Viernes, 10 de Octubre 2025
Internacional | Ley General de Salud de México

Regulan procesos con células madre

Sistematizarán la donación voluntaria y altruista de células progenitoras o troncales, a solicitud de establecimientos de atención obstétrica

Por: EL INFORMADOR

RECOMPENSA. La bióloga española Nuria Martí es parte del último hito en la clonación de células humanas. ESPECIAL /

RECOMPENSA. La bióloga española Nuria Martí es parte del último hito en la clonación de células humanas. ESPECIAL /

CIUDAD DE MÉXICO (17/MAY/2013).- Los establecimientos que trabajen con células madre en México deberán contar con un permiso a partir de hoy. La medida entra en vigor luego de que legisladores del Congreso de la Unión aprobaron reformas a algunos artículos de la Ley General de Salud, señala una nota del portal de la CNN.

Apenas el miércoles científicos de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregon (Estados Unidos) consiguieron clonar células madre embrionarias humanas, aunque reconocieron que aún falta un largo camino científico para conseguir eventualmente clonar humanos. Shoukhrat Mitalipov, el investigador en jefe que logró fusionar células de la piel de un bebé con una enfermedad genética con óvulos humanos donados para crear embriones humanos dijo que “falta aún una enorme cantidad de trabajo”.

La ley (publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 24 de enero pasado) detalla que los establecimientos que ahora requieren permiso son los que trabajan con células madre o troncales, es decir, las que son capaces de autorreplicarse y especializarse.

De ahora en adelante, además, todos los hospitales y centros de atención obstétrica solicitarán a las mujeres embarazadas que donen de forma voluntaria la sangre de la placenta para obtener las células madre para usos terapéuticos e investigación. Las mujeres que estén de acuerdo en donarla, deberán firmar una carta de consentimiento que será confidencial.

La ley prohíbe que se lucre de la obtención, extracción, análisis, conservación, preparación, distribución y comercio de las células madre o troncales. El Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea será el encargado de mantener un registro del uso de las células madre.

Los tratamientos con células madre no están permitidos en muchos países, de acuerdo con Kyu Sung Rim, presidente de Chaum, un complejo de Corea del Sur que está a la vanguardia  en la industria de bancos de células madre. Sin embargo, sí es posible extraerlas, almacenarlas y hacer investigación.

CRISIS GENERA FUGA DE CEREBROS
Bióloga que participó en clonación en EU fue despedida en España


MADRID.- Es lamentable tener que dejar su país porque en él “no se invierte en investigación”, afirmó  la bióloga española Nuria Martí, quien tras haber sido despedida en España, participa en la revolucionaria clonación de células humanas en Estados  Unidos.

Martí, de 33 años, forma parte del equipo de investigadores de la  Universidad de Ciencia y Salud de Oregón (OHSU) que el miércoles anunció haber creado células madre embrionarias a partir de células humanas clonadas con fines terapéuticos.

Dentro del grupo de embriología de su laboratorio, participa en el proceso de transferencia nuclear, en la derivación de células madre y en el mantenimiento de las líneas celulares. Además, “soy la coordinadora de las donaciones ovocitarias”.

Maestra en Biología Clínica y Experimental por la universidad española de  Alicante, la joven bióloga trabajaba hasta finales de 2011 en ese mismo campo en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.

Pero este centro, creado en 2005 como laboratorio de referencia en la investigación biomédica europea, se vio afectado por los recortes a la investigación en España.

“Es una decisión muy dura personalmente, el hecho de que te tengas que ir porque en tu país no se invierte en investigación”, se lamentaba en declaraciones al diario digital El Confidencial.

“Tengo  amigos (españoles) repartidos por todo el mundo (...) estamos bien preparados, pero no tenemos futuro”, agregaba en el periódico 20 Minutos.

Con información de AFP

ANÁLISIS
Un hito científico

Javier Sampedro
(El País)

Ha costado 15 años y superar el imponente estorbo de un fraude científico de los que hacen época, pero la clonación terapéutica ya está aquí. Y es por tanto, hora de desempolvar las viejas promesas que siempre acompañaron a esta técnica, y también de poner al día las polémicas. Quince años no pasan en balde a ninguno de los dos lados de la barrera, y los argumentos sobre la clonación, en cualquier caso, ya no se las tienen que ver con una mera posibilidad futura, sino con una realidad y con todas sus aplicaciones inmediatas.

Pese al monstruo de Frankenstein y otros mitos populares, la clonación fue desde 1998 una propuesta científica muy sensata. Desde que en ese año James Thomson y su equipo de la Universidad de Wisconsin lograron obtener células madre de blastocistos (embriones humanos de dos semanas, antes de su implantación en un útero), los investigadores se dieron cuenta de la enorme utilidad potencial que tendría la combinación de esa técnica con la clonación.

Las células madre embrionarias son capaces de generar cualquier tejido del cuerpo; si el embrión del que se obtienen fuera un clon del paciente, esos tejidos se le podrían trasplantar sin ningún rechazo inmunológico. De esa simple y temprana idea proviene el debate estruendoso sobre la clonación que ha sacudido a los países desarrollados en tiempos recientes.

En los últimos años ha surgido una alternativa muy sólida a la clonación: las células madre iPS, o de pluripotencia inducida, que se generan en el laboratorio retrasando el reloj de simples células de la piel para que recuperen su primitiva condición de células madre. No requieren la construcción de ningún embrión, y como se pueden obtener de la piel de un paciente, son genéticamente idénticas a él, y por tanto una fuente muy prometedora de tejidos de repuesto. El Premio Nobel de Medicina concedido a su creador da una perfecta idea de las grandes esperanzas que la comunidad científica tiene puestas en las células iPS.

Pero se olvida a menudo que las células iPS no existirían sin las células madre embrionarias: son la consecuencia directa de la intensa y brillante investigación sobre estas últimas. Y también que la mayoría de los científicos del sector consideran necesario avanzar con ambos tipos de células en paralelo, embrionarias e inducidas. Las células iPS pueden no ser una panacea, y actualmente hay algunas dudas sobre su estabilidad genética. Bienvenidos sean por tanto los clones de Oregón, un monumento al trabajo bien hecho y a la persistencia de la razón científica.

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