GUADALAJARA, JALISCO (28/AGO/2017).- La obesidad es una enfermedad que afecta a muchas personas en el mundo. No es sólo un padecimiento que está relacionado con la ingesta excesiva de calorías, también están involucradas otras causas, de las cuales destacan factores genéticos y el sobrepeso.En América Latina y el Caribe aproximadamente el 58 por ciento de los habitantes (360 millones de personas) de la región vive con sobrepeso, con un impacto mayor en mujeres y una tendencia a la alza en niños y niñas, siendo Chile (63%), México (64%) y Bahamas (69 %) los países con las tasas más elevadas, de acuerdo con el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud, publicado en enero de 2017.Sumado a este problema, el aumento de la obesidad corresponde a cambios en la forma de vivir de los mexicanos. El modo de vida que lleva cada persona puede influir en malos hábitos que afectan su salud, especialmente los relacionados con la alimentación, actividad física y educación.El artículo ¿Es la obesidad un problema médico individual y social? Políticas públicas que se requieren para su prevención (ver artículo), publicado en el boletín médico del Hospital Infantil de México, señala que en la alimentación de las personas destacan cambios como mayor consumo de alimentos de alta densidad energética y menor ingesta de vegetales y frutas; en la actividad física, uso cada vez mayor de transporte automotor y preferencia por ascensores y escaleras eléctricas; en los aspectos socioculturales, falta de concientización sobre los riesgos del sobrepeso y obesidad, además del pobre nivel educativo en nutrición en todos los niveles, entre otros ejemplos.Ante este panorama, las compañías tienen un reto que afrontar. Actualmente, los corporativos incluyen en su modelo de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), iniciativas para combatir el sobrepeso y la obesidad, las cuales son fiel reflejo de sus valores.La industria alimentaria y de bebidas desempeña un rol clave, ya que puede poner al alcance de los consumidores alimentos alternativos enfocados a moderar el consumo de calorías, impulsar iniciativas para promover actividades físicas o implementar programas de acciones preventivas.Uno de los ejemplos en estrategias de responsabilidad social, es la refresquera Coca-Cola, cuyo portafolio de marcas incluye a: Del Valle, Powerade, Vitamin Water, Santa Clara y Ades, entre otras, las cuales promueven el bienestar integral a través de la cohesión social, la educación en la alimentación, el consumo informado, la activación física y la innovación, según refiere el Informe de Sustentabilidad 2016. A este respecto, ha llevado a cabo diversas acciones que van desde la colaboración con organizaciones civiles para proporcionar infraestructura dirigida a la actividad física, hasta contar con 220 presentaciones con menos de 100 calorías.Otro caso es Nestlé, empresa que durante 2016 redujo un 10.5 por ciento de sodio y 6.5 por ciento de grasas saturadas en todos sus productos, de acuerdo con el reporte Creación de Valor Compartido, que es parte de su compromiso por mejorar la calidad de vida de quienes consumen sus artículos.Las acciones en conjunto cuentan, aunque estos esfuerzos se deben sumar a los que se llevan a cabo de manera individual, social y gubernamental para poner freno a esta epidemia.Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) han estimado que el costo por obesidad en el país al año, se calcula en más de 120 mil millones de pesos. El mismo estudio señala que en la actualidad existen más de tres mil millones de jaliscienses con obesidad o sobrepeso.