Sábado, 11 de Octubre 2025
Entretenimiento | El actor afianza su carrera en personajes con carácter

Enoc Leaño, con la historia sobre sus hombros

El actor, poco visto en televisión, pero muy socorrido en el cine, afianza su carrera en personajes con carácter

Por: EL INFORMADOR

El actor afirma que, para dar vida a sus personajes, procura acercarse con historiadores y especialistas. ESPECIAL /

El actor afirma que, para dar vida a sus personajes, procura acercarse con historiadores y especialistas. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (22/JUL/2013).- Algo tiene Enoc Leaño que hace que los productores le vean rostro de personaje histórico. A él le da risa la sola pregunta, pero cuando realiza un conteo mental de sus personajes, le cae “el veinte”, de que en efecto, por alguna razón u otra, su trabajo más reciente gira entorno a personajes salidos de la Historia de México.

Que no tiene cara de personaje histórico… Basta con traer a la mente su último trabajo, como Francisco Villa en el especial de televisión El asesinato de Villa: La conspiración, una producción de Discovery Channel que se transmitió el 14 de julio. “Creo que sí, ahora me doy cuenta de que he hecho varios personajes históricos (risas). Hice a Ignacio Allende, a Francisco Villa, a Eufemio Zapata y a Luis Donaldo Colosio”.

Respetuoso de sus personajes y de los proyectos, Enoc Leaño es uno de esos histriones que, cuando dice que se mete en la piel de un personaje, lo hace casi de forma literal. Investiga la forma en que vestía, su entorno, los modismos de la región y hasta la manera en que se movía. Deja poco, o ningún margen, para el error.

En el caso de Villa es especial, relata en entrevista. Le tiene un respeto enorme a la figura del Centauro del Norte (incluso lo llama “mi general” durante la charla). Considera que es una figura histórica injustamente olvidada, “lo dejaron fuera de los libros de texto hasta 1968, e incluso ahora es visto por muchos como un villano”. Lo ha interpretado en teatro, en películas (Ciudadano Buelna, 2013), y ahora un programa especial. “No soy un hombre religioso —afirma—, pero siempre le pido permiso antes de hacerlo, no vaya a ser que se enoje”. Al terminar de decir esto, explota en una carcajada.

Leaño es un hombre apasionado sobre y bajo el escenario. A él le gusta el debate de ideas. Le gusta encender conciencias.

—Al encarnar a una figura como Francisco Villa, siempre hay un público muy difícil de convencer: a los historiadores. ¿No batalló con ellos?

—Hasta ahorita tengo récord, tengo saldo positivo. De hecho, he discutido con varios historiadores, que tienen esta visión muy de libro, que me dicen: “Oye, las cosas no son así”, bueno, maestro, ¡es que yo me fijo hasta en cómo se vestía, si era lino o manta! Lo considero todo, desde mi vestuario hasta lo que habría dicho el personaje real.

—¿A quién es más fácil convencer, a un espectador casual, o a un historiador?

—Alguna vez tuve una discusión fuerte con un historiador, cuando hablábamos sobre la Convención de Aguascalientes, un texto que según él decía que Villa pidió “que maten a esos tres” (delegados constitucionalistas). Yo le dije que eso Villa jamás lo dijo.

O por ejemplo, hay cosas que no toman en cuenta los historiadores al momento de hacer un guión: los modismos. “Buigale” significa “moverse”, es un anacronismo, ya no se usa en México, pero se usaba en la época de Villa, se usaba aquí en Chihuahua, y yo lo menciono en El asesinato de Villa: La conspiración. O “Dar honda” ya no se usa y significa lanzar algo. Yo los aplico en mi trabajo, cuando es necesario, porque sé que así se hablaba entonces. Los historiadores hacen su análisis a partir de letra muerta.

—¿Le sucedió algo similar con Luis Donaldo Colosio?

—Para Colosio me dijeron: “Enoc, ¿te conseguimos fotos del candidato, para que veas cómo era?”, y yo les dije: “Quiero un dentista, un blanqueamiento de dientes, y un facial”. ¡Era el candidato a la presidencia, necesitaba vender su sonrisa blanca, su piel pulcra! Llegaba con la cara exfoliada e hidratada al set, porque me queda claro que él vendía esa imagen. Lo visual, los movimientos, ya lo tenía estudiado.

—Hace poco mencionó que México es un país donde se lee poco. ¿Se repite ese fenómeno entre los actores, que más allá del guión, haya apatía por la lectura?

—Tengo que reconocer que yo pertenezco a una generación que tomó la estafeta de una muy culta. Nosotros no somos ni la mitad de cultos de lo que eran los que nos precedieron. Yo tuve maestros que hablaban latín y lo leían. Leían a Shakespeare en inglés antiguo.

Me apena mucho decir que yo no tengo esas capacidades, aunque me he esmerado por obtenerlas. Ahora, sí, yo leo bastante, aunque muchos en mi gremio no lo hacen, y desafortunadamente los actores están muy metidos en la tele. Si no tienes Netflix, si no tienes cable, pues no tienes de que hablar con la gente. Cada vez es más difícil encontrar alguien que lea, y no sólo eso, sino que entienda lo que lee, porque también hay muchos analfabetas funcionales.

—¿Qué fue lo último que leyó?

—Fue un manual de buceo (risas). Antes leí una novela que se llama Policía de Ciudad Juárez; acababa de leer a Titus Andronicus y previamente estuve leyendo sobre espías nazis en México, para documentar sobre un proyecto que estoy desarrollando.

—¿Se puede decir el nombre del proyecto?

—Claro, ya está en marcha. Se llama Jeremías 333, ya está hecho el guión, pero estoy investigando eso. Arrancará la filmación en octubre del año que viene.

EL DATO

Lo que viene

>
Enoc Leaño se encuentra estudiando una oferta para representar a otro personaje histórico, en este caso Guadalupe Victoria, en una producción que aún se encuentra buscando guión.

> Por otro lado, el histrión reconoció que no ha terminado de explorar a Pancho Villa, pues lo volverá a interpretar en el cortometraje El último de la bola, que él mismo produjo y dirigió, y tentativamente se estrenará en agosto.

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