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Jueves, 21 de Noviembre 2019
Entretenimiento | Una restrospectiva dedicada a este íntimo espacio personal

Una exposición muestra la evolución de los baños

La exposición recorre algunos de los momentos más importantes que han marcado su evolución

Por: EFE

BARCELONA, ESPAÑA.-  WC, inodoro, retrete, excusado, trono, el término para definir el lugar donde realizar la necesidades fisiológicas tiene numerosos sinónimos, muchos de ellos eufemísticos, reflejo del devenir de este íntimo espacio al que ahora se dedica en Barcelona una retrospectiva, junto a otro innombrable: el bidé.

La exposición ofrece una pequeña selección de piezas procedentes del Klo&So Museum de Gmunden (Austria) -que salen de sus dependencias por primera vez- y recorre algunos de los momentos más importantes que han marcado la evolución de estos muebles, desde las letrinas que se integraban en el mobiliario doméstico, a finales del siglo XVIII, hasta algunas de las piezas más modernas.

Entre los ejemplos clásicos curiosos que se pueden ver en la Roca Barcelona Gallery -la mayoría de ellos de origen inglés y austríaco- está un orinal de 1780, que incorpora una protección de piel y un mecanismo de vaciado a través del mango, o el "kaiser kloset", un inodoro de caja madera, cuya propiedad se atribuye a Franz Joseph I de Austria y que el emperador tenía en su cabaña de caza.

Borja Ferrater, comisario de la muestra, ha explicado  que el visitante podrá ver cómo hace un par de siglos las letrinas se llegaban a "camuflar" en la biblioteca. El ejemplo más claro, un inodoro "secreto", de origen inglés, que se escondía dentro de una caja de madera que por fuera se asemejaba a una pila de libros que lo hacían totalmente irreconocible.

Algunas de las intimidades de la popular emperatriz Sissí quedan al aire en esta muestra: un inodoro de porcelana decorado con un ornamento en forma de delfín (la Delphin fue la primera marca de sanitarios), que los Habsburgo tenían en su palacio de Corfú, o un bidé "imperial" de tocador (1887), compuesto por una taza cerámica con dibujos coloreados de oro, y patas de madera, producida por un fabricante checo.

La muestra incluye otras curiosidades, como la silla de madera Thonet (1900), que llevaba un visible retrete bajo el asiento, y que fue la primera comercializada y producida en masa, o un bidé plegable y con funda (1900), "práctico para viajes y desplazamientos" y que se publicitaba con un eslogan poco acertado: "caja de violín de porcelana con cuatro patas".

"Se puede ver la evolución de cómo la porcelana fue el gran invento que cambió el mundo del baño, lo revoluciona, y también cómo el inodoro es al principio una pieza de lujo, para luego popularizarse", con la llegada de las patentes de las cisternas y los sistemas de evacuación, explica Ferrater.

La exposición incluye otras piezas para la higiene personal: un depósito de zinc de forma orgánica utilizado para darse baños sentados, de 1895, o el lavabo Carmen, que con sus dos grifos supuso, desde 1936, el comienzo de la consolidación del uso de la porcelana en España, introducida por la empresa Roca, que bautizó sus colecciones con nombres de mujer: Alicia, Aurora, Olga, Eulalia, o Lidia, entre otros.

Esta retrospectiva es la primera de las exposiciones que acoge el Roca Barcelona Gallery, un vanguardista edificio que la empresa de sanitarios ha inaugurado en el centro de Barcelona, obra del estudio OAB (Office Arquitecture of Barcelona) de Carlos Ferrater, 2.4 metros cuadrados repartidos en tres plantas, con una cubierta de vidrio laminado, que le otorga una sorprendente apariencia nocturna por su iluminación a base de leds

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