Entretenimiento | Cuando niños, fuimos al Cine Diana, algo que ellos jamás se podrán imaginar ENTRE CUARENTONES Y VEINTEAÑEROS: De Melody a Titanic, ¡Melody! Estos cines eran cinco o seis veces más grandes que los actuales, y proyectaban películas que siguen siendo íconos de la cinematografía mundial: desde los primeros clásicos de Walt Disney, hasta Cupido Motorizado. Por: EL INFORMADOR 23 de mayo de 2008 - 17:16 hs Instalados en la comodidad que significa saber que nunca más nos veremos en la necesidad de presentar un examen de matemáticas -a la que por supuesto la nueva generación se refiere como “mate”-, nosotros los cuarentones circulamos por la vida sacando ventaja de los avances que la modernidad nos ofrece y recordando con alegría otros tiempos -que no por pasados fueron mejores-, pero que además, para fortuna nuestra, nos resultaron maravillosos. Cuando niños, fuimos al Cine Diana, algo que ellos jamás se podrán imaginar, que junto con el Variedades, el Latino, el Reforma, el Rex o el Gran Vía -por mencionar algunos-, eran salas enormes que nos ofrecían una gran cantidad de opciones para divertirnos con el apenas incipiente séptimo arte. Estos cines eran cinco o seis veces más grandes que los actuales, y proyectaban películas que siguen siendo íconos de la cinematografía mundial: desde los primeros clásicos de Walt Disney, hasta Cupido Motorizado, Mary Poppins, la Novicia Rebelde, El Planeta de los Simios con el recientemente fallecido Charlton Heston o Marabunta, desfilaron ante nuestros ojos y algunas de ellas, aunque no lo crean, se estrenaron en estos enormes cines donde existía la “permanencia voluntaria”, es decir, por el mismo boleto podíamos ver dos películas, noticieros y tráilers que venían a ser los anticipos de las películas por estrenar. Años más adelante, los cines nuevos fueron más pequeños, y al tiempo, desapareció el maravilloso concepto de permanencia voluntaria, pero también vinieron mejores películas: El Golpe, Butch Cassidy and the Sundance Kid o Melody con Mark Lester, que fue sin duda una de las películas que nuestra generación vio decenas de veces, un fenómeno similar a la cantidad de veces que estos veinteañeros vieron Titanic con Leonardo Di Caprio y no me queda duda que Lester era menos afeminado que Di Caprio. El Cine del Bosque, la sala Charles Chaplin, los cines de Plaza Patria, los de Plaza del Sol o el de Plaza Vallarta, que era un centro comercial que estaba donde hoy se encuentra el Centro Magno, fueron los encargados de proyectar la trilogía de La Guerra de las Galaxias que ellos conocen como Star Wars, donde la princesa Lea a pesar de llevar unas donas en la cabeza a manera de peinado, nos parecía tan buena como Natalie Portman con su peinado de penacho. Tiburón, Encuentros cercanos del tercer tipo, ET, o toda la serie del agente 007 conocido por ellos como James Bond con Sean Connery o Roger Moore y muchas más, son títulos de películas que todavía existen en el Blockbuster lo que significa que aun tienen vigencia. Como ven, y aunque ustedes no lo crean, no fuimos una generación aburrida y si no opinan lo contrario, preferimos “permanecer voluntariamente” en los 40 hasta que lleguemos a los 50, que volver a estudiar para un examen de química. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones