Sábado, 11 de Octubre 2025
Internacional | El presidente estadounidense condena la respuesta violenta de las autoridades

Obama prepara acciones para contrarrestar crisis en Libia

El presidente estadounidense condena la respuesta violenta de las autoridades a las manifestaciones contra el Gobierno de Gadhafi

Por: AFP

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (24/FEB/2011).- El Gobierno de Estados Unidos prepara “una serie de acciones” para enfrentar la situación en Libia, donde miles de personas protestan contra el régimen de Muamar Gadhafi y encaran la represión de las Fuerzas de Seguridad, dijo el presidente Barack Obama.

“Pedí a mi Gobierno que prepare una serie de acciones necesarias para enfrentar este caso”, ya sea en coordinación con países aliados o con organismos multilaterales.

El mandatario, quien no detalló qué tipo de acciones tomará Estados Unidos, reiteró su condena a los hechos de violencia en Libia, donde han muerto al menos 233 personas en la represión gubernamental.

“El sufrimiento y el baño de sangre es escandaloso e inaceptable”. “Y también lo son las amenazas y órdenes de disparar a manifestantes  pacíficos y seguir castigando al pueblo de Libia. Esos actos violan las normas  internacionales y todos los estándares de la decencia común. Esta violencia debe terminar”.

Desde el 14 de febrero, el país del Norte de África vive una serie de manifestaciones contra el régimen de Gadhafi, quien lleva 42 años en el poder y a quien los ciudadanos reclaman por la falta de libertades civiles y el desempleo, además hay que recordar que no es la primera vez que Estados Unidos participa de cerca con Libia, lo hizo también en un incidente entre ambos en 1986.

El martes pasado, el líder libio dijo que permanecerá en su cargo y, si es necesario, terminará “como un mártir”. Hasta ahora ha perdido a dos miembros de su equipo, los ministros de Justicia e Interior, en protesta por la reacción de las autoridades hacia los manifestantes.

Obama dijo que, ante la “situación volátil” en Libia, “es necesario que la comunidad internacional hable con una sola voz”.

Anunció que la próxima semana, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajará a Europa para reunirse en Ginebra con varios cancilleres que acudirán a una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Ahí, sostendrá consultas con sus homólogos acerca de los eventos en la región”.

Durante su intervención, el mandatario estadounidense no mencionó en ningún  momento el nombre del líder libio Muamar Gadhafi, así como tampoco hizo  referencia a las medidas que puede adoptar en contra del país norafricano.

Sin embargo, ya han habido llamamientos para sancionar al Gobierno de Libia, como la congelación de bienes, e incluso determinar una zona de exclusión aérea establecida por la OTAN para proteger a los civiles.

Desde principios de año, países del Norte de África y el Medio Oriente viven una ola de protestas contra sus gobiernos, la mayoría de los cuales tiene más de 10 años en el poder. Entre las naciones que han registrado manifestaciones están Jordania, Yemen, Iraq e Irán.

Los manifestantes ya han logrado derrocar a los gobiernos de Túnez, que había estado en manos de Zine El Abidine Ben Alí desde 1987, y de Egipto, que Hosni Mubarak había tenido en sus manos desde 1981.

REACCIONES
Descontento internacional
Gobierno de México


El Presidente Felipe Calderón expresó su profundo pesar, indignación y tristeza por la forma en que se está “masacrando” a la población civil de Libia por instrucciones del presidente de ese país, Muamar Gadhafi. 

El Mandatario hizo un paréntesis para expresar su rechazo a esas acciones que, dijo, “no las podemos aceptar”.
 
Calderón Hinojosa recordó que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores se ha expresado el rechazo a esas acciones. “Yo reitero, en el nombre del Gobierno federal y del mío, la indignación que nos provoca”.

El Ejecutivo federal pidió que se deje de utilizar la aviación y la artillería pesada “para masacrar a cientos de víctimas inocentes”.

Naciones Unidas

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) retiró el nombramiento de embajadora de la buena voluntad a la hija del líder libio Muamar Gadhafi.

Martin Nesirky, vocero de la Organización de las Naciones Unidas, dijo que el acuerdo del PNUD con Aisha al-Gadhafi se dio por terminado tras los hechos recientes en Libia, donde su padre ha reprimido violentamente a los manifestantes antigubernamentales.

Nesirky añadió que Aisha al-Gadhafi fue nombrada embajadora de la buena voluntad para Libia el 24 de julio de 2009, a fin de concentrarse en metas de la ONU para el combate a la pobreza, particularmente en la lucha contra el VIH-Sida y la violencia contra las mujeres.

Unión Europea

La alta representante de la UE, Catherine Ashton, convocó una reunión del Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea (COPS) —en el que participan embajadores del Grupo de los Veintisiete— que analizará la posibilidad de imponer sanciones al régimen libio de Muamar Gadhafi en respuesta a su represión violenta de las manifestaciones.

“Esto incluye posibles medidas restrictivas”, ha adelantado la portavoz de Ashton Maja Kocijancic en una rueda de prensa, después de que el martes pasado Alemania amenazara con sanciones a Gadhafi y de que Francia solicitara medidas de este tipo a la Unión.

ANÁLISIS
No es asunto de Washington

Nadie ha llegado a los excesos de Hugo Chávez, que lo condecoró con la Orden del Libertador y le entregó una réplica de la espada de Bolívar, pero los países europeos han llevado la voz cantante en el proceso de reconciliación con Muamar Gadhafi desde que Tony Blair estrechó la mano del dictador y le ofreció su amistad en una jaima de Trípoli en 2004.

Desde entonces, Gadhafi hizo visitas históricas a Francia, Italia y España donde fue recibido con todos los honores.

Estados Unidos se sumó con gusto a esa corriente: levantó las sanciones a Libia, permitió el retorno de sus petroleras y algunos de los viejos colaboradores de George W. Bush se convirtieron en lobbystas (miembros de los grupos de presión) de Gadhafi en Washington. Pero siempre estuvo un paso por detrás de Europa.

El único encuentro entre Obama y Gadhafi fue en la cumbre del G-8 celebrada en Italia en 2009 y nunca se le ha permitido al líder libio salir del perímetro de Naciones Unidas durante sus viajes a Estados Unidos.

Ronald Reagan ordenó el bombardeo de Libia en 1986 y sus sucesores estuvieron activamente implicados en el acoso a Gadhafi cuando se le tenía por un promotor del terrorismo, pero posteriormente Washington ha preferido siempre que el trato con el líder libio lo dirijan los europeos.

Así quiere que siga siendo ahora. Obama no ha hablado del asunto desde que estalló la revuelta en Libia, y cuando Hillary Clinton lo ha hecho ha sido dentro del contexto de las protestas en varios estados de la región.

El portavoz de la Casa Blanca explicó que su Gobierno quiere sumarse a “la voz de la comunidad internacional”, pero está claro que Estados Unidos no desea el protagonismo que ha tenido en los casos de Egipto y Bahrein.

Por tres razones principales: no tiene intereses vitales en Libia, carece de comunicación con ese régimen y está ocupado con la situación en el Golfo, en Yemen y en países de Medio Oriente en los que tiene mucha mayor influencia.

Estados Unidos sufre las consecuencias del aumento de los precios del petróleo, pero no importa crudo de Libia ni se siente directamente afectado por la permanencia o el derrocamiento de Gadhafi, más allá de lo que eso signifique en la configuración del nuevo orden que Obama tiene que diseñar en el mundo árabe.

Visto de aquí, hay otras prioridades más acuciantes en esa misión: promover reformas para evitar la desestabilización en el Golfo, intentar poner al día al régimen de Arabia Saudí, tranquilizar a Israel sin irritar a los palestinos, evitar que Irán saque provecho de la situación y, como en el caso de Yemen, impedir que las protestas puedan ser un arma para Al Qaeda.

Ponerse al frente de la actuación internacional contra Gadhafi exige, además, un precio que la Unión Americana no encuentra por ahora mucha razón para pagar.
Sacar adelante una resolución de sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU obliga a doblar el brazo de Rusia y China, que no sienten ninguna presión para actuar con urgencia.

Aún en el caso de aprobar esas sanciones, éstas serían probablemente ineficaces a corto plazo si no van acompañadas de medidas de coerción para su cumplimiento.

Eso significaría el uso de fuerzas militares por parte de la OTAN y, en última instancia, dar argumentos para la demagogia de que la VI Flota acababa imponiendo la democracia en Libia.

En una situación tan fluida y confusa como la que el mundo vive hoy es difícil aventurar cuál será el próximo movimiento. Pero Estados Unidos se resiste a caer en ese escenario.

Como han dicho hasta ahora sus portavoces, prefiere seguir la iniciativa de la comunidad internacional, lo que equivale a decir que quiere que Europa, que sí ve amenazados en Libia aspectos importantes para su economía y su seguridad, se ocupe de esa crisis.

Una llamada de Obama a Hosni Mubarak para pedirle una transición “ahora” aceleró los acontecimientos en El Cairo. Otra llamada posterior al rey de Bahrein sirvió para retirar las tropas de las calles de Manama.

Obama no puede repetir eso en Trípoli. Otros que parecían haber llegado a buenos términos con Gadhafi tendrán que hacer esa llamada.

Antonio Caño / El País

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones