Sábado, 11 de Octubre 2025
Internacional | El mandatario impulsa reforma migratoria

Obama, por el registro de 11 millones de ilegales

El presidente llama a demócratas, republicanos y organizaciones civiles a apoyar un sistema que dé estatuto legal a inmigrantes sin papeles

Por: EL INFORMADOR

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (02/JUL/2010).- El presidente Barack Obama aseguró en Washington que llegó el momento de que se acaben las luchas partidistas en el Congreso y de que se dé vía libre a una reforma de la ley de inmigración en Estados Unidos, que allane el camino hacia “el estatus legal” de los 11 millones de indocumentados que viven en el país.

Obama afirmó que su Gobierno no irá posponiendo la reforma de un sistema “fundamentalmente fracasado”, porque es necesario que éste “refleje nuestros valores como un Estado de Derecho y un país de inmigrantes”.

En la Facultad de Diplomacia de la Universidad Americana en Washington, ante unos 300 líderes políticos, sociales y religiosos, el mandatario renovó su esfuerzo por reformar la inmigración en Estados Unidos, acercándose a los votantes hispanos, pese a las posibilidades mínimas de que el Congreso apruebe una legislación sobre el tema este año.

Obama ha estado bajo presión para cumplir su promesa de la campaña presidencial de 2008 de reformar las normas de inmigración estadounidense. Una estricta nueva ley en Arizona llevó el asunto al centro del debate público, indignando a los hispanos, que son un importante grupo electoral para los comicios parlamentarios de noviembre.

No dio fechas para aprobar la reforma nacional, pero señaló estar preparado para continuar con el tema si republicanos y demócratas podían trabajar juntos.

Obama dejó en claro que la nación “tiene el derecho y la obligación de ejercer un control sobre la frontera. Los 11 millones de inmigrantes ilegales que han quebrantado la ley deben pagar por ello”, afirmó. “Pero cómo deben de pagar quienes les contratan sabiendo que son ilegales”.

“Mejoraremos el control policial sin necesidad de cambiar las leyes”, planteó Obama, en una referencia más a Arizona.

El plan anunciado ayer por Obama es muy similar al que el presidente George W. Bush, el fallecido senador Ted Kennedy o el aspirante republicano a la presidencia John McCain defendieron en su momento. “Esos inmigrantes ilegales deben registrarse, pagar sus impuestos, pagar una multa y superar esas pruebas para poder llegar a conseguir la ciudadanía”, dijo Obama, además de “aprender inglés”.

Reacciones

La coordinadora del Comité Interreligioso para Justicia Laboral en San Diego, Elizabeth Maldonado, señaló que a Obama le faltó detallar los pasos que seguirán él y los demócratas para impulsar una reforma migratoria.

Mientras que el Fondo Mexico-Americano para la Defensa Legal y la Educación se sumó al presidente y llamó a los líderes demócratas y republicanos a hacer a un lado la demagogia racial para llegar a una reforma migratoria.  

En la Casa Michoacán, en Illinois, el directivo de la Coalición pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados, Raúl Raymundo, opinó que “ahora necesitamos ver la acción que sostiene sus palabras”.

Gobierno debe hacer segura la frontera

El Gobierno del presidente Barack Obama debe garantizar primero la seguridad en la frontera Sur si quiere lograr una reforma migratoria integral, declararon líderes republicanos en reacción al discurso del mandatario sobre el tema.

“El presidente continúa equivocándose. El pueblo estadounidense le está diciendo: primero garantice la seguridad en la frontera”, declaró el senador republicano Jon Kyl (Arizona) a la emisora televisiva Fox News.

Poco antes, el presidente había pedido a la oposición republicana que demuestre “valentía política” en el Congreso.

“Primero dice que es necesario el bipartidismo y luego critica a los republicanos”, reaccionó Kyl.

Líderes republicanos y observadores políticos resaltan que ni siquiera un proyecto de ley demócrata contaría con los votos necesarios en la bancada que domina el Congreso.

“No estoy diciendo que este Gobierno no está haciendo mucho en la frontera"  puntualizó Kyl. “Pero no es suficiente decir que tenemos un montón de gente ahí abajo”.

ANÁLISIS

Un guiño al hispano

Orestes E. Díaz Rodríguez


Diecisiete meses tardó el presidente de Estados Unidos en animarse a ofrecer públicamente su visión sobre la inmigración. Meses antes congeló el entusiasmo hispano dejando entrever que eran escasas las posibilidades de impulsar un tratamiento legislativo durante 2010.

¿Por qué demoró tanto? ¿Por qué lo retoma ahora?

La agenda del Ejecutivo demócrata siguió una estricta jerarquía. Ante todo, el plan anticrisis, reflotar la resquebrajada economía. En segundo lugar, la reforma sanitaria, un anhelo de antaño por garantizar la atención médica a 40 millones de excluidos.

Alcanzar la segunda meta fue complicado. Perdieron el control del debate, de los tiempos legislativos y hasta del número de escaños necesarios. Cuando dramáticamente alcanzaron el objetivo, avizoraron que estaban en el preámbulo de las elecciones intermedias y que los pronósticos no eran halagüeños. No era aconsejable introducir iniciativas que no garantizara un rédito seguro. Los hispanos desesperaban. Tampoco eran los únicos.

A cuatro meses de los comicios el presidente decide abordar uno de los temas que se inclinaba a aplazar. Ciertos acontecimientos lo catapultan: la aprobación de la ley Arizona y la disposición de otros estados de la Unión Americana a seguir ese ejemplo; el incontrolable derrame de British Petroleum que ha “salpicado” la popularidad del ejecutivo. El liderazgo del mandatario nunca fue más cuestionado y el apoyo hispano ahora está en duda.

La mayoría de los estadounidenses apoya el endurecimiento que significa la ley Arizona mientras los hispanos se indignan por el tibio apoyo del Gobierno federal a la reforma integral. La ventaja es de los republicanos.

Todos los caminos conducen a Obama hacia la tribuna con una nueva pieza oratoria bajo el brazo. Necesita encarrilar dentro de la opinión pública norteamericana el tema migratorio. Le urge contentar al votante hispano. Y sobre todo, debilitar la capitalización que el adversario político hace de las posiciones extremas y de la actitud dubitativa de los demócratas. Entonces llega el discurso.

Es bien acogido en círculos hispanos. Pero es muy poco. No hay un calendario. Tampoco se compromete con acciones inmediatas. Si el votante hispano se deja seducir sólo por ese acto, Obama se conformará. Habrá logrado su objetivo.

Si en cambio se muestra escéptico, el presidente se verá urgido a tomar el toro por los cuernos y a ingeniar una salida factible. Ya lo hizo con la reforma sanitaria. Entonces las circunstancias generaron la presión suficiente. Justamente es lo que debe prevalecer ahora. Obama sólo quemará naves si se le da la “motivación” necesaria. La palabra la tiene el votante hispano. Ese es el verdadero mensaje presidencial.

Orestes E. Díaz Rodríguez/maestro de la UdeG.

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