Viernes, 10 de Octubre 2025
Internacional | El gobierno español se comprometió a cerrar las minas de carbón no rentables

Norte de España en huelga en apoyo a sus mineros

Como el resto de países europeos, España se comprometió a cerrar progresivamente las minas de carbón no rentables de aquí a finales de 2014, fecha posteriormente pospuesta a 2018 por el Parlamento Europeo

Por: AFP

Mineros lanzan desde un puente a la carretera contenedores incendiados; desde el 30 de mayo se declaró una huelga indefinida. EFE  /

Mineros lanzan desde un puente a la carretera contenedores incendiados; desde el 30 de mayo se declaró una huelga indefinida. EFE /

LANGREO, ESPAÑA (18/JUN/2012).- "Huelga general, no al cierre de la minería del carbón", este cartel figura este lunes en los comercios cerrados de  la localidad asturiana de Langreo, que como las del resto de las comarcas norteñas mineras españolas mantiene una huelga general en apoyo a los mineros.

Escondida en las montañas asturianas, Langreo, que vive principalmente de  las minas de carbón, ha respondido a la llamada de los sindicatos CCOO y UGT  que protestan contra la reducción de ayudas anunciadas por el Gobierno.

"La crisis tiene buenas espaldas. Este escudo de la crisis vale para tomar el dinero de los trabajadores para darlo a los bancos", dice Vicente Turrado, un minero prejubilado de 54 años, que pasea su perro en las calles  prácticamente desiertas de esta ciudad de 40 mil habitantes.

"No pueden dar 100 mil millones de euros a los bancos y echar a la calle a  miles de mineros, que necesitan sólo 300 millones", afirma Carlos Martínez, un  empleado de banca de 47 años de Mieres, otra ciudad minera, a 10 km de Langreo,  que ofrece el mismo panorama de tiendas y escuelas cerradas.

"Somos todos solidarios con los mineros. Aquí todos vivimos de la mina y el  Gobierno tiene que cumplir los acuerdos firmados y crear empleos y reconvertir  el tejido industrial", añade.

En reestructuración desde hace 20 años, las minas de carbón españolas han ido cerrando progresivamente. Una cuarentena de ellas siguen en actividad,  principalmente en el norte, empleando a unos 8 mil mineros y manteniendo entre 20 mil y 30 mil empleos indirectos, según los sindicatos.

Al término de un conflicto en septiembre de 2010, la Comisión Europea había  aceptado que el gobierno español obligase a diez centrales eléctricas a producir un 9% de la electricidad consumida en el país a partir de carbón  nacional.

A cambio, España se comprometió, como el resto de países europeos, a cerrar  progresivamente las minas de carbón no rentables de aquí a finales de 2014. Una fecha posteriormente pospuesta a 2018 por el Parlamento Europeo.

Pero, el Gobierno, que quiere reducir el déficit del país, anunció recortes en las ayudas ya pactadas pasando de 301 millones de euros en 2011 a 111  millones este año, lo que acelera la condena del sector y ha provocado el  actual conflicto.

"La huelga general en las comarcas mineras de Asturias es un éxito total,  está teniendo un seguimiento del 100%", afirmaron a la AFP unos portavoces locales de UGT y CCOO.

Al igual que en medio centenar de ciudades mineras llamadas a la huelga en las regiones de Aragón y Castilla y León. Miles de mineros y sus familias se manifestaron en León (noroeste), mientras otras manifestaciones estaban  previstas por la tarde en otras localidades como Langreo.

Mientras, los mineros han vuelto a cortar carreteras y vías férreas, como  hacen diariamente desde que el 30 de mayo declararon una "huelga indefinida".

Señal de una tensión que crece, la guardia civil ha reforzado sus efectivos  con 250 agentes en Castilla y León y Asturias.

El viernes, siete personas resultaron heridas en unos incidentes en Mieres y este lunes, medio centenar de mineros, la mayoría de entre 20 y 30 años, levantaron barricadas en una carretera delante del pozo Santiago de Aller,  cerca de Mieres, dispuestos a enfrentarse a la policía.

"Es la única manera para que los políticos nos escuchen un poco. Si cierran las minas, cierra todo. Vamos a llegar hasta el final", insiste un joven minero  de 24 años, que, como el resto, prefiere mantener su rostro oculto bajo un pasamontañas.

"Somos todos de familia minera. Lo que lograron nuestros abuelos y nuestros padres siempre ha sido luchando", añade Cristina Fanjul, auxiliar de geriatría, de 25 años, que ha venido a apoyar a su pareja, que forma parte de un grupo de mineros encerrados en el pozo.

"Estoy preocupada por él. Hay mucha humedad abajo, pero pelea por los demás", dice, antes de asegurar que "no hay otra solución".

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