Viernes, 10 de Octubre 2025
Internacional | Testigo del caos

Un jalisciense vio ''edificios de gelatina''

Jafet Rábago, residente en Japón, menciona que comía en un restaurante junto con su esposa al momento del temblor

Por: EL INFORMADOR

Dos socorristas rescatan a una menor abandonada en un edificio de Kesennuma, en Miyagi. AP  /

Dos socorristas rescatan a una menor abandonada en un edificio de Kesennuma, en Miyagi. AP /

TOKIO, JAPÓN (12/MAR/2011).- Jafet Rábago es uno de los muchos mexicanos que residen en Japón. Se enamoró y terminó casándose con una chica japonesa, que “se lo llevó” hace cinco años a la nación nipona, donde trabaja como mesero de un restaurante de comida mexicana.

A las 23:46 la noche del jueves (tiempo de México), es decir 2:46 en Tokio, se registró un terremoto de cinco grados en escala de Richter. Jafet estaba en la capital de Japón y pronto se enteraría de que en otras zonas del país, el temblor había sido mayor y dejaba desastre y muerte, incluido un tsunami.

El tapatío de 31 años estaba comiendo en un restaurante junto con su esposa y una amiga al momento del sismo. La experiencia, según cuenta, fue desconcertante y aterradora: “Los edificios se movían como gelatina de un lado a otro” dice, “la gente comenzó a gritar y meterse bajo las mesas”.

Lo más extraño, según recuerda, “fue ver a cientos de japoneses caminando por las calles, debido a que los trenes estaban fuera de servicio”. Tres horas le tomó a Jafet hasta llegar a su casa por esta situación.

Las cosas en todo el país, por el momento, “son algo confusas y la gente está asustada, pero lo más importante es que mi esposa y yo nos encontramos bien”.


TESTIMONIO
Viví un miedo inédito


Vive en Tokio y tiene 23 años. Trabaja en una empresa productora de cosméticos y estaba en su área de trabajo cuando la tierra comenzó a bambolearse. Masako Enomoto, que habla un perfecto español y narra lo que vivió desde la capital nipona en medio de los esfuerzos por recuperar la normalidad, relata que estaba trabajando en su oficina cuando las paredes comenzaron a mecerse.

“Al principio, el terremoto fue suave, aunque comenzó a extenderse y hacerse más fuerte. Cuando pensábamos que había terminado, volvió a comenzar y nos dimos cuenta de que teníamos que salir de la oficina; ya afuera, todo estaba moviéndose, era muy fuerte, algo que nunca habíamos sentido. Todo se movía de izquierda a derecha: los cables de electricidad se movían mucho, los coches cerca de la oficina se movían mucho también. Tenía mucho miedo. Uno de mis compañeros de trabajo, que tiene 70 años, nos dijo que nunca había vivido un terremoto así”.

La joven recuerda que la gente estaba sorprendida, “todo el mundo se encuentra fuera de los edificios y estamos viendo la televisión en dónde hay incendios, en el Centro de Tokio, y eso es algo que nos sorprende. Este terremoto fue muy grande (...) viendo como todo se movía me asusté y comencé a llorar. Me dio mucho miedo”.

Masako afirma que vive muy cerca de su lugar de trabajo, “y gracias a eso pude saber rápidamente cómo estaba mi familia. Todos están muy bien, aunque la casa tiene algunas grietas por el daño”.

“En este momento (narra cuando en Japón es cerca del mediodía después del sismo) todos mis compañeros intentan localizar a sus familias, pero no pueden porque las líneas telefónicas no funcionan, la conexión de los celulares y teléfonos está cortada; todos intentan localizar a sus personas importantes.

En este momento seguimos sin transporte, únicamente tenemos los coches de la compañía que nos prestaron para regresar a nuestras casas. Ahora ya estamos más tranquilos pero las personas tardan más de cuatro horas para llegar a su casa caminando”.

La tecnología de la comunicación juega un papel fundamental para recuperar la tranquilidad. “Facebook nos ha sido muy útil en estos momentos y también ver los mensajes de apoyo de todo el mundo.

Quiero decir que siento mucho por las personas que perdieron a la gente que quieren, he escuchado que hay más de mil muertos y 400 desaparecidos por el tsunami y el terremoto. Lo lamento mucho”.

Entrevistada desde Guadalajara, insiste en dar las gracias “a todos mis amigos y avisarles que estoy muy bien. También darle las gracias a mi novio que está en Barcelona y que decidió estar conmigo aunque le tuvo que mentir a su jefe y decirle que estaba enfermo; hemos hablado por Skype todo el tiempo”.

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