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Jueves, 13 de Diciembre 2018

Entretenimiento

Entretenimiento | Se ha ganado el respeto en el imaginario colectivo

Aída López, desde las entrañas

“La Negra” de Capadocia habla del dolor de la gente y cómo la educación y el arte son capaces de transformar

Por: EL INFORMADOR

Fotoarte: J. LÓPEZ  FOTO: C. CONTRERAS  /

Fotoarte: J. LÓPEZ FOTO: C. CONTRERAS /

GUADALAJARA, JALISCO (09/SEP/2011).- Aída López no es una actriz cualquiera. Se ha ganado el respeto en el imaginario colectivo gracias a su personaje Ana Moreno alias “La Negra”, la jefa de seguridad de la cárcel de mujeres, punto neurálgico de la serie Capadocia, producida por Argos Televisión y HBO.

El equipo reinicia filmación por estos días, tiempo en el que Capadocia se lanza con otro corazón (según dice Aída, uno más intelectual) a contarnos su tercera temporada.

La serie está plagada de buenos actores, y con un poco más de suerte igual demuestra al gran público que los intérpretes de este país así como los escritores de grandes historias no están en la televisión comercial.

Ése fue uno de los temas que abordó Aída, ya que luego del casting para la primera temporada, HBO no eligió un protagonista y un antagonista, si no que fue por todo.

Por ahora Aída terminó de filmar una película de nombre La Madre y no puede comprometerse con otra cosa que no sea Capadocia en lo que a televisión se refiere.

Sus inicios –como el de muchas de las actrices de Capadocia– fueron en el teatro, de la mano de Pepe Caballero, uno de los grandes directores escénicos de este país. “La Negra es un personaje que he disfrutado muchísimo. Cuando supe que iba a representarlo me encerré un mes entero para crearla, hasta que una tarde el personaje estaba de pie, hablaba, miraba, ¡todo! Me divierte mucho este personaje, tiene un mundo interior bastante intrincado, yo la adoro, es un enigma… ¡ah! Me ha permitido conocer personas como Lola Heredia, Marco Treviño, Anita de la Reguera, Cecilia Suárez, y ha sido un placer trabajar con todas ellas”, señala López, para quien el hecho de ser actriz le permite hacer algo que le fascina: No ser ella misma, le cueste lo que le cueste.’

La complejidad del personaje

¿Por dónde comenzaste a crear a Ana Moreno?, y Aída relata su visita a Santa Martha Acatitla donde conoció a Sara Aldrete (reclusa que luego fue extraditada).

“Cuando regresé a casa me sentía muy mal físicamente, me sentí como trapito lavado… muy débil, esa tarde fue la que me hizo pensar en todo lo que había visto y sentido. Comencé por la atmósfera del lugar, muy opresiva, allá adentro nadie es igual a nadie, en las reclusas es muy claro quién tiene el poder de la droga. La primera temporada de Capadocia el guión fue extraordinario y en las conversaciones que tuve con Javier Patrón Fox y mi adorado Carlos Carrera, me dieron luz de quién era ella y después irla descubriendo con sus contradicciones y su ironía. Siendo ella tan irónica había que descubrir cuáles eran sus dolores… qué le dolía a esta mujer. Y en la primera temporada lo que le dolía era vivir tanto tiempo encerrada, por eso hacía que todos se la pasaran muy mal y por otro lado, le daba mucho placer porque era su reino”.

— ¿Qué admiras de “La Negra”?
— Que es una mujer extremadamente leal a Federico, quien la traiciona. Un juego de alta traición, porque Federico le mata a su marido, pero antes de eso ella es absolutamente leal. Es generosa, le da parte del poder que ella tiene, a quien ella elige, en la primera temporada puso a la Bambi (Cecilia Suárez) como la reina de la cárcel y al final de la primera ella otorga el poder a Lorena (Ana de la Reguera). Es una mujer profundamente ordenada, tiene estructura y es disciplinada con su pensamiento de una manera brutal. Tiene un gran poder emocional, pero no deja que los demás lo vean (…) El asunto es que ella no quiere ser herida y tiene esa capacidad de no dejar entrar a nadie en su mundo. Ama a su marido por sobre todo. Admiro su sentido del humor, es extraordinario. Y que tiene una fuerza física que me sorprende.

—¿Cómo viene la tercera temporada de “Capadocia”?
— Se va a arriesgar mucho, evolucionará en la temática hacia puntos muy delicados de la sociedad, de la política, de la ideología de este país y HBO y Argos no son empresas que se sientan tímidas ante ciertos riesgos, y ahora están apostando muy fuerte. Uno de los matices, es que siento que la tercera temporada será mucho más intelectual. La primera era muy emotiva, la segunda fue muy agresiva, muy sexual, muy animal.

— ¿Hay puntos temáticos que como mexicano te duelen en “Capadocia”?
— Sobre todo en el momento que vive el periodismo en este país. Los actores, sobre todo en la primera temporada, nos jugábamos esto con todo, estábamos por el discurso, por el proyecto. (…) Quiero decir que no es cierto que “los malos” caen en la cárcel, no es cierto, nunca, cualquier historia que meta a los verdaderos responsables en la cárcel, desde mi punto de vista está mintiendo. (…) Creo que en esta guerra en la que ha invertido el Gobierno todo sus esfuerzos, está mal el principio de estrategia, no hay estrategia. (…) No es la idea lo que está mal, si no el punto de inicio y la terrible sordera del señor Presidente.

— Javier Sicilia habla de puntos de inicio.
— Sobre Javier debo decir que en el principio, cuando empezó a expresarse como cualquier padre indignado, como los padres de la Guardería ABC, me pareció brillante, tenía mucha empatía con todo este movimiento. Entiendo estas acciones porque estamos a la deriva, no sólo Javier, si no todos estamos a la deriva… Cuando el faro de la ley está apagado y el faro de la religión está apagado, porque tenemos muestras de la corrupción, de la pederastia, de la enorme riqueza que tienen los círculos religiosos. ¿Qué se puede hacer? ¿Qué es la sociedad? Una masa de gente moviéndose a tontas y a locas. La sociedad está perdida. No condeno a Javier. Es un ser perdido y además es un ser humano que ha perdido todo, qué le podemos pedir. Sin embargo la sordera, la necedad y la testarudez de ese círculo de poder y la sordera y testarudez de Javier… pues es que es la imagen perfecta. Un ciego y un sordo que tratan de dialogar.

— ¿Quién sí para la silla presidencial?
— No tengo voto para nadie. Quienes creo que sí van a la silla son Peña Nieto, por supuesto, y Marcelo. Y yo me mantengo alerta y vigilante a los presidenciables, no sólo como personalidades si no como parte de una ideología de algún partido. En este momento tengo mi voto en la mano y no lo tiene nadie, desgraciadamente también para mí porque soy parte de esta sociedad.

— ¿Dónde quedaron figuras como las de López Obrador?
— La historia de López Obrador viene como muchas otras de los clásicos griegos. Creo que todas las tragedias griegas se suscitan por una transgresión que se llama “hibris” y los griegos llaman “hibris” a la soberbia y los dioses la castigan. Yo tenía muchas coincidencias de principios, me hizo respirar un mundo con altas expectativas, pero “la hibris” lo hizo cometer errores trágicos. Hasta el punto de la desaparición, yo no lo veo, no lo escucho, no lo oigo.

— Si pudieras ser la presidenta de este país por un día. ¿Qué cambiarías?
— La educación. Es la piedra de toque para la evolución hacia la mejoría.

— ¿Qué es la educación?
— Está el componente de la educación escolar, habría que renovar todo el sistema educativo y no aspirando a ser como Europa, como Brasil, como Estados Unidos, hay que encontrar el cómo es México. Educación en los medios de comunicación por supuesto, educación para la tolerancia, y por otro lado, pero siempre complementarias, las propias convicciones. Educación para el acceso a la lectura, y hay que abrir los medios de comunicación de otra manera, porque la televisión, que es miembro más de la familia, está llena de tantos contenidos de una extrema superficialidad, que creo que deben existir pero deben tener complementarios para dar opciones de pensamiento. (...) Es un problema muy complejo y está muy enfermo de varias cosas. Si de algo debería México avergonzarse no es de la prostitución en las calles ni de su narcotráfico, si no de no haber sido capaz de darle una oportunidad a cada uno de sus habitantes.

— ¿Qué le toca hacer a los periodistas para ayudar a la transformación del conocimiento en este país?
— Después de años y años y años de silencio, este país está pasando por su momento de romper el silencio, y es un proceso que hay que respetar. En este momento lo que nos urge son palabras y denuncias, y eso porque durante años vivimos en silencio y con muchas mentiras. En los medios debe haber un lugar para todos. No creo que en la televisión todos los programas deban hablar del narco, los medios tienen una responsabilidad y hay que definir cuál es, si es divertir hay que hacerlo con lo mejor que tengas… si hablamos de comedia en la televisión tendríamos muchísimo qué decir al respecto, debe haber un lugar para todos, no podemos permanecer fomentando la ignorancia.

— ¿Qué opinas de la labor del arte en términos de transformación social?
— De algo debe servir ser famoso, y si a través de eso vas a contar una historia o un discurso que te duele y que crees que tienes un mínimo poder para ser escuchado, hay que aprovecharlo. El arte sublima la vida y la transforma. El arte de verdad, el arte tiene un vínculo directo con aquello que es divino. Y aspira a transformar la vida cotidiana, desgraciadamente es inaccesible para la mayoría de habitantes de este país. Por eso es que cuando tienes una oportunidad de llegar a mucha gente, tienes que hacerlo con la aspiración de hacer arte, porque no llega, el arte no llega, por eso hay que hacerlo con todo lo que tienes y nada más.

Dolores Tapia

Perfil
De extracción teatral
La actriz de extracción teatral, que se ha dado a conocer como la temida carcelaria en el reclusorio más famoso de la televisión en la serie de Capadocia, es egresada del Centro Universitario de Teatro (CUT), con más de 25 puestas en escena en su haber y con participaciones en filmes como El mar muerto, Quemar las naves, Frida y Tres piezas de amor en un fin de semana.

En televisión ha figurado en producciones como La Virgen de Guadalupe, Zapata y en la telenovela Te dejaré de amar. Ha sido nominada al Ariel por la cinta Mezcal, de Ignacio Ortiz, en la categoría de Mejor coactuación femenina.

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