Viernes, 10 de Octubre 2025
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Mujeres que transitan de la sombra a la luz

Investigadores en diversas áreas rescataron del silencio de la historia a algunas féminas representativas del siglo XIX

Por: EL INFORMADOR

Tan solo una pregunta -¿qué pasó con la mujer en el siglo XIX?- desencadenó una larga investigación con el trabajo de 15 especialistas e diversas áreas, cuyos resultados se compilan en el libro Mujeres jaliscienses del siglo XIX. Cultura, religión y vida privada, publicado por la Editorial Universitaria de La Universidad de Guadalajara ( UdeG) y que se presentó la noche del martes en el Museo Regional.

La respuesta es sencilla y larga al mismo tiempo: estaban ahí, desarrollándose en distintas áreas a pesar de las limitantes sociales.

Aunque pareciera sencillo, sobre todo al ver la información en las páginas del libro casi recién salido de la imprenta, se trató de un arduo trabajo, explica Lourdes Celina Vázquez Parada, una de las coordinadoras de la publicación. Y es que "las mujeres estaban silenciadas de la historia. Nos dimos a la tarea de buscarlas hasta que pudiéramos encontrarlas y trabajamos distintos archivos -del arzobispado, de instrumentos públicos, del comercio de Zapopan, la Biblioteca Pública- para tratar de encontrar ahí las mujeres que habían hecho la vida de Jalisco del siglo XIX".

Si bien ya había cierto conocimiento respecto al trabajo de las mujeres en las letras durante el siglo XIX, gracias a los estudios que desde hace años realiza el investigador de origen alemán Wolfgang Vogt, hubo otras importantes sorpresas respecto al papel femenino en una sociedad gobernada por hombres.

Entre ellas, Vázquez Parada explica que se localizó a una mujer que participó en la masonería, originaria de Ahualulco del Mercado. "Éste es un dato muy novedoso, porque además de que la masonería siempre se consideró, por su mismo carácter, para hombres libres, se suponía que la mujer no era libre; la mujer, en el siglo XIX, está sujeta al padre, al esposo, a los hijos y siempre requiere de alguien para que la represente", explica la investigadora.

"Pero hay una mujer (Catalina Álvarez Rivera) muy valiente que entró en la masonería, una mujer que nunca se casó, pero con el fin de educar a las mujeres. Ella se formó como maestra y decidió dedicar su vida a educar a las mujeres, porque pensaba que era la única manera de que la mujer saliera adelante, a través de la educación y de que tomara conciencia de su propio valor y de sus propias capacidades".

Además, hay mujeres que escribían en los periódicos de la época con seudónimos, pues no era bien visto que las féminas emitiesen opiniones respecto a temas políticos, sociales e incluso religiosos.

"Hay algunas puertas abiertas en el siglo XIX, hay una actividad cultural importante, pero casi toda es específicamente para hombres; y las mujeres que firman con sus nombres, escriben solamente poesía o algunas narraciones pequeñas, por ejemplo. Pero era imposible para las mujeres de la época hablar de política o de problemas sociales, hablaban de cosas que tenían que ver con su mundo familiar y el mundo doméstico".

La investigación va más allá, al encontrar entre las páginas del libro mujeres que se enfrentaron ante la crítica de la sociedad al interponer demandas de divorcio, algunas logradas en el ámbito civil y anuladas en el religioso, con la encomienda incluso de luchar por conservar el matrimonio, no obstante la sodomía o el maltrato del que eran víctimas. También hay cabida en el amplio texto para el tema de la prostitución.

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