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Jueves, 20 de Septiembre 2018

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Entretenimiento | El libro incluye una amplia sección fotográfica, destinada a revelar “los secretos y anécdotas de quienes participaron en la empresa”

Vela se hizo un álbum de 130 mil dólares

Cuestionado en 2006 sobre el costo total de El anillo wagneriano, Vela pronunció esta frase: “La formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, siempre me ha parecido una banalidad”

Por: EL INFORMADOR

MÉXICO.- Un año después de haber consumado el montaje de El anillo del Nibelungo, el proyecto más costoso en la historia operística de México (más de 24 millones de pesos), Sergio Vela, titular del Conaculta, se mandó a hacer un monumento de 130 mil dólares, que eternizara la hazaña de montar, por primera vez en este país, la célebre tetralogía de Richard Wagner: una memoria iconográfica que revela lo que sucedió detrás del escenario, “en los ensayos y los camerinos”.
Cuestionado en 2006 sobre el costo total de El anillo wagneriano, Vela pronunció esta frase: “La formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, siempre me ha parecido una banalidad”.
Interrogado sobre su experiencia personal al dirigir la ambiciosa puesta, pronunció esta otra: “Abundar en temas de índole privada, íntima, sería incurrir en la obscenidad, es decir, en evidenciar lo que no debe ser visto por ojos ajenos”.
Meses más tarde, el funcionario se desentendió de esta última opinión y entregó a la editorial Turner, para que fuera editada con recursos del Festival de México en el Centro Histórico y el Patronato de la Industria Alemana para la Cultura, con una inversión de 130 mil dólares, una lujosa memoria gráfica, impresa en China, cuyo tiraje fue de tres mil 500 ejemplares.
El libro incluye una amplia sección fotográfica, destinada a revelar “los secretos y anécdotas de quienes participaron en la empresa”. Al registrar diversos momentos del montaje, sorprende la página 74, donde aparecen cinco fotos de una de las hijas de Vela, en proceso de maquillaje para interpretar a una de las valquirias voladoras. La sección vuelve a sorprender en la página siguiente, dedicada a mostrar dos fotos de otra de las hijas de Vela, “imitando los movimientos de su hermana”.
Vertiginosamente, la memoria se va convirtiendo, no en el registro de la ópera mexicana más costosa de la historia, sino en una especie de álbum familiar que evidencia lo que, según el funcionario, no debía ser visto por ojos ajenos: su costumbre de realizar ingresos corporativos; su afición por rodearse de amigos, conocidos, familiares.


Monumento familiar


Página 84: con el pie de foto “El jardín de niños”, las hijas de Vela posan muñeca en mano al lado de los dos hijos de Álvaro Hegewisch (asistente de dirección y actual secretario técnico “B” del Conaculta). Página 86: nuevamente las hijas de Vela, desplegadas a toda plana “al comienzo del ensayo general”. Página 90: foto a página entera de María Morett, también asistente del director y esposa de Álvaro Hegewsich (a quien Vela entregaría después la dirección de la ópera Lucia di Lammermoor). Página 91: imagen, otra vez a plana entera, del asistente Hegewisch. Página 92: tres fotografías que muestran al hijo del actual secretario técnico “B” en el proceso de prepararse para su papel de “valquirio”. Página 93: el propio Vela, caracterizándose como Wotan, ante la mirada de los niños y del propio Hegewisch, quien apura un refresco.
En contraparte, la sección iconográfica destina sólo tres fotografías al tenor austriaco Peter Svensson, quien encarnó a Sigfrido, y seis a la soprano alemana Ursula Prem, que interpretó a Brunilda. La mezzosoprano mexicana Encarnación Vázquez aparece sólo dos veces.
Entre reparto, orquesta, coro, personal de producción y cuerpo técnico de bellas artes, más de 400 personas participaron en el proyecto. La mayoría no tuvo el privilegio de que quedara registro de su paso.
“Querría pensar que ha ocurrido en mí un aprendizaje excepcional, que acaso contribuya al mejoramiento moral y profesional de mi persona”, declaró Vela, cuando el ciclo fue consumado.
Hoy, echando mano de recursos públicos del Festival de México en el Centro Histórico, que dirigía su amigo José Areán y que financió la tetralogía El anillo del Nibelungo, el funcionario se levanta un monumento sobre los detalles de su aprendizaje. Pero ya se sabe: al titular del Conaculta, la formulación reiterada de preguntas en torno a los costos de los proyectos artísticos, le ha parecido siempre una banalidad.
Hasta el cierre de esta edición, el Conaculta no respondió un cuestionario en torno a este libro.


SUN 13-03-2008 08:30 LNA

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