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Lunes, 17 de Diciembre 2018
Entretenimiento | No se puede negar que se trata efectivamente de experimentos o “divertimentos” dibujísticos, aparentemente escuetos y elementales;

ARTES PLÁSTICAS: Los “trabajos” de Davis Birks

Birks ha apostado por el azar y el reduccionismo, siguiendo los postulados substanciales de esas corrientes sesenteras del siglo pasado, que manejaban un mínimo de elementos y rechazaban contenidos expresivos históricamente predeterminados.

Por: EL INFORMADOR

Por: José Luis Meza Inda.  Fotos: Carlos Hernández

Desentendiéndose totalmente de sus tradicionales paisajes de un realismo fantástico pleno de misterioso simbolismo, que durante largos años han sido característicos de la fructífera labor pictórica de este norteamericano- jalisciense, montado a caballo entre Puerto Vallarta y Guadalajara; en la exposición que actualmente ha puesto a la consideración del público de esta ciudad en una de las salas del Exconvento del Carmen, nos muestra una colección de dibujos y medios mezclados de formalidad abstracta con evidentes tendencias minimalistas, los cuales, ante la colorida apariencia y riqueza iconográfica de aquellas pinturas habituales, podrían aparecer para algunos espectadores, como fofas ocurrencias o vaciladas ayunas de valor expresivo.

No se puede negar que se trata efectivamente de experimentos o “divertimentos” dibujísticos, aparentemente escuetos y elementales; de indagaciones aleatorias sobre el trazado de líneas verticales, horizontales, curvas, espirales, manchas, texturas, estructuras, tejidos, diseños, apariencias orgánicas u otras concreciones semejantes de tipo metafísico, ausentes de color, sin palabras, sin imágenes reconocibles y sin un significado obvio; mas cabría señalar que estos “sencillos trabajos”, al haber sido realizados por una mano tan educada, talentosa, sensible y experimentada como la de Birks, poseen, en mi opinión, los valores de una auténtica invención, enriquecen el discurso conceptual contemporáneo, constituyen un airoso y sugerente ensayo dibujístico, una especie de work in progress abierto a una amplísima variedad de hallazgos y soluciones respecto a algo tan elemental y primigenio como el susodicho trazo lineal y sus infinitas posibilidades creativas e interpretativas.

Así pues, al aceptar este autor desafiar sus propias prácticas pictóricas, al ir en contra del carácter eminentemente objetual de su exitosa obra anteriormente manufacturada y expuesta, al negar cualquier carga de expresividad, simbolismo y connotaciones anímicas o sentimentales, Birks ha apostado por el azar y el reduccionismo, siguiendo los postulados substanciales de esas corrientes sesenteras del siglo pasado, que manejaban un mínimo de elementos y rechazaban contenidos expresivos históricamente predeterminados.

Y tal como lo podrá apreciar quien mire con detenimiento lo expuesto en este recinto, Birks demuestra que aún dentro de tan constreñido campo, ha sido capaz de hacer aflorar cualidades estéticas, capacidad creativa, poder imaginativo y apertura intelectual, todo ello concretado en esas Espirales, Vivarias y Exposures, cuya belleza y sugestibilidad ilustran cabalmente la enorme complejidad y riqueza que puede existir en lo más aparentemente simple.

Las “impresiones inmediatas” de Enrique Hernández

Guardo en la memoria lo atractivo que me resultaban aquellos cuadros originales de este joven pintor en los que retrataba fielmente “interiores” urbanos, en los que trazaba minuciosamente rincones penumbrosos, habitaciones abandonadas, escenas de la vida corriente y cotidiana, a través de las cuales comunicaba una sensación de vacío, de momentos de aislamiento, de abandono o de soledad; espacios en los que estaba siempre ausente la figura del ser humano, mas no así sus huellas, sus sensaciones y sus sentimientos.

Ahora bien, en ésta, su más reciente exposición, que se puede ver  asimismo en otra de las salas de la planta alta del mencionado Exconvento del Carmen, Hernández, tras haber tomado su cámara para salir a captar, con todas las ventajas del artilugio y su avanzada tecnología, espacios urbanos y fragmentos de paisajes boscosos, que luego transfirió al lienzo, exentándolos también de la presencia de seres humanos, mas no así de sus hechuras, que se hacen evidentes a través del desencuentro entre la obra del hombre y la de la naturaleza, con lo cual acentúa valores expresivos de su  pintura, tales como un aura de misteriosa melancolía, de intenso lirismo, que en este caso, impregnan casi todos sus lienzos, y con los cuales logra que su práctica del paisajismo escape de los ámbitos de la pura ilustración o del bonitismo decorativo.  

Así pues, dentro de las tendencias de la “nueva objetividad” a la cual este expositor tapatío ha estado siempre apegado, distinguiéndose  por su esfuerzo, honestidad, seriedad y constancia en el manejo de su oficio, virtudes puestas al servicio de sus pinturas, ya sean de “interiores”, como ahora de “exteriores”, lo que cabe subrayar es la plasticidad y los acentos propios que ha logrado imprimirle a su voz, dada la seguridad de su trazo dibujístico, su sensibilidad para el empleo de la iluminación, el uso de las veladuras, barreduras y esfumados, su destreza en la aplicación del color, la evidente materialidad de los pigmentos, la unción de sus pinceladas, logrando que sus  óleos nunca hayan simulado ser lo que no son, como tampoco disimular sus incuestionables valores.

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