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Martes, 20 de Noviembre 2018
Internacional | Teníamos que estar en silencio. (Los asaltantes) podían estar buscando rehenes

Testigos narraron escenas de horror vividas en los ataques en Bombay

Los ataques transformaron completamente los hoteles, conviertiéndolos en lugares llenos de horror

Por: AFP

BOMBAY, INDIA.- Cuerpos despedazados, un palacio transformado en hoguera, clientes escondidos en sus habitaciones, aterrados por la idea de ser ejecutados o tomados como rehenes: los testigos narraban el viernes las escenas de horror vividas en los ataques en dos hoteles de Bombay.

"En la recepción de ese magnífico hotel parecía como si hubiera niebla, con todo ese humo. Había sangre por todo el suelo y trozos de cuerpos", contó a la radio australiana Paul Guest, un juez retirado que tuvo la fortuna de ser rescatado de su habitación del hotel Taj Mahal.

Guest a duras penas podía creer lo que había vivido y visto desde el miércoles, cuando islamistas armados atacaron el establecimiento, así como otro hotel de lujo, el Oberoi/Trident, un hospital, la estación ferroviaria central de Bombay y otros lugares de la capital financiera de India.

El juez australiano y las otras decenas de clientes que quedaron atrapados en el Taj Mahal y en el Oberoi/Trident pasaron una noche de terror, intentando estar lo más silenciosos y discretos posible para no atraer la atención de los asaltantes.

Imposible, en todo caso, tratar de huir de sus habitaciones, dados los tiroteos y explosiones que oían a su alrededor.

"Esperamos durante horas que el ejército viniese y nos dijese que podíamos bajar", declaró un occidental atrapado en una habitación del Oberoi/Trident y contactado por teléfono por la AFP el jueves por la noche.

"Teníamos que estar en silencio. (Los asaltantes) podían estar buscando rehenes", explicó.

Otros testigos probaron en carne propia el sabor de las balas de los islamistas.

Ese fue el caso de David Coker, de 23 años, y de su novia, Katie Anstee, que acababan de llegar al café Leopold cuando empezó el ataque.

"Acabábamos de pedir nuestras bebidas cuando oímos algo que parecían petardos y la gente empezó a gritar", contó Coker al diario australiano Courier-Mail.

Los jóvenes estaban en India celebrando su reciente licenciatura universitaria. Anstee fue alcanzada por un disparo que le fracturó el fémur y otra bala también rozó a Coker, aunque sin causarle heridas.

"Me volví y vi que ella estaba arrastrándose hacia la puerta porque no podía caminar", contó el joven.

Por su parte, Muneer al Mahaj, un iraquí oriundo de Basora, sólo logró salir del Oberoi/Trident un día y medio después del comienzo del ataque islamista y posterior asalto por parte de las fuerzas de seguridad indias para liberarlo.

"No puedo creer lo que vi en estas últimas 36 horas. Vi cadáveres y sangre por todas partes", dijo.

Al Mahaj, sin embargo, al menos ha podido contarlo, pues salió con vida. Algo que, en cambio, no lograron algunos de los que desde las habitaciones donde estaban atrapados lograron ponerse en contacto con medios de comunicación.

Ese fue el caso de Andreas Liveras, un hombre de 73 años que logró hablar por teléfono con la cadena británica BBC mientras estaba atrapado en el hotel Taj Mahal.

"La última bomba explotó hace 45 minutos y sacudió todo el hotel. Nadie viene donde yo estoy", narró el hombre, cuyo cadáver fue encontrado dentro del establecimiento.

Según su hermano, Liveras fue "asesinado a sangre fría"

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