Lunes, 20 de Enero 2020
Internacional | Las organizaciones de derechos humanos lo han visto así y ya han expresado su oposición

Obama mantendrá el sistema de detenciones de Guantánamo en territorio de EU

Obama recalcó que su país está realmente en guerra con Al Qaeda

Por: EFE

WASHINGTON, EU.- El presidente de EU, Barack Obama, mantendrá buena parte del sistema de detenciones de supuestos terroristas establecido en Guantánamo por su antecesor, George W. Bush, aunque en territorio estadounidense.

El mandatario dio hoy algunos detalles de su plan para el cierre del penal en la bahía cubana en un discurso en el que se arropó con la Constitución y la invocación del estado de derecho para marcar una diferencia clara con la política de Bush.

Pero aunque su incidencia en la justicia y los valores fundamentales del país es muy distinta del enfoque de su predecesor republicano, la letra chiquita es sorprendentemente similar.

"Obama está de acuerdo con la administración de Bush en lo fundamental", dijo Michael Newton, profesor de derecho de la Universidad de Vanderbilt y ex abogado del Ejército.

El presidente expuso hoy por primera vez la posibilidad de mantener a algunos presos en detención "prolongada" sin juicio en Estados Unidos porque suponen un peligro potencial para el país, aunque bajo "supervisión judicial y legislativa".

Pese a esa salvaguarda, en la práctica, la propuesta supone crear una suerte de Guantánamo en territorio nacional, según los expertos.

Las organizaciones de derechos humanos lo han visto así y ya han expresado su oposición.

"Permitir la detención sin juicio crea una laguna legal peligrosa en nuestro sistema de justicia que imita la política abusiva de la administración de Bush a la hora de combatir el terrorismo", dijo tras el discurso el presidente de Human Rights Watch, Kenneth Roth.

Obama convocó anoche a representantes de asociaciones de derechos humanos en la Casa Blanca para explicarles sus proyectos, pero algunos de ellos salieron desalentados, según revelaron hoy de forma anónima, pues la reunión debía mantenerse confidencial.

La disyuntiva del jefe de Estado de EU es cómo ajustarse a la letra de la ley pero evitar la liberación de personas que el Pentágono considera peligrosas, lo que desataría un huracán político, de ambos partidos, contra él.

En su discurso de hoy, Obama explicó que algunos detenidos no pueden ser juzgados por sus crímenes -por falta de pruebas previsiblemente- pero es necesario que estén bajo rejas "para evitar que cometan actos de guerra".

Es decir, el presidente cree que merecen la cárcel por la posibilidad de que delincan en el futuro.

Ese tipo de prisión preventiva no está contemplado en la legislación civil estadounidense, pero Obama apeló al derecho que regula los conflictos armados.

"Estas son personas que, en la práctica, siguen en guerra contra Estados Unidos", dijo Obama, quien recalcó que su país está "realmente en guerra con Al Qaeda".

Esa fue precisamente la justificación usada por Bush para abrir y mantener Guantánamo: que Estados Unidos libra una guerra contra el terrorismo y que, como en otras guerras, tiene el derecho de mantener a sus enemigos encerrados hasta que se declare el fin de ese conflicto, un fin que es difícil saber cómo vendría ni cuándo.

Esa interpretación contradice las convenciones de Ginebra, que definen una guerra como un choque entre Estados, lo que hace de los terroristas de Al Qaeda delincuentes que deben ser procesados, pero no prisioneros de guerra que puedan ser detenidos sin juicio, según Newton.

El Gobierno de Obama también ha resucitado los tribunales antiterroristas de Guantánamo, el otro pilar del sistema de detenciones de Bush, aunque con algunas modificaciones.

Esas cortes, que funcionan como un sistema de justicia paralelo con reglas especiales que favorecen a la Fiscalía, han estado inmersas en disputas legales que han retrasado los procesos y sólo han producido tres condenas en siete años, según apuntó hoy el propio Obama.

El mandatario dijo que los tribunales serán "justos, legítimos y efectivos" tras los cambios propuestos, como la prohibición de usar confesiones obtenidas bajo tortura y dar más derechos al acusado a la hora de refutar las pruebas en su contra y de escoger a su abogado.

Aún así, Obama ha optado por mantener un sistema criticado hasta la extenuación, en lugar de hacer borrón y cuenta nueva con el legado de Bush y marcarse un camino totalmente independiente del de su predecesor. Por sus discursos, no lo parece.

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