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Lunes, 18 de Noviembre 2019
Entretenimiento | El el Museo de El Carmen se presentan diversos juguetes mexicanos tradicionales.

Niños mexicanos preservan su gusto por los juguetes tradicionales

Trompos, baleros, muñecas de trapo y soldaditos, entre los más populares

Por: NTX

MÉXICO.- Aunque con el paso del tiempo los hogares mexicanos se han visto inundados por diversidad de juegos electrónicos y de última tecnología, aún hay niños que mantienen su gusto por trompos, yoyos, baleros, soldaditos, muñecas de trapo o carritos de madera, que forman parte del mundo del juguete tradicional mexicano.

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El problema es la apabullante publicidad que tienen los primeros, desplazando a los segundos a tal grado que, incluso en algunos sitios del país, estas piezas, surgidas en medio del mestizaje de las tradiciones prehispánicas y europeas, han ido desapareciendo, lo que hace difícil que los niños las conozcan.
Por eso, una buena opción para hacer un recorrido por esta tradición y la amplia gama de juguetes que se conservan y que aún disfrutan sobre todo los niños de comunidades marginadas del país, es visitar el Museo de El Carmen, cuyo recinto alberga la exposición "Entre Santos, Juguetes y Demonios. Los juguetes populares mexicanos en las fiestas religiosas".

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La muestra, que se mantendrá hasta el 18 de mayo, permite observar un sin fin de piezas artesanales, que van desde los caballitos de madera, hasta las muñecas de trapo, pasando por los trompos, los soldados de plomo; miniaturas, burros, máscaras y piñatas.
Bajo un escenario lleno de papalotes y música infantil, los adultos pueden contar a los pequeños cómo jugaban cuando eran chicos, y qué tan valiosos eran los juguetes de antes, adentrándolos a un mundo lleno de diversión y de tradición.
También pueden observarse diversas pinturas alusivas a niños jugando con estas piezas.

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Con esta exposición, el museo pretende recordar los juguetes tradicionales que se vendían en diferentes ferias y días festivos, a fin de que éstos no desaparezcan y fomentar su gusto entre un mayor número de pequeños.
Una diminuta rueda de la fortuna hecha de madera y un carrusel aluden a las ferias que llenaban de colores las calles de la ciudad de México, para divertir a chicos y grandes.
En la celebración de Día de Muertos, las calaveras se hacen presentes en diversas formas, mientras que en la fiesta de Navidad, no pueden faltar las piñatas y los cohetes. Sigue... Niños mexicanos/dos/cohetes.
También en la celebración del Jueves de Corpus, las pequeñas mulitas de juguete realizadas con hojas de maíz, palma, tule, barro y adornadas con pequeños juguetes llenos de frutas y colores, hacen su aparición, como símbolo de abundancia, siendo parte de la muestra del trabajo y habilidades de los cristeros.
El día de San Juan presenta algunas prendas que los niños usan cuando se visten de Moros, portando grandes turbantes, sombreros espadas, puñales, lanzas y caballos, fabricados con papel y cartón.

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En la celebración de Semana Santa también se pueden encontrar pequeños muñecos de judas, máscaras representativas y un nacimiento con el Niño Jesús.
Juan Jiménez, uno de los curadores de la muestra y propietario de parte de la colección que se exhibe, recordó que la paulatina desaparición de los juguetes mexicanos tradicionales comenzó a registrarse en la década de los 60, como resultado de la industrialización del juguete.
Muchos de estos objetos lúdicos, fueron introducidos en América por los misioneros durante la Colonia, quienes los usaron como una herramienta más para su labor evangelizadora.
"Hoy, estos juguetes prácticamente se han olvidado. Sólo se ven como una artesanía e incluso ya como una pieza de museo", consideró el también coordinador de Talleres del Programa Alas y Raíces a los Niños, del Conaculta, quien detalló que parte de la subsistencia de estos objetos se dio por su vinculación con las festividades religiosas ya mencionadas.
Entre Santos, Juguetes y Demonios, permanecerá expuesta hasta el 18 de mayo, para que los niños puedan conocer los objetos con los que sus padres y abuelos jugaron, y los adultos puedan recordar su infancia y compartirla con sus hijos.

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NTX, 27-04-08, PEPR

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