Jueves, 13 de Agosto 2020
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Casablanca: siete décadas de una historia de amor

La película, que fue concebida para alimentar el patriotismo estadounidense, deja como legado una serie de expresiones memorables

Por: EFE

El filme Casablanca, protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, se estrenó en Nueva York en 1942. ESPECIAL  /

El filme Casablanca, protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, se estrenó en Nueva York en 1942. ESPECIAL /

LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS (28/MAR/2012).- Casablanca, uno de los grandes clásicos de la cinematografía, celebra este año su 70 aniversario asimilado en la cultura popular como el romance por excelencia en tiempos de guerra y gracias a frases memorables como “tócala otra vez, Sam”, que, curiosamente, nunca se pronunció.

La película de 1942, protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, dejó como legado una serie de expresiones para el recuerdo que el imaginario colectivo hizo suyas hasta el punto de integrarlas en el lenguaje y tener una identidad ajena a la trama del filme.

Es el caso de “siempre nos quedará París”, que se emplea como un dicho para aludir a los buenos momentos vividos y que Rick (Bogart) dice a Ilsa (Bergman) antes de despedirse de ella, su amor imposible y con la que tuvo una relación en la capital francesa.

Algo similar ocurre con “(Louis,) creo que este es el principio de una bonita amistad”, línea de Bogart que cierra Casablanca y con la que su personaje acepta una propuesta para dejar atrás la ciudad marroquí y pasar página en su vida.

El Instituto Americano del Cine (AFI) cita seis veces a Casablanca en su listado de mejores frases del cine, entre las cuales figura la icónica secuencia del piano en torno a la canción As time goes by.

“Tócala, Sam”


Contrariamente a lo que se cree, en los diálogos de los protagonistas con Sam, el pianista interpretado por Dooley Wilson, nunca se dice “tócala otra vez, Sam”, sino “tócala, Sam”.

Primero el personaje de Bergman en una secuencia en la que ella ruega al artista que cante la canción “por los viejos tiempos”: “Tócala, Sam. Toca As time goes by”, dice Ilsa, que finalmente logra que el pianista entone el tema hasta que Rick los interrumpe.

Posteriormente, es un Bogart sombrío quien alterado le exige que interprete de nuevo la canción. “La tocaste para ella, la puedes tocar para mí”, dice Rick, aunque Sam se niega en un primer instante.

“Si ella pudo soportarlo, yo puedo. ¡Tócala!”, ordena alterado Rick, que se calma a medida que suenan las primeras notas.

Hay quien atribuye la confusión a la película Play it again, Sam (Tócala otra vez, Sam), que estrenó Woody Allen en 1972 y en la que el protagonista recibía consejos de un imaginario Humphrey Bogart.

Casablanca fue pensada como una película bélica para alimentar el patriotismo estadounidense en plena Segunda Guerra Mundial y en la que su personaje principal pasa de no querer inmiscuirse en el conflicto desde Casablanca, en Marruecos, a renunciar a su amor por el bien de la lucha contra el fascismo.

Su intervención permite que triunfe una operación de la resistencia y la historia se entiende como una metáfora de lo que Estados Unidos podía lograr si abandonaba el aislacionismo.

A pesar del contenido ideológico, Casablanca es recordada como un romance y ocupa el primer puesto en la lista de las “mayores historias de amor” del cine elaborada por el AFI.

Por cierto
Reconocida


Casablanca ostenta el título de Mejor guión de la cinematografía, según el criterio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (WGA, por sus siglas en inglés), que prefirieron Casablanca a El Padrino, Chinatown y Ciudadano Kane.

El filme, realizado por Michael Curtiz, ganó los premios Oscar de Mejor película, dirección y guión.

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