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Sábado, 16 de Diciembre 2017
Entretenimiento | “Poemas en prosa”, directo de la inspiración de Picasso,

Ve la luz en español el legado literario del autor del Guernica

Picasso pone en evidencia en sus poemas la gran repercusión que tuvo la aplicación del cristal en la evolución de su obra artística

MADRID, ESPAÑA.- Uno de los genios del arte del siglo XX, Pablo Ruiz Picasso, también cantó a las musas en verso libre y ahora, por primera vez, sus poemas, editados originalmente en francés, ha sido publicados en español bajo el título “Poemas en prosa”.

Picasso empezó a escribir a partir de 1935, cuando a sus 54 años y meses antes de que estallase la Guerra Civil española (1936-1939) tuvo a su hija Maya con Marie-Thérèse Walter y comenzó una relación con la fotógrafa surrealista Dora Maar, mientras su esposa, Olga Koklova, pedía el divorcio, que no consiguió nunca.
En esta época, en la que Marie-Thérèse y Dora fueron las musas para su pincel, fue cuando el pintor creó la serie Minotauromaquia, aguafuertes sobre el minotauro y lo taurino, que influyeron en el bocetaje del afamado Guernica (1937).

Picasso (España, 1881-Francia, 1973), sin dar la espalda a las artes visuales, amarró el lápiz y la tinta china, como un poeta de haiku, para escribir estos versos de rima libre escritos en francés o español en las dos lenguas a la vez.
Su “corpus literario” fue fructífero -más de 350 poemas y tres obras de teatro, sobre todo el que discurrió entre 1935 y 1936 y que después se fue atenuando hasta 1959, año en el que se fechó su último texto conocido.

Su espíritu experimental, al ensamblar y superponer imágenes buscando la musicalidad, lo consiguió a través de la repetición de palabras y la concatenación sin signos de puntuación como rezan las líneas: “La hija del ahijado la hija del papá la hija de mamá la hija de su hija y la hija mejor y la hija del padre y la hija de la madre...” (26-28 de septiembre de 1951).
En este sentido, también destaca el poema por su combinación visual y sonora “do 2 re 1 mi 0 fa 2 sol 8 la 3 si 7 do 3 / do 22 si 9 la 12 sol 5 fa 20 mi 6 re 11 1/2 do 1 / do 333 si 150 la 1/4 sol 17 fa 3030 re 1 mi 106 si 33.333.333...”, del 3 de mayo de 1936.

O su incorporación de términos en inglés como “el ‘spleen’ del cuarto de ‘brie’ en su ‘sleeping-car’” (11 de noviembre de 1936), aunque, en general, los denominados “poemas ríos” fueron escritos en español y las rimas más vanguardistas en francés.

Esta diferencia del uso de los dos idiomas no se revela en esta primera edición monolingüe en español (editorial Plataforma, traducción de Ana Nuño) de esos poemas en prosa que ya fueron publicados por vez primera en francés y en 1989 por la prestigiosa editorial Gallimard bajo el título de Poèmes.
El pintor, que incluso llegó a presumir de esta edición de Gallimard, confesó, en los años 60, a su amigo el fotógrafo argentino Roberto Otero: “En el fono, soy un poeta que se malogró. ¿No te parece?”.

Por otro lado, Picasso pone en evidencia en sus poemas la gran repercusión que tuvo la aplicación del cristal en la evolución de su obra artística, así como en la creación del cubismo junto con el pintor español Juan Gris y su desarrollo al “cubo-expresionismo”.

De ahí la metáfora que crea y recrea a través del término “cristal”, en versos como “Una mariposa deshace sus alas a escondidas y cuelga sus zuecos de cristal estremecido de frío de la luna” (1951). O cuando habla de “campos de cristal, cristal que envuelve la cabeza herida, cristal de las llamas del ramo, cristal herido del ramo de flores, cristal de los perfumes de los gritos...”, inscritos en versos datos en 1949.

Pero Picasso se mofó, a pesar de todo, de que se le llegase a considerar un escritor, aunque siempre defendió la hibricidad del artista como dicta esta frase: “Las artes se reducen a una sola: se puede escribir una pintura con palabras, del mismo modo que es posible pintar sensaciones con un poema”.
En realidad, hablar de que Picasso cultivó la escritura no le sorprendió a su madre, que en su día sentenció: “Me dicen que escribes. Te creo capaz de cualquier cosa. Si un día me dijeran que has oficiado una misa, también me lo creería”.

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