obsequiaran buenos deseos y oraciones francas.     

En una época de tumultuosas soledades y comunicaciones cada vez más vedadas a lo afectivo, la palabra volvía a ser puente en Mi Blog Amarillo.    

La verdad es que Víctor estaba listo para regresar plenamente a su vida profesional. Lo anhelaba y lo entusiasmaba. En radio contaría nuevamente con un espacio todos los viernes, y había comenzado a escribir otra vez su columna de análisis político para EL INFORMADOR. Se veía y sentía bien, aunque con las recaídas naturales de un proceso como el suyo, del que escribió:

"No es fácil evitar la tentación de pensar en que ya ha pasado un año y que, con todo y el esfuerzo por no decaer, resurge el morbo de voltear más hacia atrás que hacia delante. Juegan en el bimbalete -¿cómo le llamabas tú a ese subeybaja de la infancia?-dos fuerzas que se empujan: en una dirección las ganas de hacer lo de diario, lo de siempre, lo que es mi oficio y mi gusto con lo que haya de energía en las alforjas; en otra el decaimiento físico que impone el freno y que quita las ganas de casi todo".

Fue este tipo de sinceridad lo que hizo diferente a Mi Blog Amarillo, con palabras e ideas que, al estar tan emparentadas con el espíritu, lo hicieron destacar, quizá no sin ironía, entre todo el resto del contenido expuesto en los medios de comunicación a los que la verdad objetiva cada vez les sirve menos para salir de la banalidad.

Si la "presencia de la ausencia" (Ortega y Gasset dixit) de Víctor Wario no podrá describirse aquí en todo su tamaño, baste entonces entristecernos por su reflexividad crítica que perdimos, y que lleva en la profesión que adoptó para su vida, el periodismo, una consecuencia moral pocas veces recordada.

Es la pérdida del maestro que duele tanto, para la que no hay preparación ni advertencia que valga, porque no hay conocimiento previo de una partida como la suya, y aunque la imaginación puede intentarlo para hacer la pena menos, lo cierto es que falla siempre, y quizá la dibuja y marca con algunos trazos que la delinean con mano dudosa antes que llegue, pero nada como esta tristeza que pesa hondo de pura realidad.

Una vez hablamos de Schopenhauer, sobre una cita muy bella de Goethe. Víctor atravesaba por una etapa difícil, había pasado recién un intento de trasplante de hígado que no pudo concretarse, que no salió bien. Un aire melancólico lo embargaba, se percibe aún no sólo en su escritura, sino en la imagen del blog de aquel día; ahí está, sentado, en lo que parece ser un parque, mirando absorto algo fuera de nuestra vista, en un suelo coloreado por las sombras y luces que se derraman de las copas de los árboles que lo acompañan en silencio.

La cita dice: "Nuestro espíritu es un ser de naturaleza indestructible, es algo que obra de eternidad en eternidad. Es como el Sol, que sólo a nuestros ojos terrestres parece ponerse, pero que, en realidad, nunca se pone, sino que sigue luciendo eternamente".

EL INFORMADOR / LUIS HERRERA

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