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Lunes, 14 de Octubre 2019
Entretenimiento | Confesiones que trascienden el idioma

Joon-Ho duerme entre cámaras

El realizador coreano, uno de los más destacados de su generación, se confiesa durante su visita al GIFF

Por: EL INFORMADOR

El cineasta recibió la Cruz de Plata, presea que reciben los invitados especiales del encuentro fílmico guanajuatense. A. CAMACHO  /

El cineasta recibió la Cruz de Plata, presea que reciben los invitados especiales del encuentro fílmico guanajuatense. A. CAMACHO /

GUANAJUATO, GUANAJUATO (30/JUL/2011).- Si existe alguien que aprecia la libertad, ese es el director coreano Bong Joon-Ho (1969). Y es que el cineasta creció en un momento en el que en su país se respiraba el temor por la guerra, la ocupación militar y se vivía en una democracia atada de manos.

Fue hasta finales de la década de los años ochenta cuando el país oriental comenzó a progresar a gran velocidad tanto en lo social como en lo tecnológico, lo que se terminó por reflejarse en toda una generación de creativos que se vieron libres de la censura y el silencio. Uno de los que aprovecharon la liberación social fue Bong Joon-Ho, quien simplemente tomó la cámara de video y dejó que su mente comenzara a volar.

El director, realizador de laureadas cintas como Perro que ladra no muerde, The Host y Mother, entre otras, llegó a Guanajuato para participar en el Festival Internacional de Cine (GIFF por sus siglas en inglés), donde fue homenajeado recibiendo la Cruz de Plata el pasado jueves por la noche y ayer por la tarde ofreció una conferencia magistral en el Centro de Convenciones de la capital del Estado, donde ante una audiencia compuesta por jóvenes entusiastas el creativo compartió pasajes de su vida, tanto privada como profesional.

Joon-Ho explicó que la primera cámara que tuvo en sus manos “fue cuando era un niño, en la primaria y no era mía, sino de un amigo de la escuela. La trataba con mucho cuidado, porque eran instrumentos carísimos”.

En su infancia y adolescencia el director no iba ni siquiera al cine porque “mi mamá era una obsesiva con la limpieza, así que decía que en las salas había muchos gérmenes y no me dejaba ir (risas)”. Es por eso que el coreano se tuvo que conformar con ver películas desde su casa “y allí comencé a interesarme en el cine, especialmente en el estadounidense, me fascinaba su ritmo”.

Fue a los 13 años que Joon-Ho tomó la decisión de que “sería director, aunque a mis papás no les hizo mucha gracia”.

El verdadero amor
Dueño de una filmografía bizarra, donde lo mismo narra historias de monstruos, demonios y relaciones entre madres e hijos, el director confiesa que tuvo que esperar hasta la universidad para poder tener una cámara propia “y cuando la compré estaba tan feliz que dormí abrazado de ella (risas)”.
Una vez con la cámara en la mano, Joon-Ho no la ha soltado más, y se ha dedicado “a traer las imágenes que hay en mi mente al mundo real. Y mientras tenga ese tipo de pensamientos, no dejaré de ser director”.

Como realizador, el coreano se ha distinguido por un estilo peculiar, pues gusta de improvisar, reescribir guiones y anima a sus actores a salirse de lo escrito para tomar nuevos caminos. “No me considero un tipo que sigue las reglas, de hecho, me gusta romperlas siempre que puedo, porque se obtienen cosas mucho más intensas de esa forma”.

Aunque no se niega a hacer ningún género, Bong Joon-Ho apuntó que sí tiene algunas fobias, la primera, el género musical: “No me imagino rodando una película así. Me volvería loco al estar viendo una actuación y que de repente el actor se detenga y de la nada se ponga a cantar”, agrega entre risas.

México sí, Hollywood... no
Aunque su amor por el cine nació viendo películas estadounidenses, el director aseguró que tiene cierto recelo del cine hollywoodense, pues “allí el director pierde todo el control sobre su obra, hay muchas manos en el producto final. En Corea un director es una especie de ‘maestro’ en el set de rodaje. Es quien escribe, quien dirige, quien decide, quien edita. Y a mí me gusta tener control al 100 por ciento de lo que hago, es por eso que le tengo algo de temor al método norteamericano”.

Sin embargo, Estados Unidos no le tiene miedo a Joon-Ho, pues harán un remake de su película The Host para el mercado anglosajón. “Me causa curiosidad que hagan eso, ¿no sería mejor subtitular la obra original? Supongo que al público norteamericano no le gusta leer”.

De quien se declaró fan es de Arturo Ripstein, particularmente de Profundo Carmesí “que es una de las 10 películas favoritas de mi vida. Una vez lo conocí en San Sebastián pero de vista, porque me dio mucha pena acercarme a saludarlo (risas)”.

EL INFORMADOR/ Francisco González Rodríguez / Enviado

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