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Lunes, 24 de Septiembre 2018
Entretenimiento | Muchos de mis libros de 150 páginas tuvieron, en un origen, 500 o 600 cuartillas mencionó Fabrizio

FIL escribir, una compulsión, no vocación: Fabrizio Mejía Madrid

Escribir de las cosas insignificantes y dejar fluir la compulsión por escribir

Por: SUN

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO.-  La literatura no necesita de la inspiración pues la acción de escribir tiene que surgir de la planta de los pies y con un trabajo cotidiano, estimó el escritor Fabrizio Mejía Madrid. Durante un chat con la agencia SUN a propósito de la presentación de su nueva novela titulada "Tequila DF" en la Feria Internacional del Libro ( FIL de Guadalajara), indicó que en su experiencia no hay que buscar una inspiración sino simplemente ponerse a escribir de cosas importantes o insignificantes que nos suceden.

"Para mi escribir no es una vocación; es una compulsión, algo físico: si no escribo, aunque sea una carta, me siento mal. Las ideas se van acumulando, se escriben, y luego hay que cortar. Muchos de mis libros de 150 páginas tuvieron, en un origen, 500 o 600 cuartillas. Como decía Augusto Monterroso, escribir es borrar", afirmó. Es por ello ídiceí que no se enfrenta a la pantalla de la computadora en blanco.

"No escribo directo en la pantalla sino en un cuaderno, de noche, en el que el espacio vacío se puede llenar hasta con dibujos. Si lees Tequila, DF, te encontrarás con cuatro dibujos míos porque el último capítulo es una transcripción de mi libreta".

"Tequila DF", donde en clave humorística y por medio del retrato de un poeta iracundo, Fabrizio Mejía busca responder preguntas existenciales como lo que significa la vida, la felicidad, qué es uno para si mismo y para los demás; además cuestionamientos acerca de cómo nos recordarán cuando hayamos muerto, entre otras. Adelantó que su nuevo libro no va dirigido más que a los que gusten de la literatura y del humor. "Mi novela tiene una anécdota básica: un poeta muere atropellado en 15 de septiembre. A partir de eso se desenvuelve una intriga: por qué murió.

La novela entonces pasa a otras voces, distintos testimonios de quien era este poeta. Es como los evangelios: las versiones varían y cada quien recuerda al muerto como mejor le parece. Es por eso que es una novela sobre la vida y la muerte, y se trata, por eso de esa derrota que es la muerte y la vida que es, sobre todo para los mexicanos, pero también para los latinoamericanos, una fiesta sin esperanzas". El autor reveló que se basó en un poeta que era su vecino.

"Todas las mañanas lo saludaba pensando que su poesía había sido elogiada por Octavio Paz y ahora vivía en la calle, con los perros. Que le había pasado y cual era su método de existencia es la respuesta que está en mi novela". Sobre cuestionamientos metafísicos como la felicidad y el amor, Mejía Madrid afirmó que no existen novelas sobre la felicidad porque no es un estado novelable. "Estar feliz es algo que se conjuga casi siempre en pasado".

Respecto el amor, ícontinuóí como escribí en Hombre al agua, es pensar que alguien es más importante que la televisión. También he escrito que la cúspide del amor es el primer beso, de ahí en adelante todo es en picada. En tono irónico, afirmó que las grandes ferias del libro son un buen pretexto para el encuentro de escritores que, de otra forma, nunca se encontrarían. "Una del tamaño de la de Guadalajara o Frankfurt siempre me deja la impresión de que es un ecocidio: tanto papel arrebatado a los bosques",

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