Entretenimiento | Necesario repensar las ventanas para la distribución Cara y cruz del documental en México Mientras crecen las producciones del género, su comercialización es un tema aún por aterrizar Por: EL INFORMADOR 19 de marzo de 2010 - 02:13 hs GUADALAJARA, JALISCO.- “El documentalismo en México goza de buena salud”, afirma Nicolás Echevarría, uno de los pioneros del documental en el país. “Cada vez son más los realizadores que ven en éste una opción de trabajo y han descubierto que es muy factible que el director tenga una personalidad propia en el género”. Por ello es que en la actualidad, los documentales van más allá de simples entrevistas, acompañadas por imágenes para sentar la historia en su ambiente. Hoy, los documentalistas han sido capaces de superar este estigma para “crear un estilo muy propio”, expresa el director de Cabeza de vaca. Sin embargo, mientras el número de documentalistas va en ascenso en México, los canales de distribución y exhibición de estas cintas continúan siendo los mismos: básicamente la televisión, aunque ésta al parecer está poco interesada en propuestas de esta índole, sobre todo en el caso de las nacidas en el país; y el internet, sin que ello quiera decir que todos los trabajos documentales puedan encontrarse ahí. Ante esta situación, Luciano Larobina, director de Havanyork (documental que se presentó en la vigésimoquinta edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, FICG), advierte la necesidad de buscar nuevas vías para llegar al público en general; pues si bien los encuentros cinematográficos suponen una posibilidad importante de exhibición, al final, “es muy caro llegar a las salas de cine; creo que a todos nos gustaría, pero no es la ventana adecuada para el documental”. “Los documentalistas debemos repensar las ventanas a través de las cuales queremos distribuir nuestro material y dejar de soñar con el cine y el teatro”, añade el cineasta, “porque es un proceso muy caro que al final termina convocando a muy poca gente en salas. Entonces es un esfuerzo enorme, un gasto gigantesco para que te vean 10 mil o 20 mil personas. Creo que es dramático y una tragedia, pero también hay que verlo como algo real que requiere de la búsqueda de nuevas formas de distribuir el documental y de educar a la gente para que se acerque a ver documental, porque la gente está muy manipulada y muy mal acostumbrada”. Visiones diversas Y es que aunque sí existen quienes encuentran en el documental una forma de acercarse a diversos hechos que tienen muchas veces una incidencia real en los individuos, todavía son pocas las personas que tienen conocimiento de la producción que en esta área hay en México. Al final, esto resulta de un círculo vicioso: hay documentalistas, no hay distribución y entonces ¿cómo habrá espectadores que lo reclamen en las salas de cine? El asunto se complica toda vez que las televisoras ocupan sus horarios en otro tipo de programación, dejando de lado el producto hecho en México. “El documental está muy bien en cuanto a la producción, pero distribución no tanto”, destaca Ózcar Ramírez González, director de Nueve meses, nueve días. “No hay canales en México: el Canal Once, por ejemplo, está más preocupado en hacer revistas de comedia en la mañana que en programar cine o documentales mexicanos”. Everardo González, director de Los ladrones viejos y ponente en DocuLab este año, coincide con lo anterior: “Ése es el problema (desinterés de las televisoras) y más en México, un país con monopolios, en donde el empresario no arriesga, el que tiene el dinero sólo quiere quedarse con las canicas, (esto) hace que sea muy difícil no sólo en el documental, sino cualquier película que no sea comercial, que no tenga un cartel de actores”. Y en un acto de extremo dramatismo, Ramírez González considera a la piratería como una opción adecuada para hacer llegar las producciones documentales a los espectadores, de una forma más abierta y económica. Así lo hará, dice, con su película: “Voy a armar una distribución en México chiquita, y luego lo soltaremos a la ruta de distribución más efectiva que hay en este país: la piratería. Aparte, en un país tan hundido en la diferencia social como éste, (no se puede) pretender como realizador que tu película la van a rentar por 40 pesos o la van a comprar por 180, aunque tú hayas vendido el DVD en 15 pesos, y nosotros no recibimos nada. Y ya que no voy a recibir nada prefiero que se distribuya por la piratería, en un país con tanta diferencia social, no queda otra forma, sino legalizar la piratería”. El camino natural Pareciera entonces que los festivales son la única opción para ver un documental en el cine, a menos que se trate de una película del estadounidense Michael Moore que ya se ha hecho famoso con su trabajo en esta área, aunque ello no signifique que esté al alcance de cualquier éxito hollywoodense. Pero lo cierto es que en eventos de este tipo -incluido el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), que reunió a estos documentalistas en la ciudad-, aún no se pone el suficiente énfasis para atraer la atención de los espectadores. Y es que a pesar de que una de las apuestas de Jorge Sánchez Sosa, director del FICG, es el cine documental, en la presente edición del festival poco se hizo por promoverlo: no hubo funciones de prensa, ni diálogos con los medios. La lucha continúa siendo en solitario, dice Everardo González: “Mientras sigamos individualizando el cine, no vamos a llegar a nada. Tenemos que batallar un poco para que también sean tomados (los documentales) como algo notorio”. Apoyo al arte documental A pesar de las lágrimas que se vierten en la lucha por hacer que el documental encuentre canales de distribución, impactando en un mayor número de espectadores; es de reconocer que en cuanto a apoyos, México se encuentra en un buen lugar, lo que hasta cierto punto resulta paradójico respecto a la legislación para la cinematografía nacional. “México es uno de los países en donde existe esta posibilidad de tener apoyos, casi siempre vienen del Estado”, comenta Everardo González. Y si de dinero se trata, vale la pena también decir que el documental ofrece la posibilidad de hacer inversiones económicas de menor peso, según Echevarría. “Hay mucho apoyo para los documentales; pero además, uno puede realizar un documental con pocos recursos. Ahora con la digitalización y el video, (incluso) se facilita mucho más que cada ser humano se convierta en documentalista”. “No tenemos en México un público educado para el cine documental, se han hecho muchos intentos” Luciano Larobina, director de Havanyork “Lo que se busca es la reactivación de económica, ¿no? Bueno, si lo meto (el documental) a un Blockbuster no va a haber reactivación económica, pero en la piratería sí; la gente va a comer de esta película, yo a lo mejor no, pero un chingo de gente sí, y aparte lo va a ver un chingo de gente. Entonces yo apoyo la piratería, pero así estructurada, no que llegue un coreano y él se meta una pastota”, Ózcar Ramírez González, director de Nueve meses, nueve días. “Mientras no esté legislado, no se vuelva a apreciar el cine como lo que es, no solamente un aparato de entretenimiento, sino un aparato transformador o una herramienta transformadora, no lo veo muy factible tener documentales en las salas cinematográficas” Everardo González, director de Los ladrones viejos. “Se está quitando esta idea de que el documental es un ejercicio previo a la ficción, ahora ya no se piensa así, hay documentalistas de corazón que están teniendo un tremendo éxito” Nicolás Echevarría, director de Cabeza de vaca. Temas Cine FICG Lee También El día que los villanos se vistieron de Prada "Good Boy", la película de terror narrada desde la perspectiva de un perro Guillermo del Toro maldice a la IA durante presentación de "Frankenstein" (VIDEO) Cines y plataformas donde ver "Frankenstein" de Guillermo del Toro Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones