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Sábado, 19 de Octubre 2019
Entretenimiento | A la caza de los “Illuminati”

“Ángeles y Demonios” lleva la acción al Vaticano

Entre la ciencia y el arte, el segundo filme dirigido por Ron Howard se estrena mañana cargado de símbolos

Por: EL INFORMADOR

ESTADOS UNIDOS.- El mundo los creía extintos pero ellos probaron lo contrario; y fue precisamente el día del Cónclave para elegir a un nuevo Papa en que los Illuminati decidieron revelarse. Dicha revelación y un terrible homicidio para apoderarse de una mortífera sustancia, la antimateria, vuelven a colocar sobre el mapa al especialista en simbología de Harvard, Robert Langdon.

 La misión: evitar que los cuatro cardenales favoritos para convertirse en el nuevo pontífice del Vaticano mueran a manos de la secta y que la antimateria robada a un complejo desarrollador de tecnología hagan desaparecer a la Santa Sede.

Si bien el libro de Ángeles y Demonios fue escrito antes que El Código Da Vinci, es esta historia la que hace continuar las aventuras de Robert Langdon con una fórmula conocida. Con nuevo peinado, una nueva compañera de aventuras y más sangre que en la entrega anterior, Tom Hanks vuelve a ponerse la chaqueta de tweed para seguirle la pista a un criminal que revelará los secretos de los Illuminati.

“Es maravilloso interpretar a un personaje tan inteligente, a un experto en un campo tan oscuro y entregado al conocimiento, a sus interpretaciones y consecuencias. Es un estudioso de los símbolos. Él comprende antes que nadie todos los significados posibles de un símbolo porque éste puede significar cosas diferentes a lo largo del tiempo”, afirma emocionado el protagonista.

Junto a Hanks, el reparto lo completan Ewan McGregor interpretando al Camarlengo y Ayelet Zurer, quien da vida a Vittoria Vetra, piezas que extienden el tablero de pistas en Roma. “Ángeles y Demonios es como una carrera de caballos, está llena de subtextos, Langdon entra a la historia con un profundo conocimiento del Vaticano y todo lo relativo a la organización de la Iglesia y sus ritos.

Hay mucha comunicación no verbal y al mismo tiempo tiene lugar una carrera muy especial, una carrera contra reloj; tienen que resolver un enigma y llegar a tiempo para detenerlo”.

El otro lado del héroe

Parece increíble que un hombre que pasa sus días “quemándose las pestañas” entre libros de arte resulte el investigador que pueda aventajar a organizaciones como la CIA y la Interpol, pero lo es, aspecto que disfruta Hanks. “Cuando hicimos El Código Da Vinci, todo el mundo definía al personaje como una suerte de Indiana Jones intelectual.

No usa armas y no golpea a nadie. Es muy inteligente, pero de manera muy peculiar. Tiene un vasto conocimiento de diversas disciplinas: Historia, Arte, Arquitectura, Filosofía, idiomas... Es capaz de detectar la interconexión entre todas esas ramas del saber, y eso lo lleva a ir identificando las claves que revelan la trama. Su cerebro siempre está decodificando mensajes. Tiene más de Sherlock Holmes que de Indiana Jones. Su fuerte es el procedimiento deductivo”.

Un reto potencial


Conciliar ciencia y religión es una premisa constante en el filme y así como muchos de los personajes que el escritor Dan Brown perfiló, Hanks también considera que no es imposible y un largo discurso del Camarlengo denota esta posibilidad de cómo ambas entidades en la humanidad pueden llegar a complementarse. Sin embargo, no es la espiritualidad sino el poder lo que mueve a esta historia que supuso un despliegue en escenarios naturales de Roma y El Vaticano, y la convierte en una carrera contra reloj que deja a sus protagonistas, literalmente, sin aliento.

La frase

“No es fácil hacer este tipo de película. Es una auténtica proeza, tienes que viajar, construir cosas, pero también tener un conocimiento profundo del género, para hacer algo personal y apasionante”
Tom Hanks, actor

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