Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Jueves, 17 de Enero 2019
Deportes | La historia de los Juegos

La fiesta estalló en Winnipeg 1967

Las mujeres fueron aceptadas por primera vez como jueces y árbitros en los V Juegos Panamericanos, famosos por su nivel festivo y el compromiso de la ciudad y sus habitantes

Por: EL INFORMADOR

El nadador estadounidense Mark Spiltz, uno de los cinco deportistas del siglo, arrancó su carrera de récords en Winnipeg 1967. ESPECIAL  /

El nadador estadounidense Mark Spiltz, uno de los cinco deportistas del siglo, arrancó su carrera de récords en Winnipeg 1967. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (09/AGO/2011).- Los V Juegos Panamericanos Winnipeg 1967 significaron el triunfo de Canadá en sus repetidos intentos por convertirse en sede de esta justa deportiva, pero eso fue apenas uno de muchos logros que este encuentro dejó a la historia del deporte. El regreso de los Panamericanos a América del Norte vino acompañado de novedades técnicas y deportivas, la aceptación de mujeres como árbitros y jueces en las pruebas deportivas, la consolidación de los Juegos como una fiesta internacional y el nacimiento de más de una estrella, incluyendo al nadador Mark Spitz, quien años después fue nombrado —junto con Pelé, Muhammad Alí, Michael Jordan y Carl Lewis— uno de los cinco deportistas del siglo XX.

Dos mil 361 atletas de 29 países se presentaron a Winnipeg para competir en 18 deportes; se habían agregado el judo, el hockey masculino y varias nuevas pruebas en natación, y hubo que repartir 184 medallas de oro, 28 más que en Sao Paulo 1963: 128 de las doradas se las llevó Estados Unidos, que había quedado claro como potencia dominante en el continente —y que no perdería el primer lugar hasta La Habana 1991—. Canadá fue el segundo sitio y le siguieron Brasil y Argentina. México, que esta vez quedó en quinto lugar, se llevó a casa siete de oro, 16 de plata y 25 de bronce. Cuba se quedó con siete doradas y 47 en total, una menos que México, pero dio el campanazo después de sus magros desempeños en las ediciones anteriores.

Como anfitriona, Winnipeg mereció aprobación casi inmediata. No sólo la ciudad se adaptó para recibir a los Juegos, sino que hubo nueve mil ciudadanos anotados como voluntarios; se pensó que habría una crisis cuando empezaron a llegar los invitados y rebasaron la cifra prevista de tres mil, pero el Gobierno local tomó rápidamente la decisión de utilizar espacios escolares para hacer “villas secundarias”. En medio de la lluvia, y en la fiesta deportiva más grande que hubiera vivido esta pequeña pero activa ciudad de la provincia de Manitoba, la inauguración fue encabezada por el príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II.

Los organizadores de los Juegos se encargaron de buscar innovaciones tecnológicas en varios rubros. Uno de ellos fue la llegada del tartan a las pistas de atletismo, pero otro, decisivo para reforzar la popularidad de los Juegos, fue la difusión de las pruebas deportivas a través de la radio y la televisión, que merecieron más de 50 horas a escala internacional. También llegó en este año el cronometraje electrónico en centésimas, con fotografía de la llegada.

Célebres

Pero lo mejor de los Juegos, según consignan los documentos sobre esta justa deportiva, fueron los espectáculos deportivos. Entre otros, por la presencia de atletas como tres nadadores estadounidenses que robaron cámara: Debbie Meyer, ganadora de oro en 400 y 800 metros libres; Claudia Kolb —campeona en las Olimpiadas de Tokyo 1964, tres años antes, cuando sólo tenía 14 de edad—, con cuatro triunfos y tres récords mundiales; y el famoso Mark Spiltz, un auténtico héroe del deporte estadounidense.

En la era de Michael Phelps, Spitz tenía 17 años cuando los Juegos de Winnipeg y arrancaba una carrera de años de triunfos. En los Panamericanos consiguió cinco medallas de oro prácticamente sin competencia. Luego fue a las Olimpiadas de México 1968 y Munich 1972 y acumuló más oros, que catapultaron una trayectoria de estrella nacional. Rompió más de 30 récords mundiales. Tuvo que llegar otro mítico nadador estadounidense para romper su marca de siete oros en Juegos Olímpicos, pero hubo que esperar 38 años: Michael Phelps, con ocho doradas en Beijing 2010.

Nacido en 1950, Spitz tenía 41 años cuando anunció que intentaría clasificarse a las Olimpiadas de Barcelona 1992. Ya no pudo conseguirlo.

Winnipeg también sirvió para ir dejando claro qué disciplinas pertenecerían a América Latina. De 10 pruebas de boxeo, Cuba, por ejemplo, se hizo de tres oros y México, gracias a Juvencio Martínez González, de uno más. Él colombiano Martín Emilio Rodríguez se estableció como líder en ciclismo y el argentino Alberto Demiddi se llevó hasta el Sur del continente la corona que Estados Unidos ostentaba en remo.

México obtuvo pocos triunfos, pero memorables. Fue el año de la esgrimista María del Pilar Roldán Tapia, una de las más famosas atletas de los sesenta en el país y quien, un año después, iba a encender la Antorcha en la inauguración las Olimpiadas mexicanas. Pero, además, el Tri consiguió un triunfo inolvidable: su primer oro en el futbol, tras vencer a Canadá en la semifinal y a Bermudas en la final; en aquel equipo jugaban unos jóvenes Fernando Bustos y Manuel Lapuente, entre otros.

Elena Subirats sacó la cara por el tenis mexicano —oro en singles femenino— y Armando Valles, por la gimnasia masculina, al llevarse la prueba de anillos y, además, dos platas y dos bronces; Santos Laurel y F. Altamirano Eslava conquistaron la dorada en canotaje C1 y un prometedor José Pedraza hizo su primera aparición en Panamericanos conquistando la plata en marcha de 20 kilómetros.

El papel de México era de singular importancia: al año siguiente recibió a los Juegos Olímpicos, los primeros que se hacían en América Latina, y estaba preparándose para competir de nuevo por ser sede panamericana. Iba a conseguirlo pronto, en 1975.

Temas

Lee También

Comentarios