Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Viernes, 24 de Noviembre 2017
Deportes | A propósito

* “Refuerzos”

Por Jaime García Elías

Ni todo lo que relumbra es oro, ni todo lo que se consigue en los tradicionales “tianguis de piernas” del futbol mexicano merece la etiqueta de refuerzo.
*
Es probable que alguien, en el Guadalajara, ahora mismo esté llenando planas de cuaderno con la frase del primer párrafo...
El esfuerzo económico que se hizo de cara al Torneo de Clausura, llevaba, a todas luces, la intención de redondear un plantel al que sólo faltaría, desde la perspectiva de sus dirigentes, un catalizador: un jugador que cumpliera las funciones que compartían, en los últimos años de “Chivas gordas”, Adolfo Bautista y Omar Bravo: uno como el jugador creativo; otro como el encargado de culminar la faena colectiva en aquel equipo de Efraín Flores que tenía la fórmula para el futbol ideal --el que suma la utilidad con el deleite--, con el último toque a la pelota: el que dispara el alarido por excelencia en las tribunas y aporta el ingrediente mágico con que se ganan los partidos.
*
Podrá decirse ahora que la camiseta pesa. Sin embargo, más allá de las frases hechas, lo cierto es que de los jugadores que llegaron para el Guadalajara, hubo tres que no dieron, ni con mucho, la medida: Carlos Ochoa, Panchito Mendoza y Jared Borgetti.
Carlos fue promesa deslumbrante en las primeras jornadas --en las que agotó su acostumbrada, exigua cuota goleadora--... y decepción en las restantes; Panchito llegó al “Rebaño” con una etiqueta de crack “made in Chivas USA”, y aquí se quedó inédito. Jared desoyó los avisos que reiterativamente le ha dado la cancha desde hace varios años, en el sentido de que la hora del retiro ya le llegó. Tuvo la oportunidad de despedirse con dignidad. Prefirió arrastrar la gloria acumulada en sus años de esplendor, a cambio de cobrar sus postreros salarios en el oficio.
*
Amaury Ponce y Aarón Galindo, aun sin alcanzar regularmente las calificaciones de sobresaliente que esperaban quienes los contrataron, sí consiguieron, en general, notas aprobatorias. Pero hasta ahí...
De ahí que resulte comprensible que alguno, al menos, de los actuales dueños de los destinos del equipo más popular de México, se pase las horas y las días llenando páginas de cuaderno: “Ni todo lo que relumbra es oro, ni todo lo que se consigue en los tradicionales ‘tianguis de piernas’ del futbol mexicano merece la etiqueta de refuerzo...”

Temas

Lee También

Comentarios