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Domingo, 23 de Septiembre 2018
Economía | En diciembre del 2004, el Congreso aprobó una ley que permite hacer experimentos con maíz genéticamente modificado en áreas controladas, pero su vigencia está suspendida hasta que el Gobierno decida cómo regular los plantíos.

Campesinos mexicanos siembran en silencio maíz prohibido

El debate sobre los alimentos transgénicos tiene dividido a México, conocido como la cuna del maíz y que fue sembrado por vez primera hace miles de años

Por: EL INFORMADOR


EJIDO BENITO JUAREZ - En el desértico estado de Chihuahua, al sur de la frontera con Texas, Amado Trevizo, de 68 años, se convirtió accidentalmente en un fugitivo de la ley el año pasado cuando su hijo sembró 10 sacos de semillas de maíz transgénico, prohibido en México.
Trevizo se quedó con la cosecha de las 10 hectáreas (25 acres), después de que su hijo murió en un accidente de auto, y se convirtió en el dueño de una cosecha ilegal, técnicamente.
Pero Trevizo está fascinado con su cosecha.
"En los otros elotes, el gusano se comió todo hasta abajo y en estos (transgénicos) sólo picó tantito y salió", dijo Trevizo. Con el maíz genéticamente modificado, (GMO por sus siglas en inglés), Trevizo también gastó poco al usar menos agua y pesticidas.
Los alimentos genéticamente modificados, cuyo ADN se altera para hacerlos más resistentes a las plagas, son impulsados por algunos como una vía para alentar el suministro global de alimentos, pero sus opositores cuestionan su seguridad.
En Europa, los consumidores la apodan comida "Frankenstein".
El debate sobre los alimentos transgénicos tiene dividido a México, conocido como la cuna del maíz y que fue sembrado por vez primera hace miles de años.
Algunos agricultores en las tierras áridas y planas del norte de México están sembrando maíz transgénico para impulsar la productividad, pero los campesinos del sur temen que el polen de este maíz dañe a las variedades nativas.
Los ambientalistas también se oponen al ingreso del maíz transgénico a México.
No obstante, la semillas se contrabandean a lo largo de la frontera con Estados Unidos, el mayor productor de maíz en el mundo. Más de un 70 por ciento del maíz estadounidense está genéticamente modificado.
Armando Villareal, un agricultor de Chihuahua y simpatizante del maíz modificado, estima que podría haber unas 9.000 hectáreas sembradas del producto en el estado, aunque muchos campesinos no admitirán nunca que usan las semillas.
El estado cosecha más de 100 mil hectáreas de maíz, una gran parte de la variedad amarilla, que se utiliza para alimentar a los animales. Una mayoría del maíz que crece en México es de la variedad blanca, que se utiliza para hacer tortillas, un alimento básico en la dieta de los mexicanos.
En diciembre del 2004, el Congreso aprobó una ley que permite hacer experimentos con maíz genéticamente modificado en áreas controladas, pero su vigencia está suspendida hasta que el Gobierno decida cómo regular los plantíos.
A causa de este limbo legal, nadie ha sido detenido hasta la fecha por sembrar el maíz modificado.
Mientras, otros están impacientes.
"Nosotros tenemos que aprovechar todos los productos que la ciencia aplicada nos permita para incrementar la productividad", dijo el gobernador de Jalisco, Emilio González, una entidad productora de maíz, en la costa oeste del país.
MAIZ SAGRADO
El maíz se sembró en México hace unos 9.000 años y el país tiene ahora más de 10.000 variedades. El grano fue adoptado después por los conquistadores españoles, a inicios del siglo XVI, y eventualmente viajó al resto del mundo.
El polen del maíz modificado puede ser transportado por el viento a varios kilómetros de distancia y sus opositores temen que pueda mezclarse con especies nativas en México y alterar su contenido genético.
"No aceptamos maíz modificado, ni lo sembramos ni permitimos que entren", dijo el gobernador del sureño estado de Oaxaca, Ulises Ruiz. Las comunidades indígenas del estado aún siembran en pequeñas superficies con sus propias manos y otros con arados tirados con caballos.
Los mayas, que construyeron majestuosas pirámides en medio de la selva, tenían la creencia de que los dioses habían creado a los hombres a partir del maíz.
"Para nosotros los pueblos indígenas el maíz es algo sagrado y por esto tiene otro valor, no solamente el valor en peso (dinero)", dijo Felipe Zeferino, un agricultor que trabaja con productores de maíz de las etnias indígenas Popoluca y Nahuatl, en el sureño estado de Veracruz.
El maíz es también un suculento platillo. En las calles, los vendedores venden granos y mazorcas con mayonesa, queso y chile en polvo.
Roger Elmore, un investigador de la Universidad de Iowa, dijo que hasta ahora no hay evidencia científica de que el maíz transgénico es dañino.
Esa también es la posición de Villareal, quien asegura que el maíz modificado no debería causar temor, e incluso debería ser ampliamente adoptado o de lo contrario los agricultores mexicanos no serán capaces de competir.
El 1 de enero, México, Estados Unidos y Canadá eliminaron los aranceles al maíz, como lo establece el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). México ahora importa anualmente entre 8 y 9 millones de toneladas de maíz amarillo de Estados Unidos, cerca de un 35 por ciento del consumo local.
Villareal dijo que el maíz modificado ayudaría a México a reducir las importaciones de Estados Unidos, con los precios cerca de máximos por la demanda para hacer etanol.
"Nosotros al aplicar totalmente la biotecnología podemos casi, en un término no mayor de cuatro años, estaríamos bajando en un 85-90 por ciento las importaciones", dijo.

REUTERS, 08-03-08, PEPR

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