Deportes | A propósito por Jaime García Elías * Paréntesis A propósito por Jaime García Elías Por: EL INFORMADOR 19 de agosto de 2008 - 14:38 hs Ellos, al final de cuentas --en la cancha, con la pelota en los pies y con la historia pendiente de escribirse--, tienen la palabra... Se trata, como ya habrá intuido el lector amable, del conato de polémica en torno al llamado, por primera vez en la historia, de tres jugadores naturalizados --Leandro Augusto, Martín Vuoso y el “Guille” Franco (“Sinha” y Caballero, por esta vez, no fueron considerados)-- a la Selección Mexicana para el partido de mañana ante Honduras, dentro de la eliminatoria mundialista. * Normalmente los responsables del “Tri” se movían, en ese terreno, con pies de plomo. Algunos seleccionadores nacionales aprovecharon las concesiones que otorgan las peculiares leyes del deporte, para incluir ocasionalmente --como recurso y no como sistema, como excepción y no como regla--, a algún extranjero naturalizado en “el (dizque) equipo de todos”, según sus imaginativos publicistas. Fueron los casos de Antonio López Herranz cuando llevó a Carlos Blanco al Mundial del ´58, y de Nacho Trelles y Alejandro Scopelli cuando convocaron a Carlos Lara para un partido de la eliminatoria rumbo al Mundial del ´62. Otros censuraron, desde afuera, a los técnicos nacionales que desdeñaban el axioma de que “la Selección Mexicana debe ser exclusiva para mexicanos hasta las cachas”... y se suscribieron a esa odiosa fórmula, que reprobaban de palabra, cuando comprobaron, desde adentro, que lo que el país orgullosamente produce, no alcanza para sacar el buey de la barranca. (Hugo Sánchez, sin ir más lejos). * Sven-Goran Eriksson llega al puente de mando del “Tri”, por una parte, debidamente informado acerca de las peculiaridades de la idiosincrasia mexicana: sin perjuicio del malinchismo que en muchos aspectos nos caracteriza, nos horroriza que la sacrosanta Selección Nacional se contamine con uno o varios jugadores naturalizados en sus filas. Por la otra, también está enterado de las reacciones que generó la frustración de haber fracasado en la eliminatoria olímpica... Consciente, pues, de que el único pecado imperdonable sería fracasar en la eliminatoria mundialista, y de que llamar a la Selección a los jugadores elegibles, aunque no sean “más mexicanos que el chile”, sería un pecado venial, Eriksson ha optado por lo más sensato: llamar a los mejores... sin reparar en el lugar de nacimiento que consigna el pasaporte (por lo demás, cien por ciento mexicano). El resto depende de los elegidos... y de las cuentas que entreguen. Temas A propósito Lee También * "Calaveradas" * "Oficio de vagos" * Escarnio * "Nazarenos" Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones