Jueves, 23 de Enero 2020
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* “Estaba escrito...”

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Estaba visto que el diferendo --o, si se prefiere, arrebato de novios o pleito de comadres-- entre la Confederación Sudamericana (Conmebol) y la Federación Mexicana de Futbol se resolvería “como el mantel de Juárez”...

(La anécdota refiere que el Benemérito fue invitado a comer en casa de un realista. Al cortar el pan, Don Benito, con el cuchillo, accidentalmente rasgó el mantel... “¿Cómo se puede arreglar eso?”, preguntó, con sorna, su anfitrión. Juárez, impertérrito, se sacó del bolsillo del chaleco varias monedas de oro --en curso en esa época--... y, mientras lacónicamente decía “Así...”, cubrió con ellas la rasgadura).

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La contingencia sanitaria de principios del mes de mayo y la satanización de los mexicanos como supuestos transmisores de una epidemia de influenza que encendió luces amarillas por todo el planeta, hizo que los dirigentes de los clubes Sao Paulo, de Brasil, y Nacional, de Montevideo, aduciendo “estrictas razones sanitarias”, se negaran a jugar en México los partidos de la Copa Libertadores ante Guadalajara y San Luis, respectivamente. La réplica fulminante --el día 8 de mayo-- a cargo de la Federación Mexicana, fue la notificación a sus pares sudamericanos (no exactamente en esos términos, aunque en lo sustancial sea lo mismo), de que podían agarrar sus torneos, hacerlos rollito..., etc.

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Por más que los torneos sudamericanos, y muy particularmente la Copa Libertadores, tengan prestigio, está claro que ni sólo de pan ni sólo de prestigio vive el hombre. Así, independientemente de que en lo deportivo ha sido satisfactoria, por decir lo menos, la participación en ellos de equipos y selecciones mexicanas, en lo económico, ha sido refrescante, saludable y hasta ventajoso para los clubes y para la Confederación sudamericana.

La presencia mexicana en ellas, ha servido para la incorporación de patrocinadores que han devuelto la salud financiera a competencias que, en ese  departamento, estaban desfallecientes... Si así no fuera, no se explicaría la cordial invitación --en prenda de reconciliación-- a seguir participando en las copas América, Libertadores y cuantas anexas existan.

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Era previsible, por tanto, que unos y otros buscaran el acercamiento: los dirigentes del futbol mexicano, porque sin los torneos sudamericanos habría que regresar al nivel aldeano --de Concacaf para abajo-- de tiempos pretéritos... y los sudamericanos porque, por más celosos que pretendan ser del venerable historial de sus competencias, tampoco ellos están reñidos con su bolsillo.

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