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Entretenimiento | La guatemalteca es una de las diseñadoras más importantes de América Latina

Isabella Springmühl, un ícono incluyente

La guatemalteca está consagrada como una de las diseñadoras más importantes de América Latina
En familia. Isabella con su mamá, Isabel Tejeda. EL INFORMADOR / N. Gutiérrez

En familia. Isabella con su mamá, Isabel Tejeda. EL INFORMADOR / N. Gutiérrez

GUADALAJARA, JALISCO (22/JUL/2017).- No es secreto que una de las mejores universidades de Guatemala rechazó a Isabella Springmühl por tener Síndrome de Down. Isabella lo recuerda cada que tiene oportunidad de exponer los avances y retos que las personas con discapacidad enfrentan cada día en sus anhelos por integrarse a las actividades laborales, escolares y culturales como cualquier otra persona.

Isabella tiene 20 años y pese a los obstáculos que encontró en su infancia y adolescencia, ahora está consagrada como una de las diseñadoras más importantes de América Latina: fue la primera creativa guatemalteca en protagonizar una pasarela en el Fashion Showcase del London Fashion Week en 2016, y sobre todo, también ser la primera diseñadora con discapacidad en lograrlo.

“Quiero que me miren, que sepan que soy capaz de alcanzar cualquier propósito. Diseño para chicos y chicas como yo… Que nacimos en diferentes cuerpos, mi línea está abierto a todo, mujeres embarazadas, niños, mujeres, hombres”.

A través de su firma Down to Xjabelle, Isabella recorre el mundo no solo dando muestra de la vanguardia y folclor fashionista de Guatemala, su principal argumento es diseñar prendas modernas que se adapten a las necesidades físicas de personas con discapacidad y de paso, ser una portavoz de los derechos que esta comunidad aun pelea en equidad y respeto a lo largo del mundo.

“Quiero mostrar el glamour y color de Guatemala, la iluminación que tiene la naturaleza, en eso me enfocó en esta última colección ‘Alas’, que es muy esponjosa. Busco que a través de estas prendas las personas con discapacidad encuentren su propio cariño, carisma, que sean un ejemplo a seguir, que si tienen el sueño de ser modelos se animen”.

Durante su primera visita a México en el marco de la 67 edición de Intermoda, Isabella Springmühl recordó sus orígenes en la moda y cómo la negativa de una prestigiada universidad sirvió como principal motor para emprender su negocio que resaltar las bondades artesanales de Guatemala y dejar en claro que la discapacidad es una condición que no selecciona al nacer pero que sí puede modificarse para tener un futuro exitoso.

¿Moda y discapacidad?

Para Isabella Springmühl el concepto de discapacidad ha cambiado completamente su significado, representando ahora una oportunidad; incluso, de ser el vértice para que otras personas consigan trabajo, pues ahora son al menos 20 artesanas guatemaltecas las que colaboran en la firma Down to Xjabelle en la creación de textiles originales para las colecciones.

“Para mí la discapacidad significa el mismo nacimiento, así nacimos con una alteración genética, es una enfermedad que no se contagia ni por un beso ni por un abrazo, así nacimos por la genética de una madre o padre, también puedes tener discapacidad por un accidente, pero eso no importa, puedes seguir haciendo cosas”.

Impulso familiar

Isabella Springmühl es la menor de cuatro hijos y su madre, Isabel Tejeda, asegura que desde bebé recibió la estimulación intelectual y motriz necesaria para que Isabella ahora sea capaz de confeccionar, cantar ópera, bailar y ser una verdadera parlanchina que siempre destaca la importancia de hacer más incluyentes todos los ámbitos de convivencia, desde la educación hasta las altas esferas de la moda internacional.

“Isabella ha sido el más dulce y maravilloso reto que la vida me ha puesto, es una chica como cualquiera, es más empeñada. Las personas con síndrome down pueden hacer todo, pero les cuesta el doble de trabajo hacerlo. Ella tiene pasión por el diseño, ama la moda y se pasa horas en el taller, selecciona telas y accesorios. Yo no dejo de asombrarme por lo que ella es capaz de lograr”.

Isabel Tejeda destaca que a los 17 años Isabella se graduó de un colegio regular y al intentar en la universidad fue rechazada por su síndrome: “quedó devastada, fue algo triste porque yo durante 17 años le dije que era igual que cualquiera, así nos hemos enfrentado con la realidad, sin embargo, ella ha seguido aprendiendo en una academia de corte y confección y ahora vemos los resultados”.

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