Sábado, 18 de Octubre 2025
Internacional | El crecimiento del país, en riesgo

España cargará su deuda entre cinco y siete años

Este tiempo se debe a que el país tiene un nivel de endeudamiento del sector privado de 61 puntos porcentuales de PIB por encima de la media europea

Por: EFE

BRUSELAS, BÉLGICA (25/JUN/2010).- La Comisión Europea calcula que España puede necesitar entre cinco y siete años para reducir el excesivo endeudamiento de su sector privado, lo que puede provocar un largo periodo de débil demanda interna y bajo crecimiento.

España muestra un nivel de endeudamiento del sector privado (hogares y empresas no financieras) de 61 puntos porcentuales de PIB por encima de la media europea, lo que puede requerir de cinco a siete años de ajuste a un ritmo del 6.1% del PIB anual (equivalente al superávit que tuvo su sector privado en 2009).

Por encima de ella se sitúan sólo Irlanda, con una desviación de 118 puntos, y Portugal, con 85 puntos.

La primera necesitaría de tres a cuatro años para reducir su desviación en un tercio, a una velocidad de ajuste de 11.4% del PIB por año, según la Comisión Europea.
En su informe trimestral sobre la situación de la Zona Euro, publicado ayer, el Ejecutivo de la Unión Europea analiza de forma especial cómo ha afectado la crisis financiera a las diferencias de ciclo económico entre los miembros de la Eurozona.

Bruselas constata que, entre 2006 y 2008, aparecieron signos de divergencia dentro de la zona que atribuye a la evolución registrada en cuatro países: Grecia, España, Irlanda y Finlandia.

En ellos, una “demanda privada excesiva” alimentada por un “crecimiento del crédito sin precedentes” explicaría el comportamiento observado.

Aunque la crisis reciente tiene como efecto volver a alinear el ciclo económico de esos estados con el resto de la zona, tras la severa corrección ocurrida en la demanda privada y el crédito, la Comisión advierte de que la sincronización puede desaparecer de nuevo.

“Las diferencias en el ciclo económico pueden ensancharse de nuevo a medio plazo, debido a que los países endeudados pueden sufrir un periodo prolongado de crecimiento lento”, indica el informe.

ANALISIS

Entre ceguera y estupidez

Sara Núñez de Prado-Clavell

Que la crisis económica mundial iba a llegar a España era una realidad inevitable dada la economía globalizada. Lo que no era predecible es que chocase de plano con la ceguera absoluta de un Gobierno que no sólo ha sido incapaz de ver cómo el manto de la crisis se extendía por España, sino que además se ha empecinado en negarla de manera continuada y sistemática, hasta que las autoridades europeas le han obligado a reconocerla y tomar las medidas necesarias.

Siendo rigurosos, hay que tener en cuenta que un modelo económico como el español, basado en el endeudamiento exterior y con la construcción y el consumo interno como los motores del crecimiento, tiene desventajas importantes a la hora enfrentarse a una situación mundial como la que estamos padeciendo.

Además se nos ha juntado con una crisis interna derivada del desplome de la construcción, entre otras cosas, que ha disparado el paro y ha dejado a muchas industrias dependientes de ella al borde de la agonía. Pero, independientemente de ello, la política zapaterista, empeñada en la negación absoluta de que en España hubiera crisis, sólo ha servido para agudizarla y alargarla aún más, ya que no se hizo nada, cuando todavía se estaba a tiempo para atemperar los efectos.  

El Gobierno socialista ha fallado al pueblo español, dejando que el paro y la crisis creciera y endeudándose cada vez más con el exterior, hasta que dicha deuda externa ha superado 150% del PIB (según The World Factbook”. Además, en lugar de recortar gastos, siguió con el mismo ritmo sin darse cuenta de que no había suficiente dinero en las arcas públicas.

Y así habría seguido si no hubiesen saltado alarmas en Europa, debido a la voracidad española por captar dinero, creando desconfianzas cada vez mayores entre bancos, inversores y gobiernos de otros países, quienes ya no confían ni en la capacidad española para devolver el dinero ni en la de su presidente para hacer algo más que sonreír, gesticular y dirigir discursos demagógicamente estructurados, pero absolutamente vacíos de contenido.

Así las cosas, los principales estados acreedores de la deuda española están exigiendo al Gobierno que tome las disposiciones adecuadas para acabar con esta situación y que acometa reformas estructurales  que permitan que el país se enfrente a la crisis con posibilidades de éxito. El problema es que lo que está haciendo ahora el Gobierno de Zapatero, si bien necesario, llega con retraso con lo que el tiempo de recuperación va a ser muy largo. La política de mirar hacia otro lado mientras existe el problema con la vana esperanza de que éste desaparezca, es de necios y estúpidos, además de que resulta muy caro a España, no sólo en dinero, sino también en credibilidad.

Sara Núñez de Prado-Clavell/
catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.

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