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Miércoles, 13 de Noviembre 2019
Economía | Canadá fue a esa reunión con objetivos claros (que) están reflejados en la Declaración de la Cumbre

La Cumbre de G-20, inicio de un proceso sin precedentes: Harper

El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, describió la Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) en Washington como el comienzo de un proceso sin precedentes

Por: SUN

MONTREAL.- El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, describió la Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) en Washington como "el comienzo de un proceso sin precedentes", comentario en el que coincidieron analistas canadienses y europeos. 

"Este es el comienzo de un proceso sin precedentes. Los países desarrollados y los países en desarrollo trabajaran ahora conjuntamente para tratar los problemas actuales de la economía mundial", dijo Harper a los medios canadienses. 

Desde el punto de vista del gobierno conservador canadiense Canadá fue a esa reunión "con objetivos claros (que) están reflejados en la Declaración de la Cumbre", afirmó. 

Para el primer ministro hubo en la Cumbre del G-20, que se realizó la víspera en la capital estadunidense, acuerdos unánimes en casi todos los asuntos importantes a pesar de "la gran diversidad de países" y de las "perspectivas diferentes". 

Eso fue así porque -según Harper- todo el mundo comprendía los grandes peligros de la situación actual y la necesidad de trabajar de manera conjunta, como "someter a un grupo de grandes bancos a una evaluación internacional independiente". 

Canadá, recordaron los analistas, llevó a esta Cumbre la propuesta de que las reglas financieras nacionales sean sometidas a un examen de los pares. 

Además asistió al encuentro para apoyar al presidente George W. Bush en su exhorto a mantener los mercados libres y abiertos, y para pronunciarse en contra de "toda forma de proteccionismo". 

Al evaluar la Declaración del G-20 el primer ministro canadiense la definió como "completa y substancial", con un plan de acciones concretas en la cuestión de la reglamentación financiera. 

Subrayó la colaboración de los líderes y la comprensión profunda de la necesidad "de hacer gestos determinados para reforzar los mercados y enfrentar la crisis con urgencia". 

Para el analista Thomas Walkom del diario Star de Toronto la Cumbre no resolverá los terribles problemas económicos, pero es un comienzo. 

Lo más importante, agregó, es que el G-20 acordó reunirse de nuevo en abril, "señalando al mundo que de hecho se ha elegido un nuevo foro para supervisar la economía capitalista internacional". 

En el pasado la mayoría de los países estaban dispuestos a dejar las decisiones en manos de las siete grandes economías -lideradas por Estados Unidos-, y eso terminó, según Walkom. 

Larry Elliott, del diario británico The Guardian, opinó lo mismo al escribir que en la Cumbre del G-20 sonó "la muerte del exclusivo club de las naciones ricas", el G-8. 

Pero Elliott alertó que hay que atenuar el impacto de esta reunión porque estuvo ausente el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y que por ello "la Cumbre fue Hamlet sin el príncipe". 

Para Walkom en esta Cumbre se hicieron los "ruidos que había que hacer", se reconoció que "los gobiernos deben actuar", y que "para salvar el capitalismo todos los países -industrializados y en desarrollo- deben trabajar juntos,". 

En cuanto al resultado concreto, según este analista, está el plan de acción -50 medidas específicas- que los ministros de Hacienda deben cumplir de aquí a marzo. 

Elliott destacó de esta Cumbre la unanimidad en reconocer "que la crisis económica era real, seria e inmediata", -algo que hasta hace poco los gobiernos negaban-, que "hay que estimular el crecimiento" y concluir la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio. 

Pero lo más importante, según el analista británico, es que se reconoce que "las discusiones serias comenzarán sólo cuando Obama esté en la Casa Blanca", o sea en abril, cuando el G-20 se reuna de nuevo a nivel de sus gobernantes, probablemente en Londres. 

Los economistas canadienses consultados este fin de semana consideran positiva esta Cumbre del G-20, aunque la mayoría señalan que se necesitará más que declaraciones, palabras y fotos para frenar la grave crisis de confianza que disparó esta crisis financiera y económica. 

Los mercados bursátiles dirán en los próximos días si creen que esta Cumbre es el comienzo de la salida de una crisis sistema en el sector financiero que ya se propagó a la economía real. 

El economista Nouriel Roubini, de RGE Monitor y la Universidad de Nueva York, alertó que la inevitable, profunda y prolongada recesión alimentará el profundizamiento de la crisis financiera en curso. 

En Canadá la contracción del crédito sigue existiendo para la economía real y los indicadores, incluyendo el de los precios de las casas, apuntan a la baja, lo que explica que el primer ministro haya declarado que el país no está al abrigo de la crisis financiera y económica, y que habrá dificultades. 

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