Viernes, 17 de Octubre 2025
Entretenimiento | La trompa tiene el rango más amplio de los instrumentos de metal, abarca casi cuatro octavas

SERIE MAYO: las secciones de la orquesta. Suenan los metales con brillo y fuerza

La sección de metales añade a la orquesta brillo y fuerza, a la vez que aporta una gran riqueza tímbrica al conjunto que destaca en todos los pasajes en que participa.

Por: EL INFORMADOR

Por: Eduardo Escoto

Ha quedado atrás la primera mitad del itinerario trazado al principio de esta serie que tiene como objetivo conocer mejor cómo está formada una orquesta filarmónica, llevando a cabo un viaje por cada una de sus secciones. En esta ocasión toca el turno a la sección de metales.

Antes que nada, debe aclararse que esta sección es quizá la más complicada de describir. Contribuye a esto la falta de homogeneización de los instrumentos de viento-metal -que pueden tener diferencias de país a país- y el hecho de que en ocasiones se utilizan en la interpretación sinfónica instrumentos distintos a los indicados en la partitura, ya sea por costumbre o disponibilidad de los mismos e incluso se debe tener en cuenta que al escuchar hoy en día una de las grandes obras de la historia de la música como la Novena Sinfonía de Beethoven, el sonido de los metales no representan el verdadero sonido que el compositor concibió.

En la orquesta moderna, la sección de metales se divide en: trompas (llamados también cornos franceses), trompetas, trombones y tubas. Todos están construidos de diferentes aleaciones de metales, siendo el más empleado el cobre o el latón. En este caso es muy raro el empleo de instrumentos auxiliares, como en el caso de los alientos.

La función de generar el sonido, que en la mayoría de los instrumentos de aliento-madera es desempeñada por las lengüetas, es reemplazada en los metales por los labios del ejecutante que presionan una boquilla metálica en forma de copa situada en un extremo del instrumento. Cuando la corriente de aire se fuerza mediante los labios, éstos vibran, excitando la columna de aire almacenada en el instrumento. Al igual que en la familia de alientos, las notas obtenidas en dicho proceso están relacionadas con la longitud del tubo que compone el instrumento, la cual se modifica haciendo uso de los mecanismos de cilindros o varas con los que cuentan; también se modifican las alturas de las notas variando la presión de los labios contra la boquilla.

Los instrumentos de esta sección requieren más aire que los de madera, por lo que la respiración se vuelve muy importante al tocarlos. Por otro lado, la potencia que son capaces de desarrollar los metales es tal que pueden opacar por completo al resto de la orquesta. La solución de este problema consiste en encontrar el punto de equilibrio mediante la correcta comprensión de la partitura por parte del director y de los instrumentistas.

A continuación una breve exposición sobre los integrantes de esta sección de la orquesta:
La trompa: Conocida también como corno francés (curiosamente los franceses no la llaman así, además de que su diseño es más bien alemán), tiene un sonido cálido, rico y algo sombrío. Existen dos tipos de diseños: natural y de válvulas, el primero trabaja con una vara móvil para modificar la longitud del tubo y el segundo, que es el más usado hoy en día, funciona mediante llaves rotatorias para modificar la entonación.

La trompa tiene el rango más amplio de los instrumentos de metal, abarca casi cuatro octavas. La correcta entonación de algunas notas se cuida insertando la mano en el pabellón del instrumento, con lo que se ajusta la altura y la calidad del sonido.  

Este instrumento es empleado para tocar solos y acompañamientos, ya sea melódicos, armónicos o conformando robustas bases sonoras, aunque es raro que se le asignen tareas que requieran de mucha agilidad. Su sonido combina bien con el de todos los instrumentos, formando un especial nexo con la sección de alientos-maderas.

La trompeta: Haydn, Mozart y Beethoven advirtieron una trompeta distinta a la que conocemos hoy en día, era un delgado tubo metálico doblado en dos cuya longitud generalmente de ocho pies era alterada por medio de cilindros que se añadían para acceder a diferentes tonalidades. Los cambios en los estilos musicales fueron de la mano con la evolución del instrumento y ya en el siglo XX la trompeta es más brillante y ágil que sus predecesores, incorpora un sistema de pistones y es de tamaño más pequeño.

Su rango es parecido al de la flauta, es decir, se encuentra en los registros medio y agudo; su potencia sonora es suficiente para sobresalir con autoridad sobre el resto de la orquesta; su textura se vuelve más penetrante conforme más agudas son sus notas, tesitura en la que, por cierto, resulta más difícil tocar de manera suave.

Las trompetas se encuentran con frecuencia en los tutti, como parte de acordes, haciendo puntuaciones rítmicas, notas largas o giros entre una o dos notas. En ocasiones se le confían solos, aunque no suelen ser de mucha duración y no únicamente participa en pasajes forte, pues no es raro encontrarse con delicados y suaves pasajes escritos para trompeta.

El trombón: Este instrumento ocupa el ámbito del tenor -aunque mucho más extendido hacia el registro grave- dentro de la sección de metales. Existen trombones que funcionan mediante pistones, pero el más usado en la orquesta filarmónica es el de varas, cuyo principio de tener una sección móvil para modificar la longitud del instrumento -y por lo tanto su afinación- no tiene los problemas de afinación inherentes a las combinaciones de pistones, ya que la altura puede ser ajustada a la perfección. Este sistema no ha sufrido prácticamente modificaciones en los últimos cinco siglos.

Hasta el siglo XIX se encontraban en la orquesta tres trombones: alto, tenor y bajo. Pero con el desarrollo de la trompeta, el trombón alto fue dejado a un lado y hoy se usan o bien exclusivamente tres trombones tenores o dos tenores y un trombón bajo.

Su sonido es de calidad homogénea en todos sus registros. Tiene la ventaja de poder emitir notas extremadamente suaves en los registros graves. Conforme gana en altura su sonido se asemeja más al de la trompa, ganando en plenitud; ya en los agudos se vuelve difícil de sonar con delicadeza.

En la orquesta, los trombones se utilizan más para tocar en grupo que solos, aparecen frecuentemente en armonías y en combinación con las tubas o las trompas; cuando interpreta melodías, ésas suelen tener un carácter solemne y digno o de tipo coral.

La tuba: Cuando una partitura exige una tuba, el director y el intérprete tendrán que decidir qué instrumento utilizar, debido a la variedad existente. Para ello se tomará en cuenta cuál responderá mejor a la escritura de la obra. El músico actual puede elegir entre cuatro o cinco tubas diferentes que varían en su afinación fundamental y obviamente en tamaño, en una gama que va desde el Si bemol de nueve pies hasta el Si bemol de 18 pies, siendo la más usada la tuba en Fa de 12 pies.

El sonido de la tuba, a pesar de ser el más grave de los instrumentos de metal, no es estridente sino más bien redondo y tierno a la vez y menos penetrante que el de las trompetas y trombones. Por otro lado, no es un instrumento muy ágil debido a la constante necesidad de renovar el aliento que impone al ejecutante.

La función más común de la tuba es dar solidez al bajo del conjunto orquestal, sobre todo en los tuttis, y participa a menudo como bajo en cuartetos de metal e inclusive de la sección de alientos.

Existen también las llamadas tubas wagnerianas, que son tubas tenor y bajo diseñadas por el propio Richard Wagner. Estas tubas tienen un sonido peculiar y extraño más parecido al de las trompas aunque menos concentrado. Algunos de los compositores que las han utilizado son obviamente Wagner, así como Bruckner y Strauss.

Por último, hay que hacer notar que la tuba no debe ser confundida como suele ocurrir con el sousafón. Este instrumento extendido en México por las “bandas” populares fue desarrollado en Estados Unidos en el siglo XIX a petición del músico Philip Sousa, pero no tiene aplicación en la orquesta filarmónica.

La sección de metales añade a la orquesta brillo y fuerza, a la vez que aporta una gran riqueza tímbrica al conjunto que destaca en todos los pasajes en que participa.

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