Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Domingo, 23 de Septiembre 2018
Entretenimiento | Siempre he pensado que la obra mas emblemática del arquitecto-escultor Fernando González Gortázar

La escultura en Jalisco (V) POR ENRIQUE NAVARRO

VISIONES DE ATEMAJAC

Por: EL INFORMADOR

Siempre he pensado que la obra mas emblemática del arquitecto-escultor Fernando González Gortázar (de lo hecho hasta hoy) es el conjunto de monumentales “danzantes” amarillos ubicados en el ingreso al Parque González Gallo. Encuentro en estas esculturas urbanas realizadas en 1972 una categórica invitación para que el transeúnte no solo acceda al espacio abierto de la plazoleta y el parque, sino para que se involucre en nociones básicas de la plástica como el ritmo, equilibrio y proporciones armónicas, pasando, nada mas natural, por el proceso mediante el cual el visitante incorpora dichos mega-volúmenes a su menú de referentes urbanos.
González Gortázar nació en 1942 en la Ciudad de México, siendo Guadalajara, en realidad, su verdadera “Matria”, pues aquí han transcurrido su infancia, juventud, años de formación académica y buena parte de labor profesional. Hacia 1959 estudió arquitectura en la ya mítica escuela que Ignacio Díaz Morales fundara en la Universidad de Guadalajara. En los tempranos sesenta rondó el taller de escultura que el maestro francés Olivier Seguin impartía en la -también legendaria- Escuela de Artes Plásticas de la citada Universidad.
Inquieto, temperamental, comprometido con la realidad natural y cultural de la región y el mundo, González Gortázar ha desarrollado muchas facetas: maestro universitario, conferencista, impulsor de proyectos culturales, activista ecológico, autor de libros testimoniales y, por supuesto, generador de obras escultóricas y arquitectónicas. Analizaré la última.
Su obra escultórica, urbana o arquitectónica, por principio de cuentas, es deudora de las vertientes abstraccionista y geometrista, las cuales fueron introducidas en nuestro medio por jubilosos asilados como Goeritz, Seguin y Coffeen. González Gortázar alió éstas tendencias con nociones derivadas de la arquitectura orgánica, el brutalismo y el racionalismo, entre otras tendencias, puestas en vigor por arquitectos de la talla de Aalto, Nervi, Le Corbusier, Kahn o Kenzo Tange. Veamos sus Cubos de 1972, su Hermana agua de 1970, la plaza de la Unidad Administrativa de Jalisco de 1973 o el campus del Centro Universitario de los Altos en Tepatitlán. En todas estas obras hay una preocupación por jugar con tres valores: por un lado propone el retorno y disfrute lúdico de las formas geométricas básicas; por otro lado plantea la ineludible integración orgánica entre los volúmenes generados con el entorno urbano y natural; por último, aspira a generar en el espectador una sensación de pertenencia tanto con las esencias de los emblemas locales como con las corrientes de carácter universal.

navatorr@hotmail.com   

Temas

Lee También

Comentarios