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Jueves, 14 de Noviembre 2019
Economía | Opinones polarizadas en torno a las perforaciones y tatuajes en la población mexicana

Tatuajes o piercing, prácticas que generan controversia

En el Distrito Federal existe una ley que regula estas prácticas entre menores de edad, pero a nivel federal no existe legislación al respecto

Por: NTX

En México no hay una cifra oficial para realizarse estas ''decoraciones''. ARCHIVO /

En México no hay una cifra oficial para realizarse estas ''decoraciones''. ARCHIVO /

CIUDAD DE MÉXICO (17/FEB/2013).- En México tener tatuajes sigue siendo motivo de discriminación, especialmente laboral, afirman 74 de cada 100 personas tatuadas o con perforaciones, quienes señalan que estas prácticas ha influido en el trato que reciben o para conseguir un empleo.

Contrario a esta percepción, 55 de cada centenar de mexicanos afirma que si fueran dueños de una empresa contratarían sin problema a una persona que tuviera un piercing o un tatuaje en el cuerpo, y sólo 36 descartan esa posibilidad.

La decoración corporal ha existido desde épocas prehispánicas e incluía detalles en la cara, orejas o labios, como mero adorno o para diferenciarse de otros grupos; pero en la actualidad, y pese a que hay más aceptación, 18 de cada cien lo siguen relacionando con violencia, delincuencia o drogadicción.

Además, entre 800 personas mayores de edad consultadas por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) / Kaleydoscopio.mx, dos terceras partes opina que estar tatuado o tener una perforación influye en situaciones como conseguir un empleo, contraer enfermedades o donar sangre.

Para la mitad puede ser indicativo de discriminación y, en orden descendente, para ingresar a alguna universidad, tener aceptación en la familia, una pareja o amigos.

Aunque es mayor la cantidad que atribuye esas prácticas a simple moda (30), rebeldía (23), el arte (12), o lo toman como algo normal (8.3), apenas una decena admite tener un tatuaje en alguna parte del cuerpo o haberse sometido a una perforación.

Conforme a la encuesta, prevalece la idea de que la apariencia es la carta de presentación de cualquier persona y reflejo de su forma de vida, por eso 73 personas afirman que el aspecto físico sí es importante contra 23 de cada cien que le restan importancia.

Para ratificarlo, 63.5 por ciento dice que el trato con una persona tatuada o con pearcing es normal, 12.1 que es indiferente y 5.6 amable; mientras que 11 por ciento de los encuestados refiere tratar con miedo, asco o molestia a alguien con alguna perforación o tatuaje.

Entre los hombres es mayor el gusto por tatuarse (11 por ciento), que entre las mujeres (6.0); e igual ocurre en el caso de una perforación (13 a 11), sin contar la acostumbrada entre las mujeres para colocarse aretes.

Para recurrir a estas prácticas las razones varían entre géneros: porque le gusta cómo se ve (13 mujeres, por cada 11 hombres), para recordar algo o a alguien (9, por 11), por moda (4. por cinco), y por rebeldía (2 a 1) y en la mayoría de los casos lo hicieron antes de los 18 años de edad e incluso de los 15.

En el Distrito Federal rige una ley que regula la elaboración de tatuajes permanentes y perforaciones por lo que un menor de edad sólo se puede tatuar o perforar con el permiso de sus padres; pero a nivel federal no existe legislación al respecto.

Los brazos y los bíceps son los preferidos por los mexicanos para hacerse un "dibujo" (31 por ciento de los casos), le siguen la espalda y el trasero (23), los hombros y pies (8.0), y con menor índice el pecho, el rostro, la muñeca, los tobillos o el estómago.

En el caso de las perforaciones, 37.6 por ciento prefiere las orejas; 20 por ciento la ceja; en la lengua 13.3; en la nariz o en los labios 11.2 y 8.8 por ciento, respectivamente; sólo cinco por ciento se ha horadado el ombligo, y casi dos los senos.

De acuerdo con las respuestas, entre quienes se han tatuado una minoría se arrepiente y así lo manifiestan 19 de cada cien, y si es por un piercing el porcentaje sube apenas a 20.

Autoridades de salud indican que los riesgos por tatuarse o perforarse pueden ser graves, más cuando los establecimientos donde se hacen no están debidamente equipados y trabajan con agujas, jeringas, guantes de reuso y no esterilizados, por el riego de transmisión de diversas enfermedades.

De ello parece estar consciente la mayoría de los consultados: 78 de cada centenar afirman conocer los riesgos, y casi 48 señalaron una infección como el principal daño, 23 la hepatitis, dos las alergias y uno las cicatrices.

En México no hay una cifra oficial de establecimientos para realizarse estas "decoraciones", sin embargo, en enero pasado el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) instruyó a la Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dar a conocer el número de locales dedicados a hacer tatuajes, micro pigmentación y perforaciones.

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